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La batalla contra el libre comercio

Frédéric Bastiat once wrote a satirical petition to the French parliament on behalf of candlemakers and related industries. He was "seeking relief from ruinous competition of a foreign rival who works under conditions so far superior to our own for the production of light that he is flooding the domestic market with it at an incredibly low price." The "foreign rival" he was speaking of was the sun, which was unfairly giving away light for free. The relief sought was a law requiring the closing of all blinds to shut out the sunlight and thereby stimulate the domestic candle industry. That is what so many fallacious arguments against free trade amount to.

Ron Paul en The Revolution.

Me ha parecido particularmente cómica la sátira de Bastiat. Es probable que sea un poco exagerada -a veces el exceso de veracidad no es tan bueno-, pero si puede, como dice Ron Paul, ilustrar a lo que se reducen muchos argumentos contra el libre comercio.

No estabas tan mal, Rumsfeld

Hace ya más de dos años, el entonces Secretario de Defensa de los Estados Unidos -un halcón- Donald Rumsfeld comparó a Chávez con Adolfo Hitler. A mi me pareció que era una exageración. Y de hecho, todavía soy un poco escéptico frente a esa hipótesis, pero cada día hay más indicios de que tiene rasgos en común.

Veamos:

At the sprawling Fermin Toro School, students take classes that extol President Hugo Chávez's brand of socialism and highlight the menace posed by the imperial power to the north, the United States.
In Venezuelan schools, creating a 'New Man'. The Washington Post.

y...
Education played a very important part in Nazi Germany in trying to cultivate a loyal following for Hitler and the Nazis. The Nazis were aware that education would create loyal Nazis by the time they reached adulthood. (...) History was based on the glory of Germany - a nationalistic approach was compulsory. The German defeat in 1918 was explained as the work of Jewish and Marxist spies who had weakened the system from within; the Treaty of Versailles was the work of nations jealous of Germany's might and power; the hyperinflation of 1923 was the work of Jewish saboteurs; the national resurgence which started under the leadership of Hitler etc.
Nazis Education - The History Learning Site

No les parece que las coincidencias son extraordinarias -escalofriantes, diría yo-: i) Echarle la culpa a agentes externos de las desgracias propias, ii) Alabar al líder porque es el que ha salvado la patria y iii) la intención de crear un hombre basado en lavados de cerebro. En esta última -y bueno, en todas-, Mussolini pensaba y hacía lo mismo. Y para terminar, un par de cositas: i) Rumsfeld no estaba tan mal. No sólo es el aspecto del monopolio de información en Venezuela -y la Alemania Nazi-, sino también -ah, que tautología- el hecho de girar dinero a grupos terroristas. Y muchos otros aspectos totalitarios que hacen que el Socialismo del Siglo XXI se pueda mimetizar facilmente entre los sistemas donde el Estado se vuelve el terrorista recurrente. Y ii) la maestría de George Orwell, en La Rebelión en la granja (ver aquí, también), para caricaturizar las características propias de los sistemas donde el Estado se vuelve un tirano.

Lectura Orwelliana (ii)

