En el post anterior cuestionabamos que la causalidad de los ataques a la propiedad que no es de uno (públicos, de otros) era la ausencia de civismo, cultura ciudadana ó cultura patriótica. Casualmente, el viernes salió en el New York Times un reporte que trataba el fracaso del sistema de bicicletas públicas en París (la ciudad luz). El título es mucho más que elocuente: El ideal francés de las bicicletas compartidas se encuentra con la realidad...
Tal vez sea algo de incentivos...
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Un Affaire cultural
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Luis Felipe Jaramillo
...By the time We did get back to our old home at Three World Financial Center to recover office contents, We found that vandals had beat us ti our desks and pocketed anything electronic or other items with potential street value...Joseph Tibman en The Murder of Lehman Brothers . Tibman era Banquero de Inversión en Lehman Brothers cuando los ataques terroristas del 11 de Septiembre tuvieron lugar en el tiempo. Su oficina (en el punto rojo, en la American Express Tower) quedaba a unos cuantos metros del Área Cero, donde estaban el antiguo World Trade Center (las torrres gemelas) y donde ahora se construyen la Freedom Tower. El Mapa está aquí:
Lo más curioso de todo el asunto es que en momentos tan difíciles para la nación americana, algunos vándalos hallan entrado a robarse cosas de los edificios remanentes en Manhattan, pues uno de los argumentos clásicos de algunos aislacionistas gringos es que los americanos tienen una ética fuerte y una moral impoluta, lo que se ha traducido en grandeza y prosperidad económica. Tal vez puedan afirmar que hay muchas probabilidades de que las personas que entraron y se llevaron algunas cosas eran inmigrantes ilegales culturalmente predispuestos a irrespetar la ley y a la holgazanería. Sin embargo, hay estudios que demuestran que en las cárceles, generalmente y en proporción, hay más nativos que inmigrantes ilegales. Tal vez sea cuestión de incentivos: Una economía enfriada después de varios años de expansión, un estado de caos que cancela las probabilidades de ser capturado por robo y algún material que podría ser útil (información confidencial de banqueros, etc...) son un muy buen escenario para un saqueo. Inclusive de los matices culturales...
La caída de los hermanos
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Luis Felipe Jaramillo
Tarjeta Rechazada. Ese fue el rancio mensaje que apareció en la pantalla del datáfono de la tienda de Yves Saint Laurent en Milán, tras recibir entre sus bandas la tarjeta negra de American Express con el sello de empleados de Lehman Brothers de Rose Tibman, la esposa del banquero de inversión Joe Tibman, el viernes 12 de Septiembre del año pasado. Indignada por la pena social que visitó su ser en esos momentos, Rose llamó a su esposo en Nueva York para solicitarle explicaciones por la bochornosa situación que acababa de vivir mientras iba de compras con algunas amigas que pertenecían a la burguesía financiera europea. La vergüenza, en un medio social tan competido y superficial, no estaba dentro del abanico de posibilidades. El error era penalizado con la exclusión y Rose no soportaría estar por fuera del ambiente donde siempre se había desenvuelto. Al contestar, Joe tenía una voz extraña. Siempre solía levantar la bocina y responder con una voz afanada por los volátiles vientos de los mercados financieros internacionales y todos los recovecos del día a día de un financiero. Esta vez, su voz transmitía algo diferente. Ya no era afán, era desdén. Los vientos de los mercados internacionales ya no sólo eran volátiles, sino también desoladores. Además, su mensaje era claro: Nos jodimos. La compañía va a aplicar al capítulo de liquidación y las acciones que tenemos ahora valen mierda. Ahora ya sabes por qué rechazaron tu tarjeta. Después, lo único que se escuchaba era el impersonal sonido que determinaba el fin de la llamada. Pero para Rose era suficiente: No habría más compras lujosas hasta una nueva orden, pues el cupo de sus tarjetas de crédito estaba estrictamente correlacionadas con el valor del patrimonio de su familia, que en general, estaba invertido en acciones de Lehman Brothers, que ahora valían, literalmente, mierda.
Pero ¿qué había pasado? Hace tan sólo unos meses había escuchado hablar a Joe con algunos amigos que conoció en una Ivy League donde cursó su título de financiero sobre la fortaleza de su compañía, donde había trabajado por más de 40 años. Era Lehman Brothers: Siempre pasaban de morder el polvo del fracaso a nuevos máximos en su historia corporativa. Habían crecido exponencialmente en los últimos años y sus altos ejecutivos habían tenido compensaciones que sólo generaban oprobiosas miradas de la gente ordinaria. Entonces si Joe hacía parte de una raza corporativa invencible, ¿qué había pasado? Intrigada por descubrir los orígenes de su ruina, Rose fue a su hotel y lo contempló con nostalgia. Probablemente era la última vez que sus ojos lo verían, que su piel lo sentiría y que su paladar se deleitaría con las ligeras delicias de la comida mediterránea. Respiró hondo y mientras caminaba hacia su habitación para prender la televisión e informarse, empezaba a imaginarse su nueva vida: Clase económica en los viajes, compras en las épocas de descuento en Wal-Mart, tarjetas de crédito comunes, y hoteles de motoristas. Todo un infierno. Apenas entró a su habitación, encendió el televisor y buscó el canal de noticias financieras preferido de su esposo. Sólo se veían números rojos por todos lados. Miles de letreros iban y venían. Las palabras tormenta, catastrofe, pérdidas, créditos no pagos, riesgos excesivos, quiebra, etc eran irritantemente comunes. Entonces Rose comprendió que no era la única que estaba en esa situación. No era la única que tendría que pasar del Principe de Savoia Milano al Red Carpet Inn cerca de una playa pública en las vacaciones, si es que alguna vez volvería a disfrutar de un receso por fuera de su casa. Pero también pensó en las demás personas, las que perdieron todo: Su casa y su trabajo. Al menos ella tenía un techo donde dormir. Y entonces se dió cuenta que la suya era la menos trágica de las tragedias.
