Actores transnacionales, sus roles y perspectivas de participación en el conflicto colombiano

En sus primeros años de existencia, el conflicto en Colombia se caracterizó por ser un asunto eminentemente doméstico, con una influencia relativamente limitada de agentes externos. Si bien se presentaron algunos casos de intervención extranjera en nuestra guerra, como el apoyo financiero y militar de Cuba al ELN en los años sesenta (Peters, 2009), estos nunca fueron lo suficientemente profundos y extensivos como para convertir a otros países en actores importantes y decisivos en nuestro teatro estratégico. Sin embargo, esto ha cambiado en las últimas décadas con el aumento de la actividad norteamericana justificada en el combate al tráfico de drogas y al terrorismo, y más recientemente con la aparición de proyectos expansionistas que son compatibles con las ideas de los grupos insurgentes en Colombia. Es el objetivo de este documento establecer con claridad quiénes son los actores transnacionales que han estado involucrados en nuestra guerra, qué está pasando con ellos en la actualidad, qué podemos esperar de ellos en el mediano plazo y sus implicaciones posibles para nuestro conflicto.

a.) ¿Quiénes son, cuál ha sido su rol y qué está ocurriendo?

Si bien una cantidad considerable de países en el mundo han expresado su preocupación por la violencia en Colombia, pocos han sido actores relevantes en nuestro conflicto, lo que es racionalmente asimilable si se acepta que las naciones y sus gobiernos sólo se interesan con profundidad por un problema cuando este realmente les afecta. Tal como lo afirma Borda (2010), los Estados actúan por motivaciones fuertes y  claramente definidas  y no por caridad. De esta manera, existen algunos países que poco tienen que ver con nuestro conflicto pues sus intereses están alejados de esta parte del trópico. Así, por ejemplo, es predecible que países  como Bangladesh o Sri Lanka se interesen poco por nuestra guerra pues claramente no estamos dentro de su lista de prioridades por varias razones: Nuestro intercambio comercial es casi nulo, nuestra posición geográfica es muy lejana, etc. Pero, de igual manera, hay otras naciones que tienen intereses naturales en Colombia y que consecuentemente tienden a estar más involucradas en el conflicto armado. Dentro de ese contexto, el país que ha estado más involucrado en nuestra guerra ha sido Estados Unidos pues la estabilidad política de Colombia parece importante para su seguridad nacional y la preservación de la estabilidad en el hemisfero (Sweeney, 1999), así como la necesidad de combatir a las drogas y al terrorismo. En ese mismo orden de ideas, Venezuela ha convertido en un agente externo importante para nuestra guerra pues es el corazón de un proyecto continental de unidad latinoamericana que simpatiza con los planteamientos políticos bolivarianos de las guerrillas colombianas, y hay evidencia empírica relevante que apunta a la colaboración técnica y financiera del gobierno de ese país con organizaciones armadas ilegales en Colombia (Ortiz, 2010). Y aunque es cierto que hay muchos otros Estados interesados en nuestro conflicto, como Brasil al que este asunto le es relevante como potencia hemisférica emergente, lo verdadero es que no hay otros actores que hayan o estén jugando roles tan protagónicos como los EEUU y Venezuela. A continuación, describiremos las interacciones recientes de esas naciones con Colombia en lo que es relativo a la guerra y lo que podemos esperar de ellas en el mediano plazo.

i.) Estados Unidos

Después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría, la relación bilateral con Colombia no ha sido de prioridad elevada para los Estados Unidos pues el eje principal de su política exterior en gran parte del Siglo XX fue la lucha global contra el comunismo (Hook & Spanier, 2007), y si bien Colombia llegó a tener un rol relevante en esta cruzada en el contexto hemisférico, generalmente existieron situaciones más críticas que demandaron la atención prioritaria de los Estados Unidos. Así, por ejemplo la contención soviética en Europa Occidental y la Guerra de Vietnam dominaron la agenda exterior de muchos gobiernos, desde Dwight Eisenhower hasta Gerald Ford. Esto empezaría a cambiar hacia finales de los años ochenta con la administración Reagan y su fuerte postura en materia de política antinarcóticos. Como afirma Borda (2001), el inicio de ese gobierno marcó un giro radical en materia de acción y retórica en lo que se refiere a la guerra contra las drogas, distanciándose del discurso de la saliente administración de Jimmy Carter, cuyo eje central era tratar el problema del los narcóticos como un asunto de salud pública. Así, la primera dama de ese país, Nancy Reagan, lanzó en 1984 la campaña Just say no, que incitaba al público americano a dejar de consumir drogas pues esta actividad implicaba costos económicos, sociales y culturales demasiado altos. En 1986, el Presidente Reagan firmó el Antidrug Abuse Act que establecía por primera vez un presupuesto relativamente importante para la guerra contra las drogas (U$1.700 millones, equivalentes a U$5.340 millones de 20081), una penalidad mínima para consumidores y el porcentaje mínimo que un condenado por consumo de drogas debe cumplir de su sentencia para poder ser libre (85%) ("Timeline: America's War on Drugs," 2007). Esto sería relevante para Colombia y su relación con los Estados Unidos pues el inicio de esta cruzada contra narcóticos coincidiría cronológicamente con la consolidación de nuestro país como el mayor exportador mundial de cocaína y la aparición de poderosos carteles como el de Medellín y de capos legendarios como Pablo Escobar y Carlos Lehder. Tickner (2010) afirma que este período histórico marcó el inicio de la narcotización de las relaciones bilaterales, que le fue útil a nuestro país como excusa para buscar una relación especial con los Estados Unidos y solicitar asistencia militar y financiera para combatir al flagelo del narcotráfico. Así, en 1989 el Estado Colombiano ya había recibido radares y helicópteros, así como entrenamiento por parte de especialistas norteamericanos. Adicionalmente, el dinero para inversión ya era de U$89 millones y se esperaba que siguiera creciendo (Brooke, 1990).

