Los árbitros de la moral


Ya todos sabemos que pasó con Ashley Dupre (la nena de la izquierda) y el ex-Gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer. Un lío de faldas con varios ceros de por medio. Pero bueno, ante todo este show mediático, quisiera recordar una cosita:


Art. 12: Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia…

Me he copiado este artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, una de las joyas de la civilización con el fin de hacer una reflexión a lo que está pasando con el señor Spitzer: Quiénes somos (y son los medios) para juzgarle su vida íntima?. El tiene un derecho, bien claro y expresado, a la intimidad. Yo no quiero que me tilden de impulsor del mercado de prostitutas de lujo, pero nadie tiene el derecho de violar los derechos de los demás y en especial, si es el de su vida privada.

Probablemente, uno podría decir que el comportamiento de Spitzer (la bestia llena de testosterona dentro de mí lucha contra el razonable para escribir esto) es indeseable, porque es una figura pública de cierto nivel y debería ser ejemplo. Pero de eso a lo que hemos visto (busquen Ashley en Google News y salen casi 35.000 artículos relacionados con el escándalo... osea, casi 35.000 violaciones deliberadas de los derechos de Dupré y Spitzer) hay muchísimo trecho.

En últimas, parece que los que pontifican sobre lo que es y lo que no es, se han reproducido por todo el mundo. Que lástima. Vale la pena preguntarles si no tuvieron alguna vez malos pensamientos...

Post Scriptum: La semana pasada en el blog de Alejandro Gaviria, surgió una discusión un poco estúpida, pero a la vez cómica: Está buena la presidenta de Argentina? Algunos sugirieron que sí. Por favor, que barbaridad... sino miren esta bella mujer de arriba. Comparable?. Diganme ustedes.

1 comentario:

Lavender dijo...

tienes que admitir que kirchner es bastante artista :fancy:
saludos luis