Nota: Esta es una crónica ficticia. Tiene exageraciones financieras, aunque parte de algunas observaciones se basan en The Murder of Lehman Brothers, de Joseph Tibman. El nombre es una coincidencia. La historia nada tiene que ver con la vida real del autor.
Pero ¿qué había pasado? Hace tan sólo unos meses había escuchado hablar a Joe con algunos amigos que conoció en una Ivy League donde cursó su título de financiero sobre la fortaleza de su compañía, donde había trabajado por más de 40 años. Era Lehman Brothers: Siempre pasaban de morder el polvo del fracaso a nuevos máximos en su historia corporativa. Habían crecido exponencialmente en los últimos años y sus altos ejecutivos habían tenido compensaciones que sólo generaban oprobiosas miradas de la gente ordinaria. Entonces si Joe hacía parte de una raza corporativa invencible, ¿qué había pasado? Intrigada por descubrir los orígenes de su ruina, Rose fue a su hotel y lo contempló con nostalgia. Probablemente era la última vez que sus ojos lo verían, que su piel lo sentiría y que su paladar se deleitaría con las ligeras delicias de la comida mediterránea. Respiró hondo y mientras caminaba hacia su habitación para prender la televisión e informarse, empezaba a imaginarse su nueva vida: Clase económica en los viajes, compras en las épocas de descuento en Wal-Mart, tarjetas de crédito comunes, y hoteles de motoristas. Todo un infierno. Apenas entró a su habitación, encendió el televisor y buscó el canal de noticias financieras preferido de su esposo. Sólo se veían números rojos por todos lados. Miles de letreros iban y venían. Las palabras tormenta, catastrofe, pérdidas, créditos no pagos, riesgos excesivos, quiebra, etc eran irritantemente comunes. Entonces Rose comprendió que no era la única que estaba en esa situación. No era la única que tendría que pasar del Principe de Savoia Milano al Red Carpet Inn cerca de una playa pública en las vacaciones, si es que alguna vez volvería a disfrutar de un receso por fuera de su casa. Pero también pensó en las demás personas, las que perdieron todo: Su casa y su trabajo. Al menos ella tenía un techo donde dormir. Y entonces se dió cuenta que la suya era la menos trágica de las tragedias.
Nota: Esta es una crónica ficticia. Tiene exageraciones financieras, aunque parte de algunas observaciones se basan en The Murder of Lehman Brothers, de Joseph Tibman. El nombre es una coincidencia. La historia nada tiene que ver con la vida real del autor.
Importancia de la estabilidad en los precios en zonas de bajo desarrollo socio-económico: El caso del Cesar
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Luis Felipe Jaramillo
La inflación es un fenómeno muy importante en la economía, especialmente en la llamada economía de todos los días, la que más nos afecta en nuestro diario vivir: Su variación determina qué y cuánto de determinados bienes podemos comprar cuando tenemos un ingreso constante. Y sus efectos sobre las diferentes esferas sociales son variadas:
Por ejemplo, para personas afortunadas en una sociedad latinoamericana como la colombiana (clases altas), tiene efectos mixtos, a saber: i) Incialmente, sus posesiones se valorizan, pues cuando hay inflación descontrolada, hay, en exceso, más compradores que vendedores y los precios de los activos, consecuentemente, suben[1]. Sin embargo, esto se ve opacado en el mediano plazo por la ii) la incertidumbre que confunde a los agentes, los hace más propensos a tomar malas decisiones o los lleva a ser más cortoplacistas[2]. Ejemplo de lo anterior puede ser Venezuela, pues muchos de sus empresarios, en ausencia de certidumbre por motivos políticos ( especialmente expropiaciones) y económicos (inflación, inyección de capital desmedida por parte del Banco Central) han decidido radicarse en Colombia[3], que según el Informe Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, es una nación con una estabilidad macroecónomica buena (entre otras cosas, gracias al buen comportamiento de la inflación en la última década) y unas Instituciones relativamente fuertes para su entorno regional [4]. Para las personas de clase media, la historia tampoco es buena: Su poder adquisitivo disminuye, pues en general son empleados que ganan una cantidad mensual generalmente constante mientras los precios de los bienes y servicios que consumen siguen subiendo. La parte más fuerte de los problemas que causa la inflación se lo llevan las capas sociales más vulnerables, pues sus ingresos son pequeños y deben empezar a racionalizar su gasto, y algunas veces ese ejercicio puede terminar en la eliminación de la lista de compras a productos de la dieta básica, desplomar el consumo de calorías y dejarlos en la pobreza no sólo estadística, sino también nutricional.