Los Estados Unidos siguieron proporcionando cooperación militar y financiera para la lucha contra las drogas durante la década de los años noventa, aunque de forma diferente a la inicialmente provista en las Administraciones Reagan y Bush, y por varias razones: En primer lugar, el escándalo del proceso 8.000, donde se probó que dinero del narcotráfico financió parte de la campaña de Ernesto Samper, enrareció las relaciones entre los gobiernos de ambas naciones y amenazó la estabilidad institucional colombiana. Y en segunda instancia, muy relacionado con lo anterior y según Ortiz (2010a), la debilidad del Presidente obligó al gobierno a buscar apoyo en las Fuerzas Militares para poder seguir en el poder, y lo consiguió. De esta manera, los Estados Unidos redireccionaron la cooperación técnica y la ayuda financiera de la guerra contra las drogas hacia la Policía Nacional, que se asociaba menos con el gobierno Samper. Todo esto tendría implicaciones relevantes para el escenario nacional de seguridad pues coincidió con la escalada militar más   agresiva llevada a cabo por las FARC y el surgimiento de grupos paramilitares en varias zonas del país.

Entonces al finalizar el gobierno Samper, la institucionalidad nacional estaba debilitada, la situación de seguridad era crítica y las relaciones con los Estados Unidos atravesaban por el peor momento en décadas. Para enfrentar ese complejo panorama, Ortiz (2006) afirma que la administración Pastrana optó por una estrategia dual que abría las puertas a la negociación con las FARC mientras impulsaba una actualización y una reforma profunda de las Fuerzas Militares. Para poder desarrollar con éxito  el segundo pilar de la estrategia era necesario mejorar las relaciones con los Estados Unidos pues el estado de las finanzas públicas era débil y la cooperación técnica norteamericana, direccionada a las Fuerzas Militares, podría tener implicaciones estratégicas favorables e importantes en la lucha contrainsurgente. De esta manera y tras avanzar en la recuperación de la confianza entre ambos Estados, el Congreso de los Estados Unidos aprobó el Plan Colombia (PC), propuesto por la administración Clinton y el gobierno Colombiano, con el objetivo de fortalecer al Estado Colombiano para que este pudiera ser un agente efectivo en la guerra contra las drogas (Tickner, 2010). Una de las características más importantes de esta iniciativa es que era eminentemente militar y que limitaba el uso de los equipos adquiridos con fondos norteamericanos para asuntos contra narcóticos, lo que algunas veces limitaba su efectividad en la lucha contrainsurgente.

Tras los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001, la declaración de la guerra  global contra el terrorismo de la administración Bush y el fracaso de los diálogos de paz con las FARC, la relación entre Colombia y los Estados Unidos tomó un nuevo aire pues la lucha contrainsugente se justificaba plenamente dentro del contexto de cruzada global contra el terror y dotaba con algunas herramientas al gobierno Colombiano para aprovechar más eficientemente los recursos financieros y la cooperación técnica norteamericana en la guerra contra las guerrillas.  Por ejemplo, Ortiz (2010a) afirma que antes de este cambio en los términos de la relación con los Estados Unidos, los equipos comprados con fondos norteamericanos no podían ser utilizados por las Fuerzas Militares Colombianas sin la autorización de personal militar de ese país, que estaba sujeta a la orientación de la operación a ejecutar: Sólo se podían usar si las operaciones en que participaban era de carácter contra narcóticos. Después y dentro del ámbito de la guerra global contra el terrorismo, los militares colombianos pudieron hacer uso de esos equipos sin restricción y sin necesidad de autorizaciones de los estadounidenses, lo que implicó de alguna manera un rol más relevante en el conflicto interno, pues la asistencia militar ya no se limitaba a operaciones contextualizadas en la guerra contra las drogas, sino que extendió su foco a otro tipo de situaciones más relevantes para la guerra interna como la contrainsurgencia y la aplicación extensiva de la política de seguridad democrática. Tickner (2010) afirma que el período de tiempo comprendido entre los ataques terroristas del 11 de Septiembre y el fracaso finales de las negociaciones de paz con las FARC, determinó el inicio de la terrorización de la relación bilateral.

En los últimos años, el rol de los Estados Unidos en nuestro conflicto ha venido decreciendo por numerosas razones: En primer lugar, el papel activo que ese país venía jugando en nuestra guerra se justificaba en el discurso de la guerra global contra el terrorismo, que después de los fiascos militares en Irak y Afganistán ha perdido relevancia y parece estar desapareciendo, al menos en sus formas más rudas (Henninger, 2009). En segunda instancia, y probablemente como consecuencia de lo anterior, el Congreso de los Estados Unidos, desde finales de 2006 ha sido dominado por el partido demócrata y esto se ha reflejado en la composición de los fondos del Plan Colombia pues los programas de asistencia social y desarrollo económico han venido ganando relevancia frente a los de inversión militar, lo que según Ortiz (2010b) tiene implicaciones estratégicas relevantes dado que los recursos norteamericanos para fines bélicos se habían convertido en la parte más importante para inversión del presupuesto del Ministerio de Defensa. En tercer lugar, los Estados Unidos atraviesan por una difícil situación fiscal que limita el espacio presupuestal para iniciativas como el Plan Colombia. En cuarto lugar, existen otros lugares con situaciones críticas que están llamando la atención y los recursos de ese país, como Afganistán. Y finalmente, con la llegada a la presidencia de Barack Obama en Enero de 2009, el paradigma de la estrategia contra las drogas parece estar migrando de uno netamente punitivo a uno que incluye componentes de salud pública más amplios e integrales. Así, por ejemplo, el Zar Antidrogas de los Estados Unidos ha afirmado en numerosas ocasiones que el término guerra contra las drogas debe ser eliminado del lenguaje de la política contra narcóticos del gobierno de ese país (Fields, 2009). Esto tiene implicaciones políticas importantes para Colombia pues de alguna u otra manera, y como fue explicado anteriormente, la asistencia técnica norteamericana en las últimas tres décadas se basó en dos paradigmas que parecen estar relegándose cada vez más a segundos planos: El terrorismo y la guerra contra las drogas.