Llegó noviembre, con sus furiosos vientos del sudoeste. Tuvieron que parar la
construcción porque había demasiada humedad para mezclar el cemento. Y vino una noche en la que el ventarrón fue tan violento que los edificios de la granja temblaron sobre sus cimientos y varias tejas fueron arrancadas de la cubierta del granero. Las gallinas se despertaron cacareando de terror porque todas soñaron haber oído algo así como el estampido de un cañón a lo lejos. Por la mañana los animales salieron de sus cuadras y se encontraron con el mástil derribado y un olmo, que estaba al pie de la huerta, arrancado de cuajo. Apenas habían visto esto cuando un grito de desesperación brotó de sus gargantas. Un cuadro terrible se ofrecía a su
vista. El molino estaba en ruinas.
Todos a una se abalanzaron hacia el lugar. Napoleón, que rara vez se apresuraba al
caminar, corría a la cabeza de todos ellos. Sí, allí yacía el fruto de todos sus esfuerzos,
demolido hasta sus cimientos; las piedras, que habían roto y trasladado tan empeñosamente, estaban desparramadas por todas partes. Incapaces, al principio, de articular palabra, no hacían más que mirar tristemente los cascotes caídos en desorden. Napoleón andaba de un lado a otro en silencio, olfateando el suelo de vez en cuando. Su cola se había puesto rígida y se movía nerviosamente a derecha e izquierda, señal de su intensa actividad mental. Repentinamente se paró como si hubiera visto claro el origen de aquel desastre.
—Camaradas —dijo con voz tranquila—, ¿sabéis quién es el responsable de todo esto?
¿Sabéis quién es el enemigo que ha venido durante la noche y tirado abajo nuestro molino? ¡Snowball! —rugió repentinamente con voz de trueno—. ¡Snowball ha hecho esto! Por pura maldad, creyendo que iba a arruinar nuestros planes y vengarse por su ignominiosa expulsión, ese traidor se arrastró hasta aquí al amparo de la oscuridad y destruyó nuestro trabajo de casi un año. Camaradas, en este momento y lugar, yo sentencio a muerte a Snowball. Recompensaré y nombraré «Héroe Animal de Segundo Grado» y gratificaré con medio bushel de manzanas, al animal que lo traiga muerto. Todo un bushel, al que lo capture vivo. Los animales quedaron horrorizados al enterarse de que Snowball pudiera ser culpable de tamaña acción. Hubo un grito de indignación y todos comenzaron a idear la manera de atrapar a Snowball, si alguna vez lo encontraban. Casi inmediatamente se descubrieron las pisadas de un puerco en la hierba, a poca distancia de la loma. Las huellas pudieron seguirse algunos metros,
pero parecían llevar hacia un agujero en el seto. Napoleón las olió bien y declaró que eran de Snowball. Opinó que Snowball probablemente había llegado procedente de la «Granja Foxwood».
—¡No hay tiempo que perder, camaradas! —gritó Napoleón una vez examinadas las
huellas—. Hay mucho trabajo que realizar. Esta misma mañana comenzaremos a rehacer el molino y lo reconstruiremos durante todo el invierno, haga lluvia o buen tiempo. Le enseñaremos a ese miserable traidor que él no puede deshacer nuestro trabajo tan fácilmente. Recordad, camaradas; no debe haber ninguna alteración en nuestros planes, que serán llevados a cabo sea como sea. ¡Adelante, camaradas! ¡Viva el molino de viento! ¡Viva «Granja Animal»!

y....

Repentinamente, a principios de primavera, se descubrió algo alarmante. ¡Snowball
frecuentaba en secreto la granja por las noches! Los animales estaban tan alterados que apenas podían dormir en sus establos. Todas las noches, se decía, él se introducía al amparo de la oscuridad y hacía toda clase de daños. Robaba el maíz, volcaba los cubos de leche, rompía los huevos, pisoteaba los semilleros, roía la corteza de los árboles frutales. Cuando algo andaba mal se hizo habitual atribuírselo siempre a Snowball. Si se rompía una ventana o se obstruía un desagüe, era cosa segura que alguien diría que Snowball durante la noche lo había hecho, y cuando se perdió la llave del cobertizo de comestibles, toda la granja estaba convencida de que Snowball la había tirado al pozo. Cosa curiosa, siguieron creyendo esto aun después de encontrarse la llave extraviada debajo de una bolsa de harina. Las vacas declararon unánimemente que Snowball se deslizó dentro de sus establos y las ordeñó mientras dormían. También se dijo que los ratones, que molestaron bastante aquel invierno, estaban en connivencia con Snowball.
Bueno, esto es de nuevo de La Rebelión en la Granja de George Orwell. Les recomiendo que se lean todo este fragmento. Piensenlo y miren a Venezuela. No les parece que hay algo parecido con Raúl Baduel o con los gringos? Es claro que es más apropiado el ejemplo-y todo el texto- para el primer caso, pero no deja de ponerlo a uno a imaginarse cosas en el segundo.

Lectura Orwelliana (i)

Las primeras manzanas ya estaban madurando, y el césped de la huerta estaba cubierto de fruta caída de los árboles. Los animales creyeron, como cosa natural que aquella fruta sería repartida equitativamente; un día, sin embargo, se dio la orden de que todas las manzanas caídas de los árboles debían ser recolectadas y llevadas al guardanés para consumo de los cerdos. A poco de ocurrir esto, algunos animales comenzaron a murmurar, pero en vano. Todos los cerdos estaban de acuerdo en este punto, hasta Snowball y Napoleón. Squealer fue enviado para dar las explicaciones necesarias.
-Camaradas –gritó–, imagino que no supondréis que nosotros los cerdos estamos haciendo esto con un espíritu de egoísmo y de privilegio. Muchos de nosotros, en realidad, tenemos aversión a la leche y las manzanas. A mí personalmente no me agradan. Nuestro único objeto al comer estos alimentos es preservar nuestra salud. La leche y las manzanas (esto ha sido demostrado por la ciencia, camaradas) contienen substancias absolutamente necesarias para la salud del cerdo. Nosotros, los cerdos, trabajamos con el cerebro. Toda administración y organización de esta granja depende de nosotros. Día y noche estamos velando por vuestra felicidad. Por vuestro bien tomamos esa leche y comemos esas manzanas. ¿Sabéis lo que ocurriría si los cerdos fracasáramos en nuestro cometido? ¡Jones volvería!, Sí, ¡Jones volvería! Seguramente, camaradas –exclamó– no hay nadie que desee el regreso de Jones.