Pero a pesar de que la inflación es un fenómeno que, en general, puede considerarse negativo para todas las economías, sus implicaciones económicas y sociales son mucho más graves en los países subdesarrollados (como Colombia) que en los países desarrollados. Por ejemplo, al presentarse un fenómeno inflacionario en un país europeo o en los Estados Unidos, seguramente habrán muchas quejas porque el poder adquisitivo de las personas se ve afectado, así como la competitividad de la economía en general por costos que no paran de subir. De igual manera, como ocurrió en el 2008 con la crisis global de alimentos, los hacedores de la política pública de salud se preocuparían porque los índices de obesidad empiezan a subir, pues los productos naturales como frutas y vegetales se volverian un lujo y las personas pobres, para mantener un nivel de consumo de calorías respetable, deberían empezar a consumir comidas rápidas y baratas, que no son las más saludables[5]. Al sufrir el mismo problema, un país como Colombia enfrentaría adversidades diferentes: Los inversionistas extranjeros especulativos sacarían dinero del país por preocupaciones sobre el valor relativo de la moneda local, la bolsa de valores caería varios puntos porcentuales y el gobierno tendría que encarar problemas fiscales pues el costo del endeudamiento externo se dispararía (los dólares se habrían ido volando bastante rápido, estos se habrían hecho para entonces mucho más escasos y consecuentemente, más caros) y los intereses de la deuda en bonos en pesos se dispararían por el mismo movimiento especulativo que habría disparado la tasa de cambio. Pero más allá de todo eso, que de por sí es bastante grave, la consecuencia más profunda sería la reducción en el estándar de vida de muchas personas, pues con el mismo dinero tendrían que comprar bienes y servicios más caros y hacer, consecuentemente, algunas reducciones en consumo (puede ser de alimentos, de vestuario, de diversión), que para los sectores más pobres de la población significaría consumir menos alimentos, lo que puede llevar a efectos sociales preocupantes como la desnutrición.
De igual manera, la dinámica de los efectos de la inflación varía, por las mismas razones que cambia de país a país, dentro de las regiones de una misma nación: Las cadenas productivas y la distribución del gasto son diferentes por varios motivos (financieros, geográficos, etc...). En el gráfico 1 se ilustra el porcentaje del PIB Departamental que aportan tres tipos de industrias: i) Alto Valor Agregado (IAVA), que incluye fabricación de sustancias químicas, material de transporte, fabricación de maquinaría y refinerías de petróleo, ii) Mediano Valor Agregado (IMVA), que incluye alimentos, bebidas, tabaco, textiles y papel, y iii) Bajo Valor Agregado (IBVA), que incluye a la industria del cuero y de la madera.
Del gráfico se puede inferir que el Cesar tiene una estructura productiva diferente a la de otros departamentos del país: Más primitiva que la de Departamentos que albergan grandes urbes, pero ligeramente más sofisticado que el de regiones absolutamente aisladas del resto de la nación como La Guajira y Chocó. Algunos comentaristas regionales achacan esa ausencia de progreso industrial a las malas vías de acceso (claves para sacar productos a otros mercados), instituciones débiles y una escolaridad bastante baja. Por ejemplo, Josefina Palmera, una destacada señora en la sociedad vallenata, le afirma a Alonso Sánchez Baute en una entrevista [6] que las primeras carreteras que vió Valledupar, la capital del hoy Departamento del Cesar, empezaron a construirse en 1920 y sólo fueron terminadas hacia 1940.
De alguna manera, esa ausencia de posibilidades de industrialización incentivó a los líderes locales a buscar nuevas alternativas para mejorar el estado de la economía regional. Dentro de esas opciones siempre ha estado aprovechar las burbujas que la economía global se invente: De 1975 a 1980, el precio del algodón pasó de 56 a 93 centavos/libra[7], y gran parte de las tierras del Cesar son aptas para sembrar algodón, por lo que muchos individuos aprovecharon e intentaron hacer algún dinero por ese lado. Sin embargo, de 1980 a 1985, el precio cayó hasta un mínimo de 37 centavos/libra[7], dejando en la ruina a muchos productores. Y sólo un ambiente inflacionario estable pudo haber permitido una recuperación vigorosa. En esos momentos, lamentablemente, la inflación nacional se situaba alrededor del 20-25% [8] (no hay datos para nuestra región, pero se espera que sea más alta por la misma bonanza del algodón y las externalidades que tiene que sufrir la región por ser fronteriza con un país con tendencias inflacionarias como Venezuela, que en 1988 alcanzó a registrar un incremento en el IPC de casi 70%)[9], lo que seguramente retrasó y ralentizó la recuperación de la economía cesarense.
Otra de las opciones que se han explorado y vivido ha sido la de las actividades ilegales como el narcotráfico y el contrabando, que suelen estar acompañadas de enormes flujos de efectivo que no han generado muchos efectos positivos a largo plazo, pues han terminado inflando precios y no han generado bases para un crecimiento económico sostenido.