Es predecible que esta tendencia se consolide en el mediano plazo por varias razones. En primera instancia, la Administración Obama enfrenta retos domésticos y externos mucho más importantes que nuestro conflicto o que la propia guerra contra las drogas, cuya justificación misma ha empezado a cuestionarse: Complejos problemas de  una infraestructura que ya está cumpliendo su vida útil (Sofge, 2007), un elevado déficit fiscal y una deuda soberana galopante, tensiones diplomáticas y comerciales con China -que es su segundo mayor acreedor ("Not pointing or wagging but beckoning," 2010), el programa de desarrollo nuclear de Irán, etc. En segundo lugar, el espacio fiscal para programas como el Plan Colombia seguirá reduciéndose pues el problema presupuestal de los Estados Unidos no es de carácter coyuntural, sino estructural: Según el Budget Projections (2010) del Congressional Budget Office, el déficit fiscal en 2010 será del 10.3%, en 2011 8.9% y 2012 5.8% del PIB y se estabilizaría alrededor de 4.5% hasta el 20202. Y en tercer lugar, como afirmó Tickner (2010), la guerra contra las drogas, que sirvió como argumento para que Colombia tuviera una relación especial con el gobierno norteamericano durante muchos años, parece estar empezando a desvirtuarse.

ii.) Venezuela 

Según Murillo & Llorente (1989), las relaciones Colombo-Venezolanas generalmente se han determinado por diferendos limítrofes y por asuntos ligados a la integración de ambas economías. Este paradigma se mantuvo durante el resto del siglo XX y los primeros años del gobierno de Hugo Chávez, esencialmente por los bajos precios del petróleo observados hasta 2004, lo cuál es relevante pues según Oppenheimer (2006) esa es la condición mas importante para la puesta en práctica de la retórica bolivariana del mandatario venezolano. A partir de 2005, con la reactivación de la economía global y la entrada de potencias emergentes como China e India en los mercados globales de materias primas como compradores, los precios de insumos básicos como el petróleo empezaron a subir estrepitosamente y, consecuente con la afirmación planteada anteriormente, la actividad del Presidente Chávez en el hemisferio también3. Este incremento de actividades tuvo implicaciones importantes para Colombia pues significó que su vecino andino más relevante en términos estratégicos se encontraba en medio de en un proceso de expansión de influencias bajo la excusa de la unidad latinoamericana y el bolivarianismo. Adicionalmente, es necesario tener en cuenta que el modelo que Venezuela pretendía exportar, basado en una economía estatizada y un régimen político autoritario, es muy diferente al que Colombia pretende consolidar, que se cimienta en una democracia liberal y un sistema económico de libre mercado, lo que puede generar tensiones estructurales difíciles de solucionar, especialmente cuando las propuestas ideológicas de Caracas son compatibles con los de las guerrillas colombianas, enemigas principales del establecimiento de Bogotá.

Según Ortiz (2010), el surgimiento del expansionismo venezolano se tradujo en el escenario de guerra colombiano en cuatro elementos: i) Retaguardia estratégica para las guerrillas, que habían sido arrinconadas por el Ejército Colombiano por el éxito de la política de seguridad democrática, ii) financiación y armas, reflejadas en el plan frustrado del Presidente Chávez para conseguir U$300 millones para las FARC y el decomiso de misiles suecos antitanque que fueron adquiridos por el Ejército Venezolano en manos ese mismo grupo insurgente, iii) un modelo político de referencia y iv) reconocimiento político internacional, que implica cierta disminución de la legitimidad del Estado Colombiano y por lo tanto una posición menos ventajosa para negociar, en unos eventuales diálogos de paz. El impacto estratégico de la intervención venezolana en el conflicto es evidente y relativamente sencilla de explicar: Las guerrillas encontraron un lugar donde abastecerse, una fuente de recursos y cooperación militar relevante y algo de status político, lo que sin lugar a dudas hace mucho más difícil la labor de contrainsurgencia del Ejército Colombiano y debería, en el mejor de los casos, alargar la guerra.

Es predecible que el fenómeno anterior se prolongue por una causa sencilla: Lo más probable es que el Presidente Chávez se mantenga en el poder pues hay razones que apuntan a ello. En primer lugar, sigue teniendo apoyo popular. Si bien las encuestas muestran resultados de popularidad disímiles, esta parece  ser lo suficientemente elevada para que pueda haber gobernabilidad: La encuesta menos favorable arroja un 45% de soporte al Presidente Chávez (Datanálisis, Abril de 2010). En segunda instancia, parece razonable que el mandatario venezolano tenga el apoyo del establecimiento militar de su país pues le ha brindado una cantidad considerable de prebendas, ha elevado sus salarios considerablemente y ha aumentado el presupuesto de inversión en defensa como ningún otro presidente en la historia de ese país (Daniel, 2010).  En tercer lugar, el presidente Chávez ha construido una base social de personas dependientes del Estado que estaría dispuesta a apoyarlo en caso de algún tipo de tribulación política, así como un cuerpo de milicias urbanas fieles a él, no a la Constitución, como es el caso del Ejército (Ortiz, 2010). Y finalmente, los precios del petróleo deberían seguir relativamente elevados mientras la demanda global de crudo se sigue recuperando al tiempo que la misma economía mundial.

b.) Conclusión

En este artículo se han descrito los roles estratégicos de los dos agentes externos más importantes para nuestro conflicto armado y se han hecho algunas predicciones sobre las posibles variaciones que esos roles puedan presentar en el mediano plazo. El resultado no es positivo para Colombia pues el panorama geopolítico que se está configurando no es el deseable para un país que busca terminar rápidamente y por la vía militar a las guerrillas insurgentes: Un aliado importante en la lucha contra el terrorismo se está replegando mientras que el gobierno de un vecino, ideológicamente compatible y colaborador de las FARC, parece haber llegado para quedarse, al menos en el mediano plazo. Y todo lo que eso implica.

Bibliografía

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El Juicio de Núremberg, el ideal de justicia en su proceso y contenido.

