José Martí: La mentira del romanticismo

Por estos días, en el colegio estabamos viendo lo que fue la literatura latinoamericana a lo largo del siglo XIX. Curiosamente, a mi, dentro de un grupo de exposición, me correspondió estudiar a José Martí y en especial, su ensayo de Nuestra América.

A juzgar por el ensayo y otras lecturas superficiales de y sobre Martí, uno podría decir que es el típico romántico del siglo XIX que buscaba esas diferencias entre las Américas y así justificar que América Latina debería buscar algo estrictamente diferente a lo que era el objetivo de la "América Rubia". El termina su ensayo con esto:

"Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!".

Antes de todo, quisiera que mostráramos lo equivocado que Martí estaba: Nuestra América ha seguido por el mismo camino de la modernidad, al igual que Asia y Oceanía lo han hecho. Aunque bueno, como dice Alejandro Gaviria, no se puede acusar a nadie de falta de clarividencia, pero si nos puede mostrar que la orientación de Martí puede no ser la más "centrada" al predecir nuestro continente.

Después, Martín habla de las naciones románticas del continente, haciendo referencia a América Latina.
Yo creo, que en efecto, los latinos somos más románticos (menos pragmáticos) que los anglosajones. Sin embargo, no lo somos tanto, como para justificar algo radicalmente distinto o antagónico, como algunas veces propone el pensador. Si en verdad, fueramos verdaderamente románticos, por lo menos en Colombia, hubieramos respondido muy positivamente a las políticas románticas sociales de los últimos años (tal para cual).
La evidencia empírica, nos sugiere, que al contrario, hemos creado desviaciones como mejor nos convenga, al igual que cualquier ser humano, fuese nipón, estadounidense o polaco.
¿¡No les parece que algo dice esto¡?: Sí, ante William Ospina y José Martí, somos humanos y nuestra naturaleza parte de lo que nos convenga (pragmatismo occidental), no de lo que el ser supremo (desde el Estado hasta el cacique) crea que nos convenga ("romanticismo latino")

2 comentarios:

Juan Francisco dijo...

Es curioso ver cómo políticos como Chávez están retomando a intelectuales de antaño como Marti para mostrarlos como defensores de sus ideologías. Yo no se si el uno se relaciona con el otro, pero lo que me gust´´o de tu escrito es que no limita el concepto del romanticismo latinoamericano a los llamados hoy en día líderes de izquierda.

Luis Felipe Jaramillo dijo...

Muchas Gracias.

El romanticismo no es sólo de los dirigentes de izquierda. Todos los somos. Yo preferiría que el mundo fuera más romantico, en el sentido de que todos fueramos correctos y acataramos las cosas porque así es bueno. Sin embargo, debemos aceptar nuestra realidad: Antes que latinos somos humanos y no funcionamos por que sí o por arte de magia: Vienen de nuevo los incentivos y la cátedra que Alejandro nos ha dictado durante tantas columnas.