Este es un fragmento de una de las obras maestras del escritor británico George Orwell. El libro es Rebelión en la granja. La parte que más me llamó la atención, la repito a continuación:

-Camaradas –gritó–, imagino que no supondréis que nosotros los cerdos estamos haciendo esto con un espíritu de egoísmo y de privilegio

Yo no sé, pero eso ya me parece haberlo escuchado muchas veces antes en varios sistemas totalitarios, no sólo los comunistas o socialistas. Tienen esa característica tan despreciable de decirle a sus ovejitas –nosotros– que lo que lo tienen, lo tienen por necesidad. Por ejemplo, el discurso bolivariano de Chávez contrasta con todos sus viajes, lo que gasta en zapatos y con el surgimiento de los famosos boliburgueses. También es muy resaltable ese aspecto de la última parte cuando Squealer –un cerdo emisario– usa la amenaza y distorsiona algunas situaciones para mantener sus privilegios burocráticos por encima de todos los demás. Finalmente, también es conveniente resaltar las grandes inequidades a las que llevan, esta vez si, sistemas como el comunista: Los grandes líderes –el Politburó Animal, graciosamente dirigido por cerdos– poseen privilegios que el 99.9% de los demás miembros de la sociedad no. En últimas, esto es de manera sencilla, los que tienen y los que no. Blanco y negro. Poderoso y desposeído.

Lectura Recomendada

A mi Lucho Garzón siempre me ha producido una especie de desconfianza. Como un miedo: Nunca se sabe, con precisión, qué va a decir. Qué sarcasmo de medio pelo va a sacar frente a las cámaras. O que fibra sensible va a tocar con la ironía que lo caracteriza. Entonces, hace unos meses compré el Libro-entrevista que el ex-alcalde y Julio Sánchez Cristo sacaron, como un intento para conocerlo un poquito más y ver si mi mezquindad era basada o resultaba de las meras impresiones que le dejan a uno los medios con sus mediocres quejas por la malla vial de Bogotá. O por sus logros intangibles, pero si reconocibles: Esto es, avances sociales y responsabilidad fiscal, sin necesidad de grandes obras y megaproyectos especiales.

Me demoré tres meses para leerlo porque nunca lo tomé en serio: Una pizquita en el aeropuerto, otra antes de empezar a hojear otro libro, en algunas clases de lectura y así sucesivamente, hasta que hoy, que terminé deberes temprano y estaba de buen humor, me decidí a rematar las últimas 40 hojas que quedaban. Y bueno, puedo decir que quedé fascinado: Me gusta de esta entrevista que ha sido francamente sincera. No hay tenido tapujos ni rodeos. Y ha puesto sobre la mesa muchas verdades de la izquierda y el sindicalismo en Colombia: Las relaciones, la admiración y la complacencia con las guerrillas terroristas. La vida de burguesitos que se dan algunos líderes de los movimientos obreros. Las incoherencias y las vivencias del picaresco personaje en ambientes tan disímiles como la familia de unos alemanes relativamente adinerados y el Partido Comunista de Colombia. Sin duda, esto es algo que vale la pena leer. Es una joyita que sirve para reírse y pasarse buenos tiempos conociendo a Lucho, que como el mismo Sánchez Cristo escribió, es una buena persona.

Nota: Hace poco critiqué y me quejé de algunos comportamientos indignantes de algunas instituciones. Los de MegaStore Group, por fín, me mandaron todo lo que me habían prometido y debe llegar en la corrida del fin de semana. Por el contrario, los inútiles (e imbéciles) de Colaptria, no han hecho nada. Espero, algún día, encontrarme con Jeff Imelt y decirle lo que pasó.

Lectura Comentada

A mi siempre me han criticado por leer autores que no se unen a la tribuna de intelectuales que gritan (y gritan) que todo está mal. Que hay que quitar todo de raíz y volver a empezar. Que ningún esfuerzo dentro de este sistema perverso sirve, porque igual, es el sistema. Y así, por no unirme a la tribuna de los miserabilistas que tanta elocuencia tienen en los medios colombianos. Pero bueno, digamos que me cansé: Sí, cedí ante las criticas y me decidí a leer un par de libros de libros del máximo exponente de esos que arriba mencioné: Emprendí la tarea ardua (o mejor, masoquista) de volver a leer Los nuevos centros de la esfera y leer por primera vez Dónde está la franja amarilla? del poeta y ensayista criollo William Ospina.