A través de la historia, el hombre ha estructurado una noción de la validez en torno a las normas que rigen su comportamiento, y ha transportado esa fuente de sustentación y/o explicación de la razón por la cual se sigue lo estipulado en dichas normas, de una argumentación jurídica humana, a una de origen superior o en ciertas ocasiones divino. En este ensayo se expondrá, tomando como ejemplo y referencia a Los Juicios de Núremberg (20 de Noviembre de 1945), la correlación y todas sus derivaciones consecuentes, entre el derecho positivo y el derecho natural, buscando de esta forma, la armonía que subyace entre estos dos conjuntos de principios, en función del ideal de justicia.

Luego de que en 1945 los aliados iniciaran la invasión a territorio alemán nazi, Estados Unidos e Inglaterra por el oeste y la Unión Soviética por el este, los alemanes comandados por el Führer, Adolf Hitler, comenzaron a percibir que el fin de su poder estaba cerca y que la guerra estaba perdida. Antes de suicidarse, Hitler designó como nuevo presidente de Alemania al almirante Karl Dönitz, con el fin de perpetuar su legado y de esta forma tratar de prevalecer los intereses alemanes, independientemente el resultado de la guerra. Una vez en el poder, Dönitz, se percato a través de los informes que eran entregados a él sobre el estado de las fuerzas alemanas, que todo estaba perdido y que ahora no existía otra salida diferente a negociar la rendición ante los países aliados, con el fin de disminuir el sufrimiento a los ciudadanos germanos.

El 29 de abril de 1945 fueron enviados representantes del gobierno alemán a Nápoles con el fin de negociar los términos de la rendición. En esta ocasión se firmó la primera rendición alemana, entregando esta el control de sus fuerzas en el norte de Europa. El 2 de mayo los nazis capitularon oficialmente ante la Unión Soviética, Estados Unidos y Gran Bretaña. Pero no es sino hasta el 8 de mayo que oficialmente se da por terminada la segunda guerra mundial; suceso que inunda al mundo de júbilo por la nueva paz lograda.

Terminada la guerra, los aliados descubren los crímenes atroces cometidos por el régimen nazi. De igual manera los sobrevivientes claman por justicia e internacionalmente comienza un movimiento con el fin de ajusticiar a aquellos líderes germanos sobrevivientes a la guerra. A razón de esto, los países aliados pactaron no cometer el mismo error que en la primera guerra mundial, luego de que a raíz del Tratado de Versalles los aliados permitieran que los mismos alemanes juzgaran a los criminales que habían llevado a su país a la destrucción, y estos al haber solicitado la extradición a Holanda de Guillermo II de Alemania, ultimo Káiser del Imperio, esta fuera rechazada, imposibilitando de esta manera la realización de dicho juzgamiento basado en el artículo 227 del tratado según el cual ”Las potencias aliadas acusan públicamente a Guillermo de Hohenzollern, por falta suprema contra la moral internacional y la autoridad sagrada de los tratados “[1], calificándolo como culpable y gestor de la primera guerra mundial.

En consecuencia a esta necesidad de justicia, los países aliados emprendieron una búsqueda con el fin de localizar a los principales dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacionalsocialista de Hitler. Una vez en custodia y colocados bajo control de los aliados, se procedió a la estructuración del juicio en su contra. El 20 de noviembre de 1945, los 21 acusados ingresaron al Palacio de justicia de Núremberg – lugar escogido por haber sido el único recinto judicial sobreviviente a los bombardeos- y se presentaron ante los 8 jueces que dé a 2 representaban a Los Estados Unidos, El Reino Unido, Francia y la Unión Soviética.

Enmarcando lo anterior, se observa la aparición del ideal de justicia a través del derecho natural. Dicho derecho natural o teoría del derecho natural (según Hans Kelsen) afirma que” existe una regulación completamente justa de las relaciones humanas seguida de la naturaleza: de la Naturaleza en general y de la naturaleza del hombre”[2]. Esta definición que da Kelsen sobre el derecho natural concuerda con lo que pretendían los aliados realizar, al enjuiciar a los dirigentes Nazis y hacer “justicia”. Pero aun con esta intención, los aliados se encontraban ante una situación única en la historia en donde el ordenamiento, en este caso el alemán, había sido edificado de tal manera que las acciones cometidas antes y durante la guerra en contra de los judíos y demás comunidades estaban legalmente contempladas.

Siguiendo al derecho natural y su conceptualización, es pertinente exponer la importancia que pretende la concepción del derecho positivo. Dicho concepto según las conclusiones en torno a la Teoría de Paul Roubier (sobre la elaboración del contenido de la regla positiva)[3] da a entender que

“el derecho positivo corresponde a un conjunto de normas jurídicas estructuradas por el hombre, más precisamente por un órgano estatal o interestatal, o reconocidas por estos, con apego a los procedimientos formales, y que en la actualidad están vigentes o son de obligatorio cumplimiento para un grupo social.”[4]

Se observa, que la pretensión de los aliados en el juicio de Núremberg (siguiendo el concepto concluyente de la teoría de Roubier) de cierta manera correspondía a ejercer el derecho natural sobre el derecho positivo, basándose en percepciones morales de lo justo o lo injusto, dejando por un lado lo contemplado en el ordenamiento jurídico del tercer Reich.

Es importante resaltar que una vez iniciado el juicio de Núremberg se dio a entender, a través de Robert Jackson (Fiscal jefe en cabeza de la delegación de los Estados Unidos) durante su declaración de apertura;
“Las atrocidades que tratamos de juzgar y castigar fueron tan inimaginables, tan malvadas y de tan devastadoras consecuencias que la civilización humana no puede permitir que queden sin respuestas, pues no sobreviviría a la repetición de tal atrocidad. Que cuatro grandes naciones, satisfechas con su victoria y dolorosamente atormentadas por la injusticia acontecida, no ejerzan venganza, sino que deliberadamente sometan a los enemigos apresados al veredicto de la ley, supone una de las más importantes concesiones que jamás ha hecho el poder a la razón”[5],
…que dicho procedimiento en contra de los sindicados iba a poseer un carácter naturalista.