En conclusión, la inflación descontrolada es un fenómeno que puede afectar a diferentes economías, independientes de sus estructuras productivas o su interconexión con otras regiones o países. Sus consecuencias económicas son limitadas ante las tragedias sociales que puede ocasionar, especialmente en países y regiones con niveles de desarrollo limitados.
Bibliografía
[1] Cardenas, Mauricio. Introducción a la economía colombiana. Bogotá D.C.: AlfaΩ, 2006. Impreso.
[2] Gaviria, Alejandro. "Pregunta técnica." Mensaje a Luis F. Jaramillo. Enero 28. 2007. E-mail.
[3] "Empresarios venezolanos le apuestan a Colombia."Revista Dinero. Agosto 15. 2008. Web. 10 Oct. 2009. http://www.dinero.com/negocios/empresarios-venezolanos-apuestan-colombia_51217.aspx.
[4] "Competitividad: Más deseo que realidad." Revista Dinero. 18 de Septiembre. 2009. Web. 10 Oct. 2009. http://www.dinero.com/edicion-impresa/coyuntura/competitividad-deseo-realidad_63606.aspx.
[5] Lubrano, Alfred. "High food costs may boost obesity among poor in U.S." The Philadelphia Inquirer. Mayo 14. 2008. Web. 10 Oct. 2009. http://www.deseretnews.com/article/1,5143,700225991,00.html.
[6] Sánchez, Alonso. Líbranos del Bien. 1ra ed. Bogotá D.C.: Alfaguara, 2008. Impreso.
[7] "Monthly Prices." Cotton Average Monthly Prices. National Cotton Council of America, Septiembre 1. 2009. Web. 10 Oct. 2009. http://www.cotton.org/econ/prices/monthly.cfm.
[8] Indice de Precios al Consumidor - IPC y variación anual desde 1954. Banco de la República de Colombia, 1 Oct. 2009. Web. 10 Oct. 2009. http://www.banrep.gov.co/estad/dsbb/srea_012.xls.
[9] Huerta, José. La inflación en Venezuela. Web. Octubre 10. 2009. http://www.josebhuerta.com/inflacion.htm.
Por ejemplo, para personas afortunadas en una sociedad latinoamericana como la colombiana (clases altas), tiene efectos mixtos, a saber: i) Incialmente, sus posesiones se valorizan, pues cuando hay inflación descontrolada, hay, en exceso, más compradores que vendedores y los precios de los activos, consecuentemente, suben[1]. Sin embargo, esto se ve opacado en el mediano plazo por la ii) la incertidumbre que confunde a los agentes, los hace más propensos a tomar malas decisiones o los lleva a ser más cortoplacistas[2]. Ejemplo de lo anterior puede ser Venezuela, pues muchos de sus empresarios, en ausencia de certidumbre por motivos políticos ( especialmente expropiaciones) y económicos (inflación, inyección de capital desmedida por parte del Banco Central) han decidido radicarse en Colombia[3], que según el Informe Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, es una nación con una estabilidad macroecónomica buena (entre otras cosas, gracias al buen comportamiento de la inflación en la última década) y unas Instituciones relativamente fuertes para su entorno regional [4]. Para las personas de clase media, la historia tampoco es buena: Su poder adquisitivo disminuye, pues en general son empleados que ganan una cantidad mensual generalmente constante mientras los precios de los bienes y servicios que consumen siguen subiendo. La parte más fuerte de los problemas que causa la inflación se lo llevan las capas sociales más vulnerables, pues sus ingresos son pequeños y deben empezar a racionalizar su gasto, y algunas veces ese ejercicio puede terminar en la eliminación de la lista de compras a productos de la dieta básica, desplomar el consumo de calorías y dejarlos en la pobreza no sólo estadística, sino también nutricional.
Pero a pesar de que la inflación es un fenómeno que, en general, puede considerarse negativo para todas las economías, sus implicaciones económicas y sociales son mucho más graves en los países subdesarrollados (como Colombia) que en los países desarrollados. Por ejemplo, al presentarse un fenómeno inflacionario en un país europeo o en los Estados Unidos, seguramente habrán muchas quejas porque el poder adquisitivo de las personas se ve afectado, así como la competitividad de la economía en general por costos que no paran de subir. De igual manera, como ocurrió en el 2008 con la crisis global de alimentos, los hacedores de la política pública de salud se preocuparían porque los índices de obesidad empiezan a subir, pues los productos naturales como frutas y vegetales se volverian un lujo y las personas pobres, para mantener un nivel de consumo de calorías respetable, deberían empezar a consumir comidas rápidas y baratas, que no son las más saludables[5]. Al sufrir el mismo problema, un país como Colombia enfrentaría adversidades diferentes: Los inversionistas extranjeros especulativos sacarían dinero del país por preocupaciones sobre el valor relativo de la moneda local, la bolsa de valores caería varios puntos porcentuales y el gobierno tendría que encarar problemas fiscales pues el costo del endeudamiento externo se dispararía (los dólares se habrían ido volando bastante rápido, estos se habrían hecho para entonces mucho más escasos y consecuentemente, más caros) y los intereses de la deuda en bonos en pesos se dispararían por el mismo movimiento especulativo que habría disparado la tasa de cambio. Pero más allá de todo eso, que de por sí es bastante grave, la consecuencia más profunda sería la reducción en el estándar de vida de muchas personas, pues con el mismo dinero tendrían que comprar bienes y servicios más caros y hacer, consecuentemente, algunas reducciones en consumo (puede ser de alimentos, de vestuario, de diversión), que para los sectores más pobres de la población significaría consumir menos alimentos, lo que puede llevar a efectos sociales preocupantes como la desnutrición.
