La voluntad electoral no es necesariamente la de los electores

En una reciente columna de opinión Hernando Gómez Buendía expone de forma rigurosa la coyuntura política presente en el país. Básicamente, muestra que lo que muchos consideran el acatamiento de la voluntad popular, realmente consiste en el seguimiento de una serie de estrategias que han buscado todo el tiempo el logro de ciertos objetivos electorales. La reforma política ha sido la principal actividad mediante la cual el gobierno y sus partidos han aparentado afrontar la crisis política y jurídica del país, pero realmente la han usado como una herramienta para el desarrollo de una serie de estrategias que tienen como objetivo la reelección. La voluntad electoral no es necesariamente una expresión democrática, sino más bien un tire y afloje de quienes se pelean el poder político, jurídico y económico del país.
La reforma política en curso, que buscaba en un inicio cambios radicales en el congreso debido a los vínculos con el paramilitarismo, se ha ido suavizando en cada cambio, con el objetivo de que el gobierno no pierda su mayoría en el congreso. En un inicio, la reforma requería que los 73 políticos involucrados perdieran su curul, sin posibilidad de reemplazo por quienes conformaban sus listas. Sin embargo, el gobierno propuso que el fuero del congresista fuera intocable, pidiendo una medida de aseguramiento, que más que castigar las conductas delictivas de los congresistas, sería una acción leguleya para poder sacar el cuerpo a las investigaciones a los congresistas. Igualmente, los cambios a la reforma política han ido limpiando toda responsabilidad jurídica y política de los partidos a los cuales pertenecían los congresistas investigados. Esta fue una estrategia que tenía entre sus objetivos el que los pequeños partidos uribistas no perdieran su personería jurídica. Esta reforma igual buscó desactivar cualquier criterio cuantitativo para hacer que se castigara a estos partidos, dejando en manos del consejo nacional electoral las decisiones disciplinares del caso, siendo este un ente controlado por los partidos políticos.
Entre otros objetivos, estaba el disminuir la competencia política, para lo cual se incrementó el umbral electoral, situación de la cual estarán salvos los partidos pequeños uribistas al ser acogidos por los partidos grandes. También prohibieron que los concejales y diputados renunciaran a sus cargos para aspirar al congreso. Además, pretenden influir en el poder electoral, siendo que el registrador ya no será elegido por méritos ante las altas cortes sino ante el congreso. Sumado a todo esto, el consejo electoral ya declaró limpias las firmas del referendo. Para conseguir los 7 millones de votos propusieron extender la reelección de alcaldes y gobernadores, para que estos arrastren sus capitales electorales a las urnas. Otra parte de la estrategia para acumular capital político y llevarlo a las urnas es presentar el referendo al agua y a la cadena perpetua al mismo tiempo que el referendo por la reelección. La idea es usar estos referendos, que tienen serios problemas para plantearse como políticas serias y bien planeadas, como formas de incentivar a la opinión pública a las urnas.
Como puede verse, lo que muchos consideran la expresión de la voluntad del pueblo, o el premio a un buen gobierno, realmente es el desarrollo de estrategias leguleyas y politiqueras que nada tienen que ver con un ejercicio sano de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Estamos en un periodo de crisis institucional muy grave. La necesidad de quienes controlan el poder en este momento por asegurarlo demuestra que realmente no hay buenas acciones políticas. La polarización seguirá desvirtuando toda política y toda ley, en tanto que gobernantes, legisladores y jueces compartan métodos poco progresistas y centrados en acumular poder, pero no en hacerlo equitativo y complementario.

3 comentarios:

Russia dijo...

Hola, tengo entendido que eres el amigo de Luis, hasta donde yo sé.
Bueh, me da pereza opinar sobre esto, por que yo tengo mis propias teorías (quizá lo bueno es que coincidimos en la opinion sobre el gobierno de Uribe)
En fin, la pregunta es sobre algo que no me quedó claro, no sé si leí mal o como es la wea pero quiero formularla de todos modos.
¿que hay de las firmas?
¿Hasta que punto hay chanchullo en eso de las firmas?
Espero tu pronta respuesta.

Enrique Jaramillo dijo...

Somos una partida de borregos.
Realmente es tan despreciable votar en blanco? (muchos lo han criticado y tildan a las personas que lo hacen como carentes de caracter).
Un saludo.

juan francisco muñoz dijo...

Hola

Lo que sé, es que existían serias dudas sorbe lo limpio del dinero con el cual se financio la recogida de firmas. El consejo nacional electoral declaró que eran válidas sin llegar a saber que tan limpia fue la financiación de la campaña de recolección de estas.