En sus primeros años de existencia, el conflicto en Colombia se caracterizó por ser un asunto eminentemente doméstico, con una influencia relativamente limitada de agentes externos. Si bien se presentaron algunos casos de intervención extranjera en nuestra guerra, como el apoyo financiero y militar de Cuba al ELN en los años sesenta (Peters, 2009), estos nunca fueron lo suficientemente profundos y extensivos como para convertir a otros países en actores importantes y decisivos en nuestro teatro estratégico. Sin embargo, esto ha cambiado en las últimas décadas con el aumento de la actividad norteamericana justificada en el combate al tráfico de drogas y al terrorismo, y más recientemente con la aparición de proyectos expansionistas que son compatibles con las ideas de los grupos insurgentes en Colombia. Es el objetivo de este documento establecer con claridad quiénes son los actores transnacionales que han estado involucrados en nuestra guerra, qué está pasando con ellos en la actualidad, qué podemos esperar de ellos en el mediano plazo y sus implicaciones posibles para nuestro conflicto.
a.) ¿Quiénes son, cuál ha sido su rol y qué está ocurriendo?
Si bien una cantidad considerable de países en el mundo han expresado su preocupación por la violencia en Colombia, pocos han sido actores relevantes en nuestro conflicto, lo que es racionalmente asimilable si se acepta que las naciones y sus gobiernos sólo se interesan con profundidad por un problema cuando este realmente les afecta. Tal como lo afirma Borda (2010), los Estados actúan por motivaciones fuertes y claramente definidas y no por caridad. De esta manera, existen algunos países que poco tienen que ver con nuestro conflicto pues sus intereses están alejados de esta parte del trópico. Así, por ejemplo, es predecible que países como Bangladesh o Sri Lanka se interesen poco por nuestra guerra pues claramente no estamos dentro de su lista de prioridades por varias razones: Nuestro intercambio comercial es casi nulo, nuestra posición geográfica es muy lejana, etc. Pero, de igual manera, hay otras naciones que tienen intereses naturales en Colombia y que consecuentemente tienden a estar más involucradas en el conflicto armado. Dentro de ese contexto, el país que ha estado más involucrado en nuestra guerra ha sido Estados Unidos pues la estabilidad política de Colombia parece importante para su seguridad nacional y la preservación de la estabilidad en el hemisfero (Sweeney, 1999), así como la necesidad de combatir a las drogas y al terrorismo. En ese mismo orden de ideas, Venezuela ha convertido en un agente externo importante para nuestra guerra pues es el corazón de un proyecto continental de unidad latinoamericana que simpatiza con los planteamientos políticos bolivarianos de las guerrillas colombianas, y hay evidencia empírica relevante que apunta a la colaboración técnica y financiera del gobierno de ese país con organizaciones armadas ilegales en Colombia (Ortiz, 2010). Y aunque es cierto que hay muchos otros Estados interesados en nuestro conflicto, como Brasil al que este asunto le es relevante como potencia hemisférica emergente, lo verdadero es que no hay otros actores que hayan o estén jugando roles tan protagónicos como los EEUU y Venezuela. A continuación, describiremos las interacciones recientes de esas naciones con Colombia en lo que es relativo a la guerra y lo que podemos esperar de ellas en el mediano plazo.