De igual manera, la dinámica de los efectos de la inflación varía, por las mismas razones que cambia de país a país, dentro de las regiones de una misma nación: Las cadenas productivas y la distribución del gasto son diferentes por varios motivos (financieros, geográficos, etc...). En el gráfico 1 se ilustra el porcentaje del PIB Departamental que aportan tres tipos de industrias: i) Alto Valor Agregado (IAVA), que incluye fabricación de sustancias químicas, material de transporte, fabricación de maquinaría y refinerías de petróleo, ii) Mediano Valor Agregado (IMVA), que incluye alimentos, bebidas, tabaco, textiles y papel, y iii) Bajo Valor Agregado (IBVA), que incluye a la industria del cuero y de la madera.
Fuente: DANE, Indicadores de industrias por Indice Industrial de Uso del Conocimiento.
Del gráfico se puede inferir que el Cesar tiene una estructura productiva diferente a la de otros departamentos del país: Más primitiva que la de Departamentos que albergan grandes urbes, pero ligeramente más sofisticado que el de regiones absolutamente aisladas del resto de la nación como La Guajira y Chocó. Algunos comentaristas regionales achacan esa ausencia de progreso industrial a las malas vías de acceso (claves para sacar productos a otros mercados), instituciones débiles y una escolaridad bastante baja. Por ejemplo, Josefina Palmera, una destacada señora en la sociedad vallenata, le afirma a Alonso Sánchez Baute en una entrevista [6] que las primeras carreteras que vió Valledupar, la capital del hoy Departamento del Cesar, empezaron a construirse en 1920 y sólo fueron terminadas hacia 1940.
De alguna manera, esa ausencia de posibilidades de industrialización incentivó a los líderes locales a buscar nuevas alternativas para mejorar el estado de la economía regional. Dentro de esas opciones siempre ha estado aprovechar las burbujas que la economía global se invente: De 1975 a 1980, el precio del algodón pasó de 56 a 93 centavos/libra[7], y gran parte de las tierras del Cesar son aptas para sembrar algodón, por lo que muchos individuos aprovecharon e intentaron hacer algún dinero por ese lado. Sin embargo, de 1980 a 1985, el precio cayó hasta un mínimo de 37 centavos/libra[7], dejando en la ruina a muchos productores. Y sólo un ambiente inflacionario estable pudo haber permitido una recuperación vigorosa. En esos momentos, lamentablemente, la inflación nacional se situaba alrededor del 20-25% [8] (no hay datos para nuestra región, pero se espera que sea más alta por la misma bonanza del algodón y las externalidades que tiene que sufrir la región por ser fronteriza con un país con tendencias inflacionarias como Venezuela, que en 1988 alcanzó a registrar un incremento en el IPC de casi 70%)[9], lo que seguramente retrasó y ralentizó la recuperación de la economía cesarense.
Otra de las opciones que se han explorado y vivido ha sido la de las actividades ilegales como el narcotráfico y el contrabando, que suelen estar acompañadas de enormes flujos de efectivo que no han generado muchos efectos positivos a largo plazo, pues han terminado inflando precios y no han generado bases para un crecimiento económico sostenido.
En conclusión, la inflación descontrolada es un fenómeno que puede afectar a diferentes economías, independientes de sus estructuras productivas o su interconexión con otras regiones o países. Sus consecuencias económicas son limitadas ante las tragedias sociales que puede ocasionar, especialmente en países y regiones con niveles de desarrollo limitados.
Bibliografía
[1] Cardenas, Mauricio. Introducción a la economía colombiana. Bogotá D.C.: AlfaΩ, 2006. Impreso.
[2] Gaviria, Alejandro. "Pregunta técnica." Mensaje a Luis F. Jaramillo. Enero 28. 2007. E-mail.
[3] "Empresarios venezolanos le apuestan a Colombia."Revista Dinero. Agosto 15. 2008. Web. 10 Oct. 2009. http://www.dinero.com/negocios/empresarios-venezolanos-apuestan-colombia_51217.aspx.
[4] "Competitividad: Más deseo que realidad." Revista Dinero. 18 de Septiembre. 2009. Web. 10 Oct. 2009. http://www.dinero.com/edicion-impresa/coyuntura/competitividad-deseo-realidad_63606.aspx.
[5] Lubrano, Alfred. "High food costs may boost obesity among poor in U.S." The Philadelphia Inquirer. Mayo 14. 2008. Web. 10 Oct. 2009. http://www.deseretnews.com/article/1,5143,700225991,00.html.
[6] Sánchez, Alonso. Líbranos del Bien. 1ra ed. Bogotá D.C.: Alfaguara, 2008. Impreso.
[7] "Monthly Prices." Cotton Average Monthly Prices. National Cotton Council of America, Septiembre 1. 2009. Web. 10 Oct. 2009. http://www.cotton.org/econ/prices/monthly.cfm.