Al observar lo concerniente al naturalismo que se propone con la declaración de Jackson, se aprecia como la definición de Santo Tomas de Aquino en torno a la ley humana, -basándose en el derecho natural- corresponde a lo que los aliados trataban de defender al enjuiciar a los ex dirigentes nazis. Tomas de Aquino define a la ley humana como “la ordenación de la razón para el bien común, promulgada por que tiene el cuidado de la comunidad”[6] y a renglón seguido establece que esta (La ley humana) no puede bajo ninguna circunstancia entrar en contradicción con el concepto de justica, ya que al contradecir dicho concepto de consideraría como “ley perversa” o “la perversión de la ley”.

Retomando lo expuesto en párrafos anteriores, concernientes a la legalidad de las acciones y procedimientos realizados por el régimen nazi, es de suma prioridad recordar el camino por medio el cual, Hitler y sus hombres concretaron, a través de la legalidad, sus propósitos. Concordando de esta manera con el derecho positivo expuesto previamente, al remembrar la teoría de Paul Roubier.

Eventos relevantes:
1.El 30 de enero de 1930, Hitler asume como canciller de Alemania, nombrado por el Presidente de la República Paul Von Hindenburg, tal cual y como lo autorizaba la Constitución de Weimar[7], argumentando (Hitler) que dicho reconocimiento debía darse en concordancia con su posición como líder del partido más poderoso del Reichstag.

2.Entre febrero de 1933 y agosto de 1934, aprovechando el incendio del Reichstag, atribuido por Hitler a un complot comunista, el 23 de marzo de 1933[8] y a través de la “Ley de defensa del pueblo y del estado” o “Ley habilitante”, los poderes del legislativo pasan al ejecutivo, y por consiguiente a Hitler.

3.Es aprobada en Núremberg, el 15 de septiembre de 1975 la “Ley de ciudadanía del Reich” o “Reichsbürgergesetz”, exigiendo como requisito para ser reconocido como alemán, el poseer “sangre alemana o allegada”[9]

4.El mismo día (15 de septiembre de 1975) es aprobada también la “Ley para proteger la sangre y el honor alemanes”. En dicha ley se les prohíbe a los judíos contraer matrimonio con ciudadanos de sangre alemana, las relaciones extramatrimoniales entre judíos y ciudadanos de sangre alemana, entre otras disposiciones.[10]

5.A raíz de la purga realizada a las SA o “Sturmabteilung” de Erns Röhm y a otros enemigos de Hitler, en la cual murieron cientos de personas, es promulgada con efecto retroactivo la “Ley sobre medidas de legítima defensa”, cuyo artículo único señalaba que “Las medidas ejecutadas los días 30 de junio y 1 y 2 de julio de 1934 para reprimir ataques de alta traición, son actos de legítima defensa y como tales acordes con el derecho”.[11]

6.Hitler forma un gobierno más homogéneo designando a Goebbles como Ministro de la Educación del pueblo y la Propaganda, para de esta forma controlar la comunicación e impartir sus directrices.

7.A través de la “Ley de Reorganización de la Burocracia”[12], se excluyen de la administración todo aquel que no sea simpatizante del régimen.

8.Por medio de la “Ley de unificación”[13], son prohibidos los partidos políticos y los sindicatos, y el NSDAP (Partido Nacional-Socialista NAZI) se convierte en partido único.

9. En agosto de 1933, Hitler anuncia el nacimiento del tercer Reich.

10. En enero de 1934 Hitler queda autorizado para modificar la constitución y luego de la muerte del Presidente de la Republica, la oficina de la cancillería y la presidencia se asocian a la persona de Adolf Hitler.

11. Luego de acusar a los judíos por el asesinato de un diplomático de la embajada alemana, en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 se lleva a cabo la “Kristallnatch”[14] o “noche de los vidrios rotos”, en donde se destruyen 280 sinagogas y son detenidos más de 20.000 judíos.

12. En 1943 luego de la abolición de la doble jefatura de estado, se implanta una dictadura unitaria e omnipotente en torno a la figura de Adolf Hitler.

Este proceso de creación de normas y apoderamiento del poder, aun siendo visto por algunos como injusto e ilegal, carente de cualquier noción de justicia en torno a la raza, a la religión y a las leyes establecidas concernientes a la integridad del ser humano; representa un ideal de justicia enmarcado en el derecho positivo, según el cual, la justicia demarcada en el ordenamiento es una “justicia legal”, la cual al estar contemplada en la normatividad, debe cumplirse, independientemente de las consecuencias que puedan denotarse como injustas, según el Derecho natural.

Eduardo García Maynes, realiza una apreciación sobre el derecho natural y el derecho positivo al explicar su Teoría de Los Tres Círculos[15], estableciendo que por un lado el derecho natural “vale por sí mismo en cuanto intrínsecamente justo”[16] y que el derecho positivo “es caracterizado atendiendo a su valor formal, sin tomar en consideración la justicia o injusticia en su contenido”[17]. Es decir, que aun contemplándose que la legislación (legalmente constituida) en la Alemania de Hitler, presentara injusticias en contra de los judíos y demás grupos que resultaron afectados por dicha normatividad, estas disposiciones debían por ley obedecerse y realizarse.
En el juicio de Núremberg los cargos que se les imputaron a los ex dirigentes nazis fueron:
- Conspiración para tomar el poder y establecer un régimen totalitario en Alemania.
- Iniciar y librar una guerra ofensiva.
- Crímenes de Guerra en países ocupados
- Crímenes contra la humanidad, esclavitud y exterminio por motivos sociales y religiosos.