Me impresiona la habilidad de este autor para ser tendencioso y su excelente mano para seducir a los lectores que tragamos entero. Yo, probablemente un exponente de tecnocracia junior, alcancé a sucumbir ante sus poderosos (y posteriormente, mentirosos) argumentos. Además de la indignación que le da uno al reflexionar sobre lo que dice Ospina, lo que da escalofrio es pensar que la mayoría de bachilleres colombianos tienen como única referencia política libros y autores de estos calibres. Que sus profesores los adoctrinan con esto y les impiden ver otras referencias que pueden ayudar a que su juicio no se obnubile de argumentos que se basan siempre en echarle la culpa a los demás o al egoísta individualismo, padre de todas nuestras desgracias. Amén.

De otro lado, un punto que llama la atención es la alabanza constante de Ospina (y medio mundo) a Jorge Eliecer Gaitán. Yo, lo confieso, no sé mucho de ese líder popular, pero los caudillos son malos líderes per se. La dependencia de la gente en ellos es dañina y el mismo Bogotazo es muestra de ello. Y finalmente, no sabemos qué tan exitoso podría haber sido el gobierno de Gaitán, pero la experiencia de los demás países en el continente es que los caudillos (y los grandes movimientos populares, de radicales pretensiones) nunca terminan bien.

Lectura Recomendada

En un esfuerzo por cambiar de temas (política, economía, evolución) y en el afán de cumplir con una responsabilidad escolar, esta tarde me dediqué a leer el Lazarillo de Tormes, fruto de la vida de algún anónimo.
Lo hice con desgano y como única alternativa para nuevos horizontes mentales (este fin de semana, When Work Disappears, a pesar de ser excelente ya me empieza a dar jartera). Además, la literatura española no me cae muy bien, en especial por el Cantar de Mío Cid, cuyo valor es innegable, pero su afición por mostrar al héroe invencible e incorruptible, guiado por sus románticos valores, me parece similar a las fábulas y los cuentos contados por las abuelitas moralistas. Pero en fin, me aventuré.

Vale la pena recordar (y reconocer) que lo hice con total ignorancia respecto al contenido de la vida mundana de Lázaro de Tormes, pensando que era algo parecido a la gesta que habla de Díaz de Vivar y sus maravillosas hazañas matando árabes: Al contrario, es exactamente lo distinto a este último caballero. Como lo definen en un apartado de la edición de la Editorial Norma (que posee al reverso una introducción que vale la pena leer), un pícaro, como Lázaro, es un caballero, como Díaz de Vívar, reversado.
Es una pequeña obra que muestra las realidades del pueblo español, más allá de los aires de grandeza y nacionalismo desaforado que suelen surgir al leer las hazañas bárbaras del Mío Cid.
Y bueno, como en El Olvido que seremos, me gusta es eso: Que el relato es de hombres de carne y hueso, más que de grandes hombres de metal con los despreciables valores de antaño.

Lecturas Recomendadas

  • When work disappears del sociólogo gringo William Julius Wilson es un fascinante libro que relata las consecuencias desastrosas que trae la desaparición del empleo en una sociedad. Los ghettos negros en Chicago, la desmembración de los valores familiares y la familia como tal, y la aparición de subciudadanos (en la informalidad) son algunos de los efectos mencionados por Wilson en este escrito. Es una contribución muy importante para tomar en cuenta a la hora de hablar de las consecuencias sociales del cambio en la estructura del empleo en una economía, en especial, cuando la masa de los trabajadores no cambia al mismo ritmo.

  • Drug War Crimes del economista Jeffrey Miron es una excelente referencia para los que nos queremos iniciar en el debate de la penalización del consumo de drogas. Contiene un análisis sencillo y objetivo respecto a los efectos sociales, económicos, políticos y morales de la prohibición. Es un libro serio y sencillo.

  • Why did We get it wrong?. Esta es una serie de artículos publicados por la prestigiosa revista Slate de varias personas que en un principio apoyaron la guerra en Irak. Puede ser interesante analizar en el contexto actual haciendo referencia a lo peligroso que es tomar decisiones en caliente.
Para la próxima: The Selfish gene de Richard Dawkins y Primates and Philosophers de Frans de Waal.

Libros para leer...

Recomendados para leer en las vacaciones:

- El Economista Oculto - Tim Harford.
- Construyendo Gobernabilidad Democrática en América Latina - Michael Shifter.
- Las cuentas de la violencia - Fabio Sánchez.
- Illuminati - Paul Koch.
- Amor Enemigo - Patricia Lara.