[8] Indice de Precios al Consumidor - IPC y variación anual desde 1954. Banco de la República de Colombia, 1 Oct. 2009. Web. 10 Oct. 2009. http://www.banrep.gov.co/estad/dsbb/srea_012.xls.
[9] Huerta, José. La inflación en Venezuela. Web. Octubre 10. 2009. http://www.josebhuerta.com/inflacion.htm.
Basura (ii)
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Luis Felipe Jaramillo
Hace algunas semanas asistí a Expogestión, un foro sobre gestión empresarial, economía y negocios. La apertura, en la ya acostumbrada ausencia del Presidente, estuvo a cargo del Vicepresidente Santos. El discurso de Santos fue como se esperaba: Las mismas ideas de Uribe, pero con ese toque tan coloquial que siempre carga Francisco Santos. Sin embargo, hubo algo que personalmente NO me esperaba: Que ante la comunidad empresarial de los países andinos y un panel relevante de expertos internacionales se presentara este vídeo, lo que quiere decir que verdaderamente se comen el cuento. El argumento de Santos es sencillo y fácilmente abatible:
Detesto ser aguafiestas, pero no es sólo cuestión de actitud: Si en el 2002 esta nación empezó a salir del atascadero en el que estaba, no fue por mera actitud: Fueron políticas económicas y de seguridad concretas las que nos sacaron adelante y nos tienen en un estado relativo de bienestar y seguridad frente a años anteriores. La pregunta es ¿Existen o se han formulado políticas serias que permitan pensar en un futuro como el que se plantea en el vídeo? Permítame dudarlo....
Colombia, hace 7 u 8 años estaba con el agua hasta la nuca: Un Estado debilitado, una economía anémica y ausencia de liderazgo. Pero en el 2002 llegó Alvaro Uribe, que pudo pensar en grande y sacar al país del atolladero en el que se encontraba. No creíamos en nosotros, estabamos derrotados mentalmente y ese era el, problema. Ahora, tenemos el agua en las rodillas y tenemos muchas más facilidades para enfrentar el futuro y llegar al estado que plantea el video. Es cuestión de actitud...
Detesto ser aguafiestas, pero no es sólo cuestión de actitud: Si en el 2002 esta nación empezó a salir del atascadero en el que estaba, no fue por mera actitud: Fueron políticas económicas y de seguridad concretas las que nos sacaron adelante y nos tienen en un estado relativo de bienestar y seguridad frente a años anteriores. La pregunta es ¿Existen o se han formulado políticas serias que permitan pensar en un futuro como el que se plantea en el vídeo? Permítame dudarlo....
Las dos caras del gobierno Uribe
Publicado por
Luis Felipe Jaramillo
Andrés Fernández y Luis Guillermo Plata se parecen físicamente: Tienen cachetes protuberantes, narices salientes, abultadas barrigas, pelo negro y vastas entradas que, tal vez junto a cierta información de carácter genético, evidencian el desgaste típico de los administradores públicos. Pero aparentemente, la semejanza es sólo física: Ambos rellenitos, parecen ser los íconos criollos de tendencias diferentes. El Ministro de Comercio Exterior (el de la izquierda, para los que no saben) lleva la bandera de una tendencia moderna, del siglo XXI: Globalización, burócratas sencillos y competitivos, interconectados globalmente, culturalmente profundos y preocupados por insertar al país de una manera eficiente al comercio internacional y aprovechar las ventajas de la globalización. Por otro lado, el tipo de la izquierda representa la imágen de burócrata que se podría tener hace unas décadas: Personajes desarrollados en un ambiente local y enseñados por métodos empíricos, aliados con políticos y sociedades locales, con políticas anticuadas (o regresivas, en este caso) y un fastidioso tono de arrogancia estatal.
Paradójicamente, esos dos íconos de corrientes tan opuestas convergen en un mismo sitio: El Gobierno de Álvaro Uribe. Lo que proyecta el ministro Plata, es lo que se ve en los foros internacionales sobre nuestra burocracia. Lo triste es que aquí esa imágen no gobierna: Gobierna la del ministro de Agricultura y la del ministro del Interior, Fabio Valencia....
El valor del idealismo
Publicado por
Luis Felipe Jaramillo
James McWilliams is an historian at Texas State University-San Marcos who has appeared on this blog before. He writes to tell us that he was driving in Austin when he passed a (presumably) homeless man holding up this sign:
McWilliams liked the sign so much that he offered the man $10 for it. “Evidently,” McWilliams says, “more than his labor was for sale.” The sign now hangs in McWilliams’s office.
Perhaps capitalism doesn’t suck as much as the man thought.
Un ejemplo bien simpático del verdadero valor del idealismo y las reacciones de los seres humanos ante situaciones adversas. Sencilla y certera, como es costumbre de Freakonomics.