Algunos de estos (cargos) no presentaban sustentación objetiva desde el derecho positivo para ser contemplados en dicho juicio. Encontramos el cargo por conspiración para tomar el poder y establecer un régimen totalitario en Alemania. Dicha imputación no representa respaldo alguno ya que la historia y los eventos descritos previamente, claramente dan evidencia que dicho ascenso al poder de Hitler, además de ser periódico, en ningún momento violo las leyes vigentes y mucho menos la Constitución de Weimar; la cual formalmente siguió en vigor después de la toma de poder de Hitler en enero de 1933, y no fue hasta el 5 de junio de 1945 con la toma de control del Consejo de Control Aliado que la Constitución de Weimar fue definitivamente obsoleta.[18]

Cabe resaltar que aun siendo el ordenamiento alemán nazi, un vivo ejemplo del derecho positivo derivado del derecho natural, por medio el cual Hitler pudo expandir su pensamiento y de esta forma lograr sus fines y cambiar las disposiciones legales legítimamente. Las acciones realizadas en este periodo, vistas desde el derecho natural y en conjunto con el ideal de justicia que se pretendía impartir y demostrar en Núremberg, pudieron gestarse a través de un régimen autoritario, pero dicho régimen estaba legitimado por medio de herramientas democráticas, por medio de las cuales loa ciudadanos alemanes, escogieron en principio, apoyar la causa de Adolf Hitler.

En el juicio que se les adelanto a los dirigentes nazi sobrevivientes a la guerra, que pudieron ser capturados, los cargos individuales que se le imputo a cada individuo, según su cargo y responsabilidad, fueron los siguientes:
- Karl Dönitz: Crímenes en alta mar.
- Baldur Von Shirach: Manipulación de la mente de los niños a favor de la causa nazi.
- Julius Stricher: Alentar y promover la persecución de los judíos a través de periódicos antisemitas.
- Rudolph Hess: Conspiración para tomar el poder.
- Joachin Von Ribbertrom: Firma y quebrantamiento de tratados.
- Wilhelm Keitel: Emprender una guerra ofensiva.
- Alfred Jodl: Emprender una guerra ofensiva.
- Herman Göering: Como mariscal, emprender una guerra total sin limitaciones del uso de la fuerza.

En la primavera de 1945, los acusados se presentaron de nuevo ante los jueces, y esta vez argumentaban en su defensa, que ellos solo obedecían órdenes y que aun siendo consientes de sus acciones, no se creían responsables, ya que su labor se reducía a cumplir lo dispuesto por el estado nazi. Los acusados, sorpresivamente, empezaron a negar y a inculpar al Führer, que tanto habían reverenciado y adorado. En el juicio se dio el fenómeno, que mas tarde seria conocido como “Reductio ad Hitlerum”, el cual consistía en mostrar a manera de excusa, que Adolf Hitler había sido el único responsable final de todas las ordenes que se dieron en el Tercer Reich.[19]

El 31 de agosto de 1946, la corte conformada por los 4 países aliados, luego de meses de deliberaciones y de haber escuchado a la defensa y a los fiscales dicto su veredicto, dando por terminado el juicio. En su mayoría los acusados fueron sentenciados a morir en la orca; situación que incomodo tanto a políticos como militares enjuiciados, ya que estos veían en este castigo una degradación de su cargo y una manera de degradar su imagen de oficiales. Claramente ante la petición de ser fusilados por un pelotón, la corte expreso su negativa, demostrando de esta forma, que ante este tipo de delitos perpetrados, las contemplaciones y/o distinciones entre ellos eran imposibles de complacer.

El juicio de Núremberg ha servido para ejemplificar lo que representa el ideal de justicia, ya que este puede evocar al naturalismo, así como al positivismo. El desarrollo logrado en Núremberg, luego de terminada la guerra, presentó un capitulo en la historia que sirvió para estructurar las instituciones que actualmente velan por la justicia y el respeto a los derechos a nivel mundial.
En lo que concierne a la relación entre el derecho positivo y el derecho natural, en conjunto al ideal de justica…
“el derecho positivo es conclusión o determinación del derecho natural, en cuanto desenvuelve y concreta sus principios en vistas de las circunstancia concretas históricas y sociales. De ahí que el derecho positivo y natural, no son dos especies distintas del derecho, si no el mismo derecho mirado en sus fundamentos natural (ley natural) y en su desenvolvimiento por el hombre por medio de la autoridad social (ley positiva).”[20]

Aun demostrado y ya sea por “el derecho al vencedor” o la misma historia, que el juicio de Núremberg fue un ejemplo de justicia y de reparación logrado a partir del esfuerzo de las naciones triunfantes en la guerra. Quedan ciertos interrogantes y contradicciones que aun, hoy, son materia de discusión. Entre estas cuestiones, encontramos que[21]:

A los dirigentes nazi, no se les acuso de acuerdo al derecho nacional alemán vigente durante la guerra, sino por un delito que no existía previamente en la legislación internacional, que fue definido a través de una ley ex post facto, que se creó posteriormente a los eventos por los cuales se les imputaron cargos, colocando en riesgo un de los fines básicos del derecho (la seguridad jurídica).

Si lo que se pretendía era la ejecución de una justicia igualitaria, el tribunal además de considerar enjuiciar a los alemanes por crímenes en contra de la humanidad, también debía tener en cuenta los bombardeos aliados, los cuales destruyeron varias ciudades enteras alemanas, asesinando a miles, tal y como se presencio en el bombardeo de Dresde.
Se condeno a varios acusados sin haber respetado el principio de legalidad y haber ejercido imparcialidad al juzgar los diferentes crímenes.

No se condeno a todos los criminales que participaron en los actos delictivos del Tercer Reich, en efecto se ha objetado que hubo una gran impunidad en torno a los crímenes y a sus autores.
No se juzgo por genocidio, ni por persecución a la población judía anteriores a la guerra. Esto se dio en parte a que la guerra fría estaba iniciándose, y que en la República Federal recién creada se impulso una política de olvido y de exculpación colectiva.

En conclusión, el ideal de justicia que se pretendió explicar a través del desarrollo, las causas y la consecuencias del Juicio de Núremberg, puede que no se haya concretado de una manera optima, pero demostró que tanto el derecho positivo como el derecho natural (componentes del ideal de justica), se relacionan en cierto punto con el fin de ejemplificar las acciones realizadas por cierto grupo de individuos y que así estén contempladas por un margen legal positivo, pueden ser influenciado por el naturalismo, al imponer las convicciones y percepciones morales.