i.) Estados Unidos
Después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría, la relación bilateral con Colombia no ha sido de prioridad elevada para los Estados Unidos pues el eje principal de su política exterior en gran parte del Siglo XX fue la lucha global contra el comunismo (Hook & Spanier, 2007), y si bien Colombia llegó a tener un rol relevante en esta cruzada en el contexto hemisférico, generalmente existieron situaciones más críticas que demandaron la atención prioritaria de los Estados Unidos. Así, por ejemplo la contención soviética en Europa Occidental y la Guerra de Vietnam dominaron la agenda exterior de muchos gobiernos, desde Dwight Eisenhower hasta Gerald Ford. Esto empezaría a cambiar hacia finales de los años ochenta con la administración Reagan y su fuerte postura en materia de política antinarcóticos. Como afirma Borda (2001), el inicio de ese gobierno marcó un giro radical en materia de acción y retórica en lo que se refiere a la guerra contra las drogas, distanciándose del discurso de la saliente administración de Jimmy Carter, cuyo eje central era tratar el problema del los narcóticos como un asunto de salud pública. Así, la primera dama de ese país, Nancy Reagan, lanzó en 1984 la campaña Just say no, que incitaba al público americano a dejar de consumir drogas pues esta actividad implicaba costos económicos, sociales y culturales demasiado altos. En 1986, el Presidente Reagan firmó el Antidrug Abuse Act que establecía por primera vez un presupuesto relativamente importante para la guerra contra las drogas (U$1.700 millones, equivalentes a U$5.340 millones de 20081), una penalidad mínima para consumidores y el porcentaje mínimo que un condenado por consumo de drogas debe cumplir de su sentencia para poder ser libre (85%) ("Timeline: America's War on Drugs," 2007). Esto sería relevante para Colombia y su relación con los Estados Unidos pues el inicio de esta cruzada contra narcóticos coincidiría cronológicamente con la consolidación de nuestro país como el mayor exportador mundial de cocaína y la aparición de poderosos carteles como el de Medellín y de capos legendarios como Pablo Escobar y Carlos Lehder. Tickner (2010) afirma que este período histórico marcó el inicio de la narcotización de las relaciones bilaterales, que le fue útil a nuestro país como excusa para buscar una relación especial con los Estados Unidos y solicitar asistencia militar y financiera para combatir al flagelo del narcotráfico. Así, en 1989 el Estado Colombiano ya había recibido radares y helicópteros, así como entrenamiento por parte de especialistas norteamericanos. Adicionalmente, el dinero para inversión ya era de U$89 millones y se esperaba que siguiera creciendo (Brooke, 1990).
Los Estados Unidos siguieron proporcionando cooperación militar y financiera para la lucha contra las drogas durante la década de los años noventa, aunque de forma diferente a la inicialmente provista en las Administraciones Reagan y Bush, y por varias razones: En primer lugar, el escándalo del proceso 8.000, donde se probó que dinero del narcotráfico financió parte de la campaña de Ernesto Samper, enrareció las relaciones entre los gobiernos de ambas naciones y amenazó la estabilidad institucional colombiana. Y en segunda instancia, muy relacionado con lo anterior y según Ortiz (2010a), la debilidad del Presidente obligó al gobierno a buscar apoyo en las Fuerzas Militares para poder seguir en el poder, y lo consiguió. De esta manera, los Estados Unidos redireccionaron la cooperación técnica y la ayuda financiera de la guerra contra las drogas hacia la Policía Nacional, que se asociaba menos con el gobierno Samper. Todo esto tendría implicaciones relevantes para el escenario nacional de seguridad pues coincidió con la escalada militar más agresiva llevada a cabo por las FARC y el surgimiento de grupos paramilitares en varias zonas del país.
Entonces al finalizar el gobierno Samper, la institucionalidad nacional estaba debilitada, la situación de seguridad era crítica y las relaciones con los Estados Unidos atravesaban por el peor momento en décadas. Para enfrentar ese complejo panorama, Ortiz (2006) afirma que la administración Pastrana optó por una estrategia dual que abría las puertas a la negociación con las FARC mientras impulsaba una actualización y una reforma profunda de las Fuerzas Militares. Para poder desarrollar con éxito el segundo pilar de la estrategia era necesario mejorar las relaciones con los Estados Unidos pues el estado de las finanzas públicas era débil y la cooperación técnica norteamericana, direccionada a las Fuerzas Militares, podría tener implicaciones estratégicas favorables e importantes en la lucha contrainsurgente. De esta manera y tras avanzar en la recuperación de la confianza entre ambos Estados, el Congreso de los Estados Unidos aprobó el Plan Colombia (PC), propuesto por la administración Clinton y el gobierno Colombiano, con el objetivo de fortalecer al Estado Colombiano para que este pudiera ser un agente efectivo en la guerra contra las drogas (Tickner, 2010). Una de las características más importantes de esta iniciativa es que era eminentemente militar y que limitaba el uso de los equipos adquiridos con fondos norteamericanos para asuntos contra narcóticos, lo que algunas veces limitaba su efectividad en la lucha contrainsurgente.
