Sobre la liberación...

Hoy Colombia, en medio de una crisis institucional de considerables proporciones, tuvo una buena nueva. Y esa ya la sabemos, nunca sobrará repetirlo es que fueron rescatados 15 secuestrados de las FARC. Eso es una magnífica noticia y los colombianos todos hemos sentido una grandísima emoción. Aquí los paisas opinan y los bogotanos hemos, hasta en los sitios más altos de la ciudad, puesto nuestra bandera como símbolo de júbilo. En los Estados Unidos muchos compatriotas se llamaron por teléfono celular para contar el aviso. Entonces, el punto de fondo es uno: Todos -o bueno, la gran mayoría- nos alegramos. Estuvimos felices porque otros recobraron su libertad. Eso contrasta con las mismas palabras de Ingrid Betancur y con los exhibicionistas morales que Alejandro Gaviria menciona en esta columna. Yo no sé si seamos buenos o malos, pero hemos dado una muestra de que por lo menos, no somos una sociedad mala. Y bueno, para terminar, sin duda resaltar tres cosas: i) La forma tan sensacional como burlaron a las FARC -lo que evidencia, una vez más, su debilidad estratégica-, ii) el profesionalismo y la calidad de los militares que participaron en la operación y iii) el éxito de la política de Seguridad Democrática y de la inteligencia sobre la fuerza.

Ahora, sin duda, a cruzar los dedos por los demás secuestrados. Pero bueno, con este hit, otro mito relacionado con las FARC se ha derrumbado: los rescates son sentencia inmodificable de muerte.

3 comentarios:

Ibetoo-chan dijo...

fue una excelente labor de inteligencia, lo que me preocupa ahora es otra cosa, te lo digo al tiro (o algun dia)

juan farncisco muñoz dijo...

me gustaron los tres puntos que resaltaste.
Cuando vuelves a escribir?

Luis Felipe Jaramillo dijo...

Juan Francisco:

No sé. Digamos que me estoy dando unas pequeñas vacaciones porque no encuentro nada más de que escribir. Quisiera algo diferente a política. Estoy haciendo una investigación sobre Coca Cola que puede ser interesante y puede mostrar algunas peculiaridades del poder de los consumidores sobre las grandes empresas.

Un abrazo,

Luis Felipe.