REFERENCIAS
[1] ARTICULO 227, Tratado de Versalles 1919
[2] KELSEN, Hans, ¿Qué es la justicia? .Traducción de Leonor Calvera. Ediciones elaleph.com, 2000. Archivo PDF p. 72.
[3] La teoría de Paul Roubier establece que la elaboración del contenido de la regla positiva debe pasar por el estudio de los elementos o datos de la vida en sociedad y por la consideración del concepto de justica. Los datos de la vida social se representan en los factores económicos, políticos o sociales y religiosos o morales. Los factores económicos desempeñan un papel primordial por cuanto ellos prácticamente determinan la mayor parte de las relaciones interpersonales.Sin embargo esos datos de la vida en sociedad no proporcionan más que ¨un conjunto de instituciones y prácticas, a las cuales debe imprimirse un carácter de justicia, para que tengan la autoridad de reglas del derecho…¨(Consultado el 22/04/2010 Disponible en: http://www.articulo.org/articulo/2152/derecho_positivo_y_derecho_natural.html)
[4] Ibídem.
[5] Texto original “The wrongs which we seek to condemn and punish have been so calculated, so malignant, and so devastating, that civilization cannot tolerate their being ignored, because it cannot survive their being repeated…” .Declaración de Robert H. Jackson,l Juicio de Núremberg, Noviembre 21, 1945 Referencia filmográfica tomada el 22/04/2010 Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=L50OZSeDXeA
[6] Consultado el 22/04/2010 Disponible en: http://www.articulo.org/articulo/2152/derecho_positivo_y_derecho_natural.html
[7] Artículo 53 de la Constitución de Weimar, Disponible en: (http://www.der.uva.es/constitucional/verdugo/Constitucion_Weimar.pdf)
[8] Artículo 76 Ibídem.
[9] Brahm, Enrique, “Peligros del Iusracionalismo”, consultado el 21/042010, Documento PDF pág. 4 Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=2649666 ,
[10] Ibídem Documento PDF pág. 5
[11] Ibídem
[12] Consultado el 22/04/2010 , Disponible en:http://www.elergonomista.com/historia/nacion.htm
[13] Ibídem
[14] Documento PDF “ Kristallnacht” Consultado el 22/04/2010 Disponible en:http://www.mchekc.org/PDFFiles/Coterie/Kristallnacht.pdf
[15] Teoría que agrupa las diferentes concepciones del derecho, a partir del positivismo, el naturalismo y la concepción de vigencia de las normas.
[16] Consultado el 22/04/2010 Disponible en:http://www.articulo.org/articulo/2152/derecho_positivo_y_derecho_natural.html
[17] Ibídem
[18] Consultado el : 22/04/2010 Disponible en:http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-52002009000200012&script=sci_arttext
[19] Archivo PPT. “Nuremberg” Diapositiva # 37 , Consultado el 22/04/2010 Disponible en: web.mac.com/joseluisperez/barbaries/Programa…/nuremberg.ppt
[20] JIMENEZ, Daniel , Ideal de Justicia , Consultado el 22/04/2010 Disponible en:http://www.carlosparma.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=170:ideal-de-justicia-&catid=47:filosofia-del-derecho&Itemid=27
[21] Archivo PPT. “Nuremberg” Diapositiva # 38 y siguientes , Consultado el 22/04/2010 Disponible en: web.mac.com/joseluisperez/barbaries/Programa…/nuremberg.ppt

BIBLIOGRAFIA:
- Tratado de Versalles 1919
- KELSEN, Hans, ¿Qué es la justicia? .Traducción de Leonor Calvera. Ediciones elaleph.com, 2000. Archivo PDF.
- http://www.articulo.org/articulo/2152/derecho_positivo_y_derecho_natural.html
- Declaración de Robert H. Jackson, El Juicio de Núremberg, Noviembre 21, 1945 Referencia filmográfica consultada el 22/04/2010 Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=L50OZSeDXeA
- Constitución de Weimar de 1919.
- Brahm, Enrique, “Peligros del Iusracionalismo”,, Documento PDF Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=2649666
- http://www.elergonomista.com/historia/nacion.htm
- Documento PDF “Kristallnacht” Disponible en:
http://www.mchekc.org/PDFFiles/Coterie/Kristallnacht.pdf
- http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S071852002009000200012&script=sci_arttext
- Archivo PPT. “Nuremberg” Disponible en: web.mac.com/joseluisperez/barbaries/Programa…/nuremberg.ppt
- JIMENEZ, Daniel , Ideal de Justicia , Disponible en: http://www.carlosparma.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=170:ideal-de-justicia-&catid=47:filosofia-del-derecho&Itemid=27