Basura
Publicado por
Luis Felipe Jaramillo
No sé si este video causa vergüenza o sencillamente risa, pero si sé que es escandaloso. No entiendo como alguien pudo tener tanto tiempo y se esforzó tanto por aglutinar tanta carreta en una sola toma. Me pregunto que papel desempeñará en la sociedad: ¿Es un multimillonario criollo hecho a puntas de negocios de 15 minutos en los mercados de divisas que es aficionado a las multinacionales y al capital extranjero? o ¿es sencillamente un desquiciado sin empleo y consecuentemente con muchas horas para botar al abismo de las utopías tan irrealizables como la que podemos apreciar arriba?. Tampoco lo sé. Tal vez lo único que me permite pensar que esto es una auténtica locura, algo absolutamente imposible, es esto: Las imágenes de esos politiquillos acariciandose es tan escandalosa como el propio video. Y bueno, también nuestro pesado, inteligible e inequitativo sistema tributario, los altos impuestos al trabajo formal, la falta de inversión en carreteras, los ministros ineptos, entre tantas otras...
La crisis crediticia
Publicado por
Luis Felipe Jaramillo
Para los interesados en ver algo pedagógico sobre la crisis del sistema financiero, este video es interesante:
The Crisis of Credit Visualized from Jonathan Jarvis on Vimeo.
Otro sitio interesante es Business Pundit, con una parodia de 15 logos corporativos y otra explicación de la crisis, un poco más rústica.
The Crisis of Credit Visualized from Jonathan Jarvis on Vimeo.
Otro sitio interesante es Business Pundit, con una parodia de 15 logos corporativos y otra explicación de la crisis, un poco más rústica.
Se nos fué Uribe...
Publicado por
Luis Felipe Jaramillo
Lo más curioso es cuando dice "tenemos nuestras autodefensas". Al parecer la confusión fue más que una...
El verdadero valor de los rescates financieros de hace unos meses...
Publicado por
Luis Felipe Jaramillo
"Dividends (de las acciones preferenciales dentro del marco del TARP): 5 percent, equity warrants, 2 percent. Financial system not going into total abyss: priceless."
Lee Sachs, Consejero del Secretario del Tesoro de los Estados Unidos en Is TARP profitable?, Slate.
Lee Sachs, Consejero del Secretario del Tesoro de los Estados Unidos en Is TARP profitable?, Slate.
El problema moral de los rescates
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Luis Felipe Jaramillo
Ese problema se resumen acá con este video y el simpático Sock Puppet. Because pets can´t drive.
Poema
Publicado por
Luis Felipe Jaramillo
El espacio para los poemas en este blog es más bien reducido, por no decir inexistente. Básicamente, se debe a que mi bagaje en el campo lírico es muy pequeño. Me engaño a mí mismo diciendo ante personas que puedo engañar que es porque la mayoría de poetas y poetisas tienen una visión que choca radicalmente con la mía. Tal vez la caricatura clásica de estadísticas, letras y teorías comprobable contra letras, imaginación y deseo. Pero los que saben del tema afirman que también hay poetas con los pies en la tierra y son capaces de analizar de forma objetiva lo que hacemos, por qué lo hacemos y cómo lo hacemos. O sencillamente cuentan bien las cosas. Esta vez traje un poema de una edición reciente de la revista El Malpensante que me pareció interesante publicar, pues es bastante descarnada y no pierde ese grado de picardía que hace dibujar una sonrisa leve en aquel que lo lee.
Casimiro
Se murió Casimiro, el cacorrezno
venido de ultramar
y Gonzalito Mallarino y Gabi
lo fueron a enterrar.
Metiéronle tres velas por el culo,
tapiáronle con semen la nariz,
y para terminar, coquetamente,
atáronle en el pene una lombriz.
Terminada la triste ceremonia
verraco y semental Mutis entró
y, asesorado por Fernández Gómez,
el cadáver violó.
Y luego, sacudiéndose la pinga,
el tendido cadáver hisopeó
y, con la voz quebrada por el llanto,
el siguiente discurso le espetó:
"Más cacorro que un lirio fuiste en vida,
más ponelón que trompo de escolar,
más descarado que una calavera,
¡oh, puto singular!
"Espejo de cacorros postgraduados
fuiste a la pederastia siempre fiel.
Por eso has merecido este homenaje
de Gonzalo, de Pepe y de Gabriel.
Así por sus acciones tienen premio
en el mundo los hombres al morir.
Seguid, ¡oh maricas!, el ejemplo
del noble Casimiro".
Arturo Camacho Rodríguez (1910-1982).
Casimiro
Se murió Casimiro, el cacorrezno
venido de ultramar
y Gonzalito Mallarino y Gabi
lo fueron a enterrar.
Metiéronle tres velas por el culo,
tapiáronle con semen la nariz,
y para terminar, coquetamente,
atáronle en el pene una lombriz.
Terminada la triste ceremonia
verraco y semental Mutis entró
y, asesorado por Fernández Gómez,
el cadáver violó.
Y luego, sacudiéndose la pinga,
el tendido cadáver hisopeó
y, con la voz quebrada por el llanto,
el siguiente discurso le espetó:
"Más cacorro que un lirio fuiste en vida,
más ponelón que trompo de escolar,
más descarado que una calavera,
¡oh, puto singular!
"Espejo de cacorros postgraduados
fuiste a la pederastia siempre fiel.
Por eso has merecido este homenaje
de Gonzalo, de Pepe y de Gabriel.
Así por sus acciones tienen premio
en el mundo los hombres al morir.
Seguid, ¡oh maricas!, el ejemplo
del noble Casimiro".