Tras los ataques terroristas del 11 de Septiembre de 2001, la declaración de la guerra global contra el terrorismo de la administración Bush y el fracaso de los diálogos de paz con las FARC, la relación entre Colombia y los Estados Unidos tomó un nuevo aire pues la lucha contrainsugente se justificaba plenamente dentro del contexto de cruzada global contra el terror y dotaba con algunas herramientas al gobierno Colombiano para aprovechar más eficientemente los recursos financieros y la cooperación técnica norteamericana en la guerra contra las guerrillas. Por ejemplo, Ortiz (2010a) afirma que antes de este cambio en los términos de la relación con los Estados Unidos, los equipos comprados con fondos norteamericanos no podían ser utilizados por las Fuerzas Militares Colombianas sin la autorización de personal militar de ese país, que estaba sujeta a la orientación de la operación a ejecutar: Sólo se podían usar si las operaciones en que participaban era de carácter contra narcóticos. Después y dentro del ámbito de la guerra global contra el terrorismo, los militares colombianos pudieron hacer uso de esos equipos sin restricción y sin necesidad de autorizaciones de los estadounidenses, lo que implicó de alguna manera un rol más relevante en el conflicto interno, pues la asistencia militar ya no se limitaba a operaciones contextualizadas en la guerra contra las drogas, sino que extendió su foco a otro tipo de situaciones más relevantes para la guerra interna como la contrainsurgencia y la aplicación extensiva de la política de seguridad democrática. Tickner (2010) afirma que el período de tiempo comprendido entre los ataques terroristas del 11 de Septiembre y el fracaso finales de las negociaciones de paz con las FARC, determinó el inicio de la terrorización de la relación bilateral.
En los últimos años, el rol de los Estados Unidos en nuestro conflicto ha venido decreciendo por numerosas razones: En primer lugar, el papel activo que ese país venía jugando en nuestra guerra se justificaba en el discurso de la guerra global contra el terrorismo, que después de los fiascos militares en Irak y Afganistán ha perdido relevancia y parece estar desapareciendo, al menos en sus formas más rudas (Henninger, 2009). En segunda instancia, y probablemente como consecuencia de lo anterior, el Congreso de los Estados Unidos, desde finales de 2006 ha sido dominado por el partido demócrata y esto se ha reflejado en la composición de los fondos del Plan Colombia pues los programas de asistencia social y desarrollo económico han venido ganando relevancia frente a los de inversión militar, lo que según Ortiz (2010b) tiene implicaciones estratégicas relevantes dado que los recursos norteamericanos para fines bélicos se habían convertido en la parte más importante para inversión del presupuesto del Ministerio de Defensa. En tercer lugar, los Estados Unidos atraviesan por una difícil situación fiscal que limita el espacio presupuestal para iniciativas como el Plan Colombia. En cuarto lugar, existen otros lugares con situaciones críticas que están llamando la atención y los recursos de ese país, como Afganistán. Y finalmente, con la llegada a la presidencia de Barack Obama en Enero de 2009, el paradigma de la estrategia contra las drogas parece estar migrando de uno netamente punitivo a uno que incluye componentes de salud pública más amplios e integrales. Así, por ejemplo, el Zar Antidrogas de los Estados Unidos ha afirmado en numerosas ocasiones que el término guerra contra las drogas debe ser eliminado del lenguaje de la política contra narcóticos del gobierno de ese país (Fields, 2009). Esto tiene implicaciones políticas importantes para Colombia pues de alguna u otra manera, y como fue explicado anteriormente, la asistencia técnica norteamericana en las últimas tres décadas se basó en dos paradigmas que parecen estar relegándose cada vez más a segundos planos: El terrorismo y la guerra contra las drogas.
Es predecible que esta tendencia se consolide en el mediano plazo por varias razones. En primera instancia, la Administración Obama enfrenta retos domésticos y externos mucho más importantes que nuestro conflicto o que la propia guerra contra las drogas, cuya justificación misma ha empezado a cuestionarse: Complejos problemas de una infraestructura que ya está cumpliendo su vida útil (Sofge, 2007), un elevado déficit fiscal y una deuda soberana galopante, tensiones diplomáticas y comerciales con China -que es su segundo mayor acreedor ("Not pointing or wagging but beckoning," 2010), el programa de desarrollo nuclear de Irán, etc. En segundo lugar, el espacio fiscal para programas como el Plan Colombia seguirá reduciéndose pues el problema presupuestal de los Estados Unidos no es de carácter coyuntural, sino estructural: Según el Budget Projections (2010) del Congressional Budget Office, el déficit fiscal en 2010 será del 10.3%, en 2011 8.9% y 2012 5.8% del PIB y se estabilizaría alrededor de 4.5% hasta el 20202. Y en tercer lugar, como afirmó Tickner (2010), la guerra contra las drogas, que sirvió como argumento para que Colombia tuviera una relación especial con el gobierno norteamericano durante muchos años, parece estar empezando a desvirtuarse.