Ironías Verdes

Yo voto por Mockus porque creo que sabe lo que toca hacer. En parte, continuar con políticas del gobierno Uribe, y en parte generar reformas progresivas que son posibles con el congreso y las instituciones que se tienen. Pero lo que no sé es si muchas personas entienden lo que él dice.
Dentro de esta fauna de simpatizantes y electores uno encuentra las más caprichosas combinaciones. Estas combinaciones son de lo más interesantes. Para mí, simplemente, muestran la torpeza del altruismo. La tendencia ciega a querer tener causas abstractas. El fracaso inevitable y casi anunciado en seguirlas al largo plazo.
Hace 4 años Mockus decía exactamente lo mismo que dice ahora. En ese entonces los simpatizantes del Polo lo despreciaban profundamente por sus duras críticas a la izquierda. Hace 4 años el Polo era considerado el fenómeno de política de “opinión”, aunque realmente siempre lo fue Uribe. Ahora, los simpatizantes del Polo que se pasaron a los Verdes ni siquiera lo escuchan en sus duras críticas a la izquierda, siendo que Mockus no pierde oportunidad para resaltar el error de la izquierda para entender la política pública y aceptar un mundo económico. Pero si le preguntas a alguien antes del Polo que ahora es Verde, el porqué del cambio, seguro te va a afirmar que Mockus sí va a llevar a cabo los cambios “estructurales” de los que habla la izquierda. Defienden lo que su mismo candidato cuestiona.
Hace 4 años la mayoría de los colombianos miraban con indiferencia la reelección de Uribe. El caso, es que sentir como injustas las condiciones de la reelección no era posible para las mayorías, porque simplemente no tenían la menor posibilidad de opinar ante otros y ver los cambios en la opinión de los demás conforme ellos mismos opinaban. Ahora, el Facebook y demás redes sociales lo cambiaron todo. Ahora la indignación por las chuzadas del DAS es incomparablemente más grande a la indignación que podía generar el Mockus solitario que se quejaba por la Yidis política. En esa época, eso no tenía impacto en las redes, no se aproximaban las elecciones, no había promesa de “cambio” alguno, no había emoción.
Estos son momentos extraños, en los que la energía de los furibistas y mamertos ha transmutado en Mokertismo, el cual es la tendencia al mamertismo mockusiano, a recitar las auto exigencias morales que Mockus se hace a sí mismo esperando se reflejen en los demás. Algo también curioso es que el modelo social y económico que rescata Mockus, el neoinstitucionalismo y el estudio de la conducta pro-social, es lo más interesante y prometedor en la política contemporánea, pero eso es algo que la mayoría de los Mokertos desconocen completamente. Solo necesitan algo de esta emoción colectiva. Una novedad, una promesa de justicia social ante algo que ni siquiera entienden. Una promesa abstracta de cambio que en cualquier momento puede mutar a más de lo mismo, sobre todo si los lobos han convencido a un despistado Mockus de ser ovejas.
Creo que un problema en Mockus, que los Mokertos tal vez no puedan discutir, es que cree que las acciones colectivas siempre son fruto de argumentos. Pero su propia elección puede demostrar lo contrario. El colectivo, a este nivel, no comparte ningún intercambio claro de ideas o recursos evidenciables, solo comparte la ilusión del altruismo, la conducta autocomplaciente de la superioridad moral, que se agranda como una mareada.

Mockus es seguridad

Existe la impresión en Colombia que Santos puede ejecutar la continuidad de políticas de seguridad mejor que Mockus. Aunque la operación jaque todavía es recordada como el hito en el logro de seguridad en Colombia, la verdad sea dicha, en materia de seguridad las evidencias pesan un poco más a favor de Mockus. O por lo menos, no se puede afirmar que las alcaldías de Mockus y Peñalosa no tuvieron, en su conjunto, un efecto similar al de la seguridad democrática.
Entre la primera alcaldía de Mockus, la de Peñalosa y la segunda de Mockus, la tasa de homicidios en Bogotá bajó en un 56%, un poco más de lo logrado por la política de seguridad democrática de Uribe en 8 años, gracias a la cual se redujo la tasa de homicidios en un 46%, siendo imposible no reconocer su efecto y sus logros. Entre las alcaldías de los dos miembros del partido Verde también se invirtieron en total 129 millones de dólares para fortalecer a la policía, algo nunca antes hecho. Como alcalde, Mockus también triplicó el número de consejos de seguridad a los cuales asistían el Ejército, el DAS, la Policía y el Presidente. De hecho, destinó cuantiosos recursos para la creación de un ejército de alta montaña para contrarrestar la ofensiva de las FARC. Es posible afirmar que gracias a Mockus, en los momentos más difíciles en los cuales las FARC aumentaron su influencia dramáticamente, Bogotá fue protegida con presupuesto y acciones de inteligencia nunca antes vistas en la ciudad capital.
Sin embargo, en estos días el presidente Uribe ha afirmado, indirectamente, que Mockus dejó crecer a la guerrilla. Es curioso, porque el mismo Uribe entregó la Estrella de la Policía al candidato de los verdes, afirmando que “permitió recuperar la confianza en su forma de gobierno”. En esas épocas Uribe no podía negar la eficacia de Mockus, no lo veía como una amenaza para sus alianzas políticas. Aquellas que en este momento nos tienen en una de las peores crisis institucionales: En el sector de la salud, en la forma como funciona el consejo electoral y se cometen fraudes, en la ilegitimidad del congreso, en la ineficacia del departamento de planeación y de la política social, entre otras. Yo no dudo en afirmar que Mockus fue más exitoso en seguridad que Uribe o Santos, las cifras lo demuestran, y además protegió las finanzas de Bogotá, de una manera impensable en el caso de Santos, siendo que mientras fue ministro de hacienda se vio crecer la deuda externa colombiana de un 20 a un 40 por ciento, y además, al final de su mandato como ministro, el fracaso en el ajuste fiscal llevó al Estado a estar a punto de una cesación de pagos, razón por la cual, varios pidieron a los medios que exigieran su renuncia, entre ellos Álvaro Uribe.
Ni la operación jaque, ni la lucha por recuperar las carreteras principales han igualado los logros en seguridad de Mockus como alcalde de la principal ciudad del país, ciñéndose a las cifras. Sinceramente, creo que la percepción de seguridad vista en Santos está condicionada al efecto que quiso generar las FARC. A una amenaza llena de incertidumbres y golpes estratégicamente dolorosos. Pero el impacto real de la inseguridad y de la ilegalidad va mucho más allá de lo planteado por Santos. La seguridad también era requerida por las miles de personas desaparecidas y desplazadas que no eran afectadas solo por la acción de las FARC, sino también por la de otros actores ilegales y violentos, en muchos casos apoyados por alianzas políticas aún vigentes, y por la presión de entregar resultados al gobierno, situación conocida como falsos positivos.
Viendo la historia completa es claro que el apoyo de Uribe a Santos dice poco de la efectividad real de las políticas de seguridad, y mucho menos de la efectividad de políticas también urgentes en materia fiscal e institucional. Por el contrario, dice más de un matrimonio político por conveniencia que muchos colombianos no han podido apreciar claramente. Un matrimonio que une las obsesiones de uno con las ambiciones del otro.