Desarrollo Sostenible

En 1983, en una conferencia, la Comisión Mundial del Medio Ambiente de la ONU definió al desarrollo sostenible como “un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro las capacidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. Algo así como un progreso responsable del ahora que sea coherente con el adelanto de las futuras generaciones del planeta, y que les permita además, no sacrificar metas por arreglar problemas que les dejaron sus padres.
Los procesos productivos del presente no están encaminados hacia el aseguramiento de un futuro sano, al menos en el sentido ambiental; De hecho, las emisiones de gases de efecto invernadero se están incrementando de manera preocupante, impulsados especialmente por el espectacular crecimiento económico chino (Y con ello más y más industrias), autos ineficientes y subutilizados en los Estados Unidos, energía altamente ineficiente y un déficit decepcionante de voluntad política. Siendo esta última la más preocupante, no sólo por su falta de visión, sino también por su poca apertura a argumentos e investigaciones científicas y la negación a tomar medidas para ayudar a arreglar el problema con la excusa de los altísimos costos económicos para las industrias y nefastos efectos sobre el empleo.
Por fortuna, este déficit ha empezado a disminuir, especialmente y a la fuerza por dos lamentables catástrofes naturales como lo fueron el huracán Katrina y el tsunami en Asia-Oceanía. Sin embargo, el aumento de la voluntad política no ha significado un aumento importante en las acciones para frenar el problema ambiental que se viene.
Pero es de resaltar el esfuerzo del sector privado por ser más eficiente en las emisiones que produce. Muestras de esto, son Toyota y Honda, que han venido desarrollando automóviles híbridos y más eficientes en el consumo de combustible, lo que sin duda les ha representado un aumento en su participación en el mercado de autos globalmente frente a fabricantes de carros que son ineficientes en el asunto de los combustibles, como por ejemplo Ford y General Motors.
Sin embargo, estos esfuerzos son pocos. Mientras no exista una voluntad global (Como la que vimos en contra del terrorismo después del 11 de Septiembre) para retardar el avance del calentamiento global, poco importarán los esfuerzos aislados de algunos.
Se necesitan esfuerzos de apoyo a la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías para nuevas formas de energía, o que por lo menos hagan más eficiente el uso de las actuales fuentes de energía.
Según el semanario londinense The Economist y el IPCC de la ONU (Intergovernmental Panel on Climate Change), la forma más eficiente de tomar acción en cuanto al calentamiento global es invertir en los siguientes sectores:
- Sistemas de calefacción y alumbrado: Estos sistemas son altamente ineficientes, por ello, cortar las emisiones de este sector no tendría un costo relativo alto, ya que si se invierte en mejorar la eficiencia general de esos sistemas, tanto las emisiones como los precios caerían. Además el IPCC argumenta que cortar el 30% de las emisiones de este sector no tendría costo.
- Transporte: Esta parte es más difícil porque las ventas de carros están por las nubes y la demanda por combustible es altamente inflexible. Si la gente quiere conducir, conduce, a menos de que los precios de la gasolina crecieran con descaro, sin embargo, tales niveles serían inaceptables para los políticos, es decir, prácticamente imposibles. Entonces, para controlar las emisiones en el sector de transportes, nuevas tecnologías, como bio-combustibles y autos eléctricos son necesarias.
- Generación de Energía: En este sector hay gran esperanza para recortar emisiones porque el costo de energías renovables, como la solar y la eólica, han venido cayendo a partir de la última década y la nuclear ha mejorado en eficiencia. La captura y almacenamiento de Carbono (Que consiste en re-inyectar el dióxido de carbono a la tierra) son también una buena opción, aunque las tecnologías de este último están en una etapa de desarrollo tecnológico menor.
Entonces, las soluciones tecnológicas para el cambio climático, están disponibles. El problema, es que los combustibles fósiles siguen siendo más económicos. Por fortuna, la economía viene al rescate. La quema de combustibles fósiles le trae un costo a la sociedad que no se ve reflejados en su precio. Con impuestos se puede lograr que esos costos no-reflejados existan y los bio-combustibles sean competitivos frente a los combustibles fósiles.
Además, el costo calculado de aplicar todas estas medidas para hacer frente responsablemente al calentamiento global según el IPCC es de tan sólo el 0,1% del Producto Interno Bruto Mundial por año hasta el 2050, es decir, en términos relativos, 1/20 del gasto mundial en defensa y en cifras absolutas a dólares de 2007, 450.000 millones de dólares, menos del gasto anual en defensa de los Estados Unidos.
Este gasto debe ser compartido y equitativamente distribuido de acuerdo al nivel de responsabilidad con el cambio climático. Es decir que, según las emisiones del 2005, los Estados Unidos deberían asumir un 30,3%, Europa un 27,7%, Sudeste Asiático un 12,3%, Rusia un 13,7%, América Latina un 3,8%, Japón un 3,7%, Medio Oriente un 2,6%, África un 2,5%, Canadá un 2,3% y por último Oceanía con un 1,1%.
Con todas las medidas y recomendaciones anunciadas, el mundo podría pensar que resolver el calentamiento global puede ser fácil. El problema, es, como ya dije anteriormente, que si esto no se aplica globalmente no va a funcionar. Ni siquiera si sólo algunos pocos y grandes países lo aplican. Todos lo necesitamos. En pocas palabras, tal como lo define el IPCC, la tecnología y la economía pueden contribuir bastante con la solución del problema, sin embargo, lo que sigue siendo tan difícil es la parte política.

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