ii.) Venezuela
Según Murillo & Llorente (1989), las relaciones Colombo-Venezolanas generalmente se han determinado por diferendos limítrofes y por asuntos ligados a la integración de ambas economías. Este paradigma se mantuvo durante el resto del siglo XX y los primeros años del gobierno de Hugo Chávez, esencialmente por los bajos precios del petróleo observados hasta 2004, lo cuál es relevante pues según Oppenheimer (2006) esa es la condición mas importante para la puesta en práctica de la retórica bolivariana del mandatario venezolano. A partir de 2005, con la reactivación de la economía global y la entrada de potencias emergentes como China e India en los mercados globales de materias primas como compradores, los precios de insumos básicos como el petróleo empezaron a subir estrepitosamente y, consecuente con la afirmación planteada anteriormente, la actividad del Presidente Chávez en el hemisferio también3. Este incremento de actividades tuvo implicaciones importantes para Colombia pues significó que su vecino andino más relevante en términos estratégicos se encontraba en medio de en un proceso de expansión de influencias bajo la excusa de la unidad latinoamericana y el bolivarianismo. Adicionalmente, es necesario tener en cuenta que el modelo que Venezuela pretendía exportar, basado en una economía estatizada y un régimen político autoritario, es muy diferente al que Colombia pretende consolidar, que se cimienta en una democracia liberal y un sistema económico de libre mercado, lo que puede generar tensiones estructurales difíciles de solucionar, especialmente cuando las propuestas ideológicas de Caracas son compatibles con los de las guerrillas colombianas, enemigas principales del establecimiento de Bogotá.
Según Ortiz (2010), el surgimiento del expansionismo venezolano se tradujo en el escenario de guerra colombiano en cuatro elementos: i) Retaguardia estratégica para las guerrillas, que habían sido arrinconadas por el Ejército Colombiano por el éxito de la política de seguridad democrática, ii) financiación y armas, reflejadas en el plan frustrado del Presidente Chávez para conseguir U$300 millones para las FARC y el decomiso de misiles suecos antitanque que fueron adquiridos por el Ejército Venezolano en manos ese mismo grupo insurgente, iii) un modelo político de referencia y iv) reconocimiento político internacional, que implica cierta disminución de la legitimidad del Estado Colombiano y por lo tanto una posición menos ventajosa para negociar, en unos eventuales diálogos de paz. El impacto estratégico de la intervención venezolana en el conflicto es evidente y relativamente sencilla de explicar: Las guerrillas encontraron un lugar donde abastecerse, una fuente de recursos y cooperación militar relevante y algo de status político, lo que sin lugar a dudas hace mucho más difícil la labor de contrainsurgencia del Ejército Colombiano y debería, en el mejor de los casos, alargar la guerra.
Es predecible que el fenómeno anterior se prolongue por una causa sencilla: Lo más probable es que el Presidente Chávez se mantenga en el poder pues hay razones que apuntan a ello. En primer lugar, sigue teniendo apoyo popular. Si bien las encuestas muestran resultados de popularidad disímiles, esta parece ser lo suficientemente elevada para que pueda haber gobernabilidad: La encuesta menos favorable arroja un 45% de soporte al Presidente Chávez (Datanálisis, Abril de 2010). En segunda instancia, parece razonable que el mandatario venezolano tenga el apoyo del establecimiento militar de su país pues le ha brindado una cantidad considerable de prebendas, ha elevado sus salarios considerablemente y ha aumentado el presupuesto de inversión en defensa como ningún otro presidente en la historia de ese país (Daniel, 2010). En tercer lugar, el presidente Chávez ha construido una base social de personas dependientes del Estado que estaría dispuesta a apoyarlo en caso de algún tipo de tribulación política, así como un cuerpo de milicias urbanas fieles a él, no a la Constitución, como es el caso del Ejército (Ortiz, 2010). Y finalmente, los precios del petróleo deberían seguir relativamente elevados mientras la demanda global de crudo se sigue recuperando al tiempo que la misma economía mundial.
b.) Conclusión
En este artículo se han descrito los roles estratégicos de los dos agentes externos más importantes para nuestro conflicto armado y se han hecho algunas predicciones sobre las posibles variaciones que esos roles puedan presentar en el mediano plazo. El resultado no es positivo para Colombia pues el panorama geopolítico que se está configurando no es el deseable para un país que busca terminar rápidamente y por la vía militar a las guerrillas insurgentes: Un aliado importante en la lucha contra el terrorismo se está replegando mientras que el gobierno de un vecino, ideológicamente compatible y colaborador de las FARC, parece haber llegado para quedarse, al menos en el mediano plazo. Y todo lo que eso implica.