Arturo Camacho Rodríguez (1910-1982).
Lo bello...
Publicado por
Luis Felipe Jaramillo
The speed with which Mr Neeleman has got his new company airborne is perhaps surprising given Brazil’s reputation as a bureaucratic place where life is hard for entrepreneurs. In its “Doing Business” survey, the World Bank ranks Brazil 121 places lower than America on ease of starting a business. According to Mr Neeleman, lots of things that companies need, from capital to telephone lines and computing expertise, are indeed more expensive in Brazil than in America. Labour is not much cheaper when taxes are taken into account. The corporate tax rate is lower than in America but Azul needs an army of accountants to pay it correctly. Customers have less access to credit than American ones do, so Azul has had to perform some of the services of a bank, offering interest-free credit for ten months, and so on.Tomado de Missionary man, The Economist.
Esta historia puede ser un ejemplo de lo bello que puede llegar a ser el capitalismo global: Brasil es un país pobre y polvoriento, con una infraestructura vial desastrosa, distancias enormes, un instrumento estatal corrupto e ineficiente y el mercado aéreo prácticamente duopolizado. Viendo oportunidades de negocio en un ambiente de negocios tan desafiante y después de tener algunos inconvenientes en su nación de orígen, un inmigrante anglosajón llega al país y crea una empresa para prestar un servicio en una parte del mercado que no ha sido atendida: Los pobres. Individuos sin plata para pagar un tiquete de clase económica (lo que significa estar en al pie de la turbina, soportando el mosaico de vibraciones y la condena a perderse el saludo cursi de la tripulación) y que consecuentemente tendrán que viajar por tierra, perdiendo tiempo valioso. Después de pasar todos los obstáculos que son habituales para un emprendedor en América Latina, el modelo de negocios tiene éxito. El empresario hace dinero. La gente gana tiempo, ahorra dinero y los viajes se hacen más productivos. Se ha creado empleo y las economías locales, antes aisladas por los elevados costos de transporte, recuperan cierto grado de dinamismo. Inclusive ciertas familias pobres se vuelven a ver después de mucho tiempo. En resumen, los stakeholders felices.
Tal vez los únicos que no terminaron tan contentos al finalizar la historia fueron los empresarios de la competencia. Eventualmente tendrán que reducir sus precios, mejorar su servicio y ofrecer un portafolio de destinos más sofisticado. lo cuál, tarde o temprano, terminará en resentir sus descarados márgenes operativos.
Pero bueno, a mi ya no me interesa resaltar la belleza de la competencia. Hay que pasar de esos debates generales pre-muro de Berlín a discusiones más específicas. Por ejemplo, del texto lo que más me llama la atención es esta parte:
The corporate tax rate is lower than in America but Azul needs an army of accountants to pay it correctlyEsto significa que en ese país, con un estatuto tributario enredado como el colombiano, las empresas deben dedicar esfuerzos y dinero innecesarios para entender y ejecutar bien una regla impositiva. Lo que significa que nuestras empresas no sólo deben pagar una tasa coporativa muy alta para los estándares globales, sino que también deben invertir en especialistas que los ayuden a traducir el complicado lenguaje de abogados y contadores a cifras que dan dolor de cabeza, lo que signifca más costos y consecuentemente, menos competitividad... algo que es imperdonable en un mundo globalizado.
Bandidos: Ya los juzgará la historia...
Publicado por
Luis Felipe Jaramillo
Tomado de Semana.com.
La aprobación del referendo ha sido todo un escándalo: Primero, la estrategia manzanilla para eliminar los impedimentos de algunos congresistas para votar el proyecto de referendo. Luego la repartición más descarada del presupuesto nacional que haya podido presenciar: Al menos antes tenían cierto respeto por las formas: Eran bandidos de cuello blanco. Ahora siguen siendo bandidos, pero no parecen preocuparse ni por la vergüenza.
Mi esperanza es que este proyecto sea tumbado por la Corte Constitucional, con el fin de que el débil equilibrio de poderes que todavía queda se mantenga y podamos ver a una persona diferente, con ideas distintas, a la cabeza de la rama ejecutiva del Estado Colombiano. Si no es así, las probabilidades de que Uribe gane son muy elevadas. Y la forma como se aprobó el referendo, así como todo el rocoso camino de Uribe, no son un buen aliciente para lo que viene. Para nada.
La aprobación del referendo ha sido todo un escándalo: Primero, la estrategia manzanilla para eliminar los impedimentos de algunos congresistas para votar el proyecto de referendo. Luego la repartición más descarada del presupuesto nacional que haya podido presenciar: Al menos antes tenían cierto respeto por las formas: Eran bandidos de cuello blanco. Ahora siguen siendo bandidos, pero no parecen preocuparse ni por la vergüenza.
Mi esperanza es que este proyecto sea tumbado por la Corte Constitucional, con el fin de que el débil equilibrio de poderes que todavía queda se mantenga y podamos ver a una persona diferente, con ideas distintas, a la cabeza de la rama ejecutiva del Estado Colombiano. Si no es así, las probabilidades de que Uribe gane son muy elevadas. Y la forma como se aprobó el referendo, así como todo el rocoso camino de Uribe, no son un buen aliciente para lo que viene. Para nada.







