Lectura Comentada

A mi siempre me han criticado por leer autores que no se unen a la tribuna de intelectuales que gritan (y gritan) que todo está mal. Que hay que quitar todo de raíz y volver a empezar. Que ningún esfuerzo dentro de este sistema perverso sirve, porque igual, es el sistema. Y así, por no unirme a la tribuna de los miserabilistas que tanta elocuencia tienen en los medios colombianos. Pero bueno, digamos que me cansé: Sí, cedí ante las criticas y me decidí a leer un par de libros de libros del máximo exponente de esos que arriba mencioné: Emprendí la tarea ardua (o mejor, masoquista) de volver a leer Los nuevos centros de la esfera y leer por primera vez Dónde está la franja amarilla? del poeta y ensayista criollo William Ospina.

Me impresiona la habilidad de este autor para ser tendencioso y su excelente mano para seducir a los lectores que tragamos entero. Yo, probablemente un exponente de tecnocracia junior, alcancé a sucumbir ante sus poderosos (y posteriormente, mentirosos) argumentos. Además de la indignación que le da uno al reflexionar sobre lo que dice Ospina, lo que da escalofrio es pensar que la mayoría de bachilleres colombianos tienen como única referencia política libros y autores de estos calibres. Que sus profesores los adoctrinan con esto y les impiden ver otras referencias que pueden ayudar a que su juicio no se obnubile de argumentos que se basan siempre en echarle la culpa a los demás o al egoísta individualismo, padre de todas nuestras desgracias. Amén.

De otro lado, un punto que llama la atención es la alabanza constante de Ospina (y medio mundo) a Jorge Eliecer Gaitán. Yo, lo confieso, no sé mucho de ese líder popular, pero los caudillos son malos líderes per se. La dependencia de la gente en ellos es dañina y el mismo Bogotazo es muestra de ello. Y finalmente, no sabemos qué tan exitoso podría haber sido el gobierno de Gaitán, pero la experiencia de los demás países en el continente es que los caudillos (y los grandes movimientos populares, de radicales pretensiones) nunca terminan bien.

1 comentario:

Hikaru-tan dijo...

lo irónico es que los caudillos y demás les ganan las elecciones :>