Bibliografía
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Escepticismo (ii)
La última entrada publicada aquí esbozó una opinión general sobre la incapacidad de Barack Obama y el pueblo gringo para cambiar las malas prácticas que se practican en Washington. Y, ya pasados unos días, parece que se ratifica esa tesis, pues los asesores nombrados del Presidente Electo y los candidatos a encabezar los organigramas de los diferentes Departamentos parecen ser repeticiones del gobierno Clinton. Pero eso, vale la pena aclararlo, no significa el mismo escepticismo hacia la gestión de Obama: El que no haya modificaciones en ciertas prácticas comunes en la política, no significa que las reformas y las políticas públicas en ciertos frentes críticos de los Estados Unidos (economía, seguridad nacional, sistema de seguridad social, etc...) no vayan a ser programas paleativos o analgésicos efectivos. Finalmente, el futuro de los Estados Unidos dependerá más de la ejecución programática y de los hechos que de los títulos asignados por los medios y las percepciones políticas de los analistas de turno. Y, al parecer, los boys de Obama parecen estar bien posicionados en lo primero. No sé que dirán los lectores, pero a mí, personalmente y por ahora, me basta con buenos resultados...
Escepticismo
Los primeros días después de la victoria de Barack Obama, en casi todo el mundo se sintió una especie de ola de optimismo y refrescancia: Editoriales jubilosos en varios periódicos influyentes y varios índices de los mercados financieros al alza. De igual manera, varios líderes globales anunciaron una nueva etapa en las relaciones de sus naciones con los Estados Unidos. Y tal vez todo eso sea cierto. Sin embargo, hay varios puntos que me hacen desconfiar del exceso de júbilo que se siente por estos días : i) Hay demasiadas expectativas y la lentitud del cambio, la ralentía de la mejoría, puede afectar políticamente a Obama más adelante, pues no podrá dar los resultados tan rápido como los americanos quieren. Y ii) Varias propuestas pueden ser demasiado polémicas y podrán chocar con los intereses de las grandes corporaciones gringas, que también han apoyado a Obama y tienen poderosas máquinas de lobby en el legislativo americano. Además, esta elección servirá para ver que tan efectiva es la democracia en ese país: Quién podrá más: La voluntad popular, los votos por el cambio, o la naturaleza corporativista del Estado gringo?. Por lo menos, la elección servirá como experimiento político....
Mentalidad???...
Western minds should reflect on the Chinese wisdom in translating the Western word "crisis" by combining two Chinese characters, "danger" and "opportunity". Too many Western minds are looking at dangers; few are looking at opportunities.Kishore Mahbubani en The New Asian Hemisphere
Esta mentalidad de cambiar el término crisis por oportunidad es bien conocido y aplicado en el mundo de los negocios. Se la he escuchado a mi papá algunas veces. Y puede ser muy práctica en una cantidad variada de situaciones. Sin embargo, tengo mis reservas a que sea útil en algunos aspectos de nuestra vida local. Por ejemplo, uno podría decir que la crisis institucional que Colombia ha estado viviendo en el último año es una oportunidad para idearnos una separación de poderes con mejor ingeniería institucional. Pero qué oportunidad? Quiénes aprovecharían esa oportunidad?. O incluso con mi último post sobre las elecciones gringas: Es posible ser positivo frente al futuro de algunas reformas y programas que son necesarias para salvar al mundo en un momento de crisis y más aún cuando no hay políticos que los lideren y la justifiquen, pues los que lo hicieran fracasarían en las urnas (Alguien se imagina proponiendo reducir en 110% los beneficios sociales?)?.
No sé. Se me ocurre que esa mentalidad de oportunidad tiene una aplicación exclusiva en el mundo de la economía y de los negociantes racionales. Pero en la política, el asunto es a otro precio. Maldita!!
Elecciones Insípidas
Las elecciones presidenciales de este año en los Estados Unidos me han parecido muy aburridas. Extremadamente insípidas. Desaboridas en exceso. Desproporcionadamente secas. Y muy especialmente, sí traemos a colación el hecho de que son parecidas a todas las campañas anteriores: Ataques personales de ambos lados y técnicas recurrentes de la ciencia publicitaria: Hombres sonrientes, lugares comunes (los chicos malos de Wall Street, la necesidad de un cambio en Washington, etc…), las tradicionales ovaciones colectivas después de la mención de los lemas bien aprendidos (Change We can belive in ó Country first) y la exaltación, bien remachada, de los valores propios de la nación norteamericana: Disciplina, trabajo y perseverancia. Los de siempre, por antonomasia. En últimas, no sobra recordarlo, esta es una elección más: Tal vez no por su contexto de crisis, sino por su contenido y las formas ya bien revisadas en el pasado de cómo se están haciendo las cosas. Y tal vez por eso me tiñe un poco de desesperanza: A pesar de que haya un cambio, es probable que las cosas sigan muy parecidas. Por ejemplo, la disposición de ambos candidatos para reformar las chuzadas a llamadas telefónicas y muchos otros poderes del gobierno federal que violan algunos derechos inherentes de los seres humanos, es nula . Es muy probable, tal vez un hecho, que cierren o reformen Guantánamo. O que dejen de capturar a individuos calificados como terroristas, por puras sospechas y caprichos de idiotas –como diría Thomas Friedman - sentados en una silla en la oficina Oval. Pero en suma, las expectativas de cambios verdaderos y soluciones prácticas a los problemas que agobian a esa gran nación parecen ser sólo ilusiones, pues además del actual derrumbe de la economía, hay muchos otros problemas: Los ghettos, los empleados blue collar dejados de lado por la nueva economía globalizada de alta tecnología, un sistema de educación media deficiente, el quebrado sistema de seguridad social y las guerras sin fin aparente, como Irak y Afganistán. Y las soluciones a esos problemas pueden estar planteadas, pero son imposibles de aplicar por el mismo ambiente político que reina en el país del norte. Por ejemplo, para enfrentar los problemas del sistema de seguridad social, se podrían aumentar los impuestos a la nómina en un 90% o disminuir los beneficios sociales en un 110%. Algo complicado, mucho más con el actual contexto político. Una lástima.
Y mientras tanto, los que esperamos esos cambios y seguimos a los que probablemente sabrán solucionar muchos de esos asuntos -tecnócratas, generalmente-, seguiremos esperando. Escribiendo. Tratando de hacer ruido. Para ver si algún día la sensatez llega. Aunque, teniendo en cuenta algunas experiencias en otros asuntos, la sensatez llega tarde. Y muchos más si es en los políticos....
Y mientras tanto, los que esperamos esos cambios y seguimos a los que probablemente sabrán solucionar muchos de esos asuntos -tecnócratas, generalmente-, seguiremos esperando. Escribiendo. Tratando de hacer ruido. Para ver si algún día la sensatez llega. Aunque, teniendo en cuenta algunas experiencias en otros asuntos, la sensatez llega tarde. Y muchos más si es en los políticos....
Comentarios Semana
Recién llego de las controversiales vacaciones de Octubre y me encuentro en mi casa la siguiente portada de la Revista Semana:
Él es Daniel Samper Ospina y su caricatura sociológica sobre los jóvenes conservadores. Me ha hecho reír. No sé si es porque me vi caricaturizado hace un par de años largos. O porque es, a diferencia de la sociología de Duzán, más exacta. No importa, esas son pequeñeces tontas y discusiones para una sala de tertulia como la que los mismos muchachos plantean. No pierda el tiempo y vaya a leerla, vale la pena.
El título Wall Street Socialista me previno y me señalo que en la revista podrían aparecer publicadas una buena cantidad de pendejadas o de malas interpretaciones de la crisis financiera. Inicialmente, hay dos secciones que me gustaría resaltar: El artículo de portada y la columna de María Jimena Duzán.
- Artículo de Portada: Me parece que las tesis que propone el artículo son de las que uno podría esperar de un medio masivo como Semana o El Tiempo y preclasificar como inexactas, por su origen. Por ejemplo, dada la intervención del Tesoro de los Estados Unidos y otras autoridades en los mercados internacionales para salvar los ahorros de millones de ahorradores alrededor del globo, llaman a Carlos Marx y lo imprimen en la caratula e insinúan que es el fin del neoliberalismo. Supongo que son imprecisiones por: i) Las intervenciones que hemos visto son -y seguirán siendo necesarias para recuperar la confianza de los agentes en el sistema financiero y para normalizar los comportamientos de los mercados de créditos. Dudo que sea un acto maquiavélico para borrar la propiedad privada o convertir al Estado gringo en el dueño de Wall Street, como algunos han sugerido, pues finalmente, por la presión política de estos mismos adalides de la propiedad privada, varios contribuyentes furiosos y la promesa de recuperar algo de los U$700.000 millones invertido, los activos comprados terminarán vendiendose de nuevo a privados. ii) Es un hecho que van a haber cambios en las regulaciones internacionales en materia financiera. Sin embargo, todavía no hay certeza sobre el nivel de preponderancia del Estado en materia de regulación, pues es probable que inicialmente se impongan más reglas para acabar con los chicos malos de Wall Street. Pero la regulación tozuda y larga no es la solución para terminar con las crisis financieras y al final puede entorpecer el funcionamiento normal del sistema crediticio. Y los políticos, tal vez los mismos que abogaron por más regulación, tendrán que volver a revisar lo revisado. No para aumentar los encisos. Ni para borrarlos. Ojalá para reflexionar sobre la coherencia de los incentivos que se decretan con dos conceptos/principios que siempre serán deseables: Menos inestabilidad, pues la estabilidad total no sólo es aburrida, sino imposible, y eficiencia.
- Columna de Maria Jimena Duzán: Creo que es una mala descripción sociológica de los yuppies, pues ni siquiera es exacta a la hora de definir la forma con la que hacen dinero: No juegan, generalmente, con dineros públicos. Tal vez con el de los inversionistas. O con el de ellos. Pero siempre con el consentimiento de sus clientes. De cualquier manera, Duzán no es capaz de mantener cierta cordura temática en toda la columna en el sentido de que mezcla diferentes criterios de crítica: Su vida en la zona T, sus carros y sus prendas con lo negativo de la forma con que hacen dinero. Criterios estéticos -le caen gordo, se nota a leguas y tal vez por eso escribió la columna- con moralismo financiero. Una combinación tan extraña como inexacta.
Él es Daniel Samper Ospina y su caricatura sociológica sobre los jóvenes conservadores. Me ha hecho reír. No sé si es porque me vi caricaturizado hace un par de años largos. O porque es, a diferencia de la sociología de Duzán, más exacta. No importa, esas son pequeñeces tontas y discusiones para una sala de tertulia como la que los mismos muchachos plantean. No pierda el tiempo y vaya a leerla, vale la pena.
Fasten Seat Belts?
Heading the list of those most vulnerable are countries whose markets have been viewed for some time as badly behaved: Venezuela, Argentina and Ecuador. Venezuela, which has given up producing things that its consumers want, importing them instead on the back of its oil revenues, looks particularly exposed. The same oil revenue has allowed the number of public-sector jobs to more than double since President Hugo Chávez came to power in 1999, and is also underwriting a big new arms deal with Russia. Cutting public spending is an option, but not one which he would wish to contemplate before critical regional elections at the end of November. Even then it may not be easy to switch into austerity mode. Despite a recent increase in the arrests of “foreign imperialist plotters”, Mr Chávez would find it hard to explain away large numbers of people descending onto the streets.
If lower commodity prices lead to lower costs of staple foods, this would provide Argentinians with some relief against their country’s rampaging inflation. But for President Cristina Fernández’s government it would be a different story. It gets 10% of its revenue from export taxes. A fall in commodity prices would squeeze farmers (who already pay a 35% tax on exports) even more and might reignite their recent protests. Ms Fernández might be tempted to make up the shortfall by raiding pension funds. There is also a currency concern. The peso, which has won back trust after its crash in 2001, is backed by high soyabean prices. If these fall, it could lead to a fresh flight to dollars for those able to get them, and misery for everyone else.
For well-behaved countries, such as Mexico, Brazil, Colombia and Peru, things look better. Their governments have balanced their budgets and built up trade surpluses along with dollar reserves. In some places growth is still strong: the latest year-on-year figures show an 8.3% rise in Peru for July, and 6.1% rise in Brazil for the second quarter. Not everyone is convinced by this rosy picture. “Economists who talk about structural shifts on the eve of a cyclical downturn should all be taken outside and shot,” says Gray Newman of Morgan Stanley, a bank.
The Credit Crunch in Latin America, The Economist
Hay algo que me llama la atención en esto y es, como dice el artículo, el hecho de que es de las primeras crisis financieras mundiales donde los titulares no tienen a algún país de América Latina. Pero a pesar de lo anterior, nada nos garantiza que no volvamos a las primeras páginas, pues esta crisis, con seguridad, afectará -y ya está afectando- los factores que han determinado la expansión económica en los últimos 7 años. Por ejemplo, dos claves han sido los altos precios de las materias primas y el amplio financiamiento internacional . Ambos se han visto afectados: El precio del petróleo y de otros commodities han bajado considerablemente en los últimos días y fruto de la desaceleración es factible que bajen más. Y el asunto de la disponibilidad de crédito ya está más que publicitado. Lo que es más preocupante es que a pesar del Plan Paulson , la situación no mejorará necesariamente, pues los Money Markets, importantes para todo el sistema financiero, siguen faltos de liquidez.
No sé. Lo único que es seguro es que los que fueron serios y responsables con las ganancias de los últimos tiempos, como Chile, podrán moverse con más facilidad y sufrirán menos. Los irresponsables ya se están empezando a preocupar. Y eso puede ser tan sólo el aperitivo.
Buen humor
Lastimosamente, el buen humor -generalmente- se hace a expensas de algunas personas. Aunque no da tanta lástima cuando se trata de gente como Bush...
No estabas tan mal, Rumsfeld
Hace ya más de dos años, el entonces Secretario de Defensa de los Estados Unidos -un halcón- Donald Rumsfeld comparó a Chávez con Adolfo Hitler. A mi me pareció que era una exageración. Y de hecho, todavía soy un poco escéptico frente a esa hipótesis, pero cada día hay más indicios de que tiene rasgos en común.
Veamos:
y...
No les parece que las coincidencias son extraordinarias -escalofriantes, diría yo-: i) Echarle la culpa a agentes externos de las desgracias propias, ii) Alabar al líder porque es el que ha salvado la patria y iii) la intención de crear un hombre basado en lavados de cerebro. En esta última -y bueno, en todas-, Mussolini pensaba y hacía lo mismo. Y para terminar, un par de cositas: i) Rumsfeld no estaba tan mal. No sólo es el aspecto del monopolio de información en Venezuela -y la Alemania Nazi-, sino también -ah, que tautología- el hecho de girar dinero a grupos terroristas. Y muchos otros aspectos totalitarios que hacen que el Socialismo del Siglo XXI se pueda mimetizar facilmente entre los sistemas donde el Estado se vuelve el terrorista recurrente. Y ii) la maestría de George Orwell, en La Rebelión en la granja (ver aquí, también), para caricaturizar las características propias de los sistemas donde el Estado se vuelve un tirano.
Veamos:
At the sprawling Fermin Toro School, students take classes that extol President Hugo Chávez's brand of socialism and highlight the menace posed by the imperial power to the north, the United States.In Venezuelan schools, creating a 'New Man'. The Washington Post.
y...
Education played a very important part in Nazi Germany in trying to cultivate a loyal following for Hitler and the Nazis. The Nazis were aware that education would create loyal Nazis by the time they reached adulthood. (...) History was based on the glory of Germany - a nationalistic approach was compulsory. The German defeat in 1918 was explained as the work of Jewish and Marxist spies who had weakened the system from within; the Treaty of Versailles was the work of nations jealous of Germany's might and power; the hyperinflation of 1923 was the work of Jewish saboteurs; the national resurgence which started under the leadership of Hitler etc.Nazis Education - The History Learning Site
No les parece que las coincidencias son extraordinarias -escalofriantes, diría yo-: i) Echarle la culpa a agentes externos de las desgracias propias, ii) Alabar al líder porque es el que ha salvado la patria y iii) la intención de crear un hombre basado en lavados de cerebro. En esta última -y bueno, en todas-, Mussolini pensaba y hacía lo mismo. Y para terminar, un par de cositas: i) Rumsfeld no estaba tan mal. No sólo es el aspecto del monopolio de información en Venezuela -y la Alemania Nazi-, sino también -ah, que tautología- el hecho de girar dinero a grupos terroristas. Y muchos otros aspectos totalitarios que hacen que el Socialismo del Siglo XXI se pueda mimetizar facilmente entre los sistemas donde el Estado se vuelve el terrorista recurrente. Y ii) la maestría de George Orwell, en La Rebelión en la granja (ver aquí, también), para caricaturizar las características propias de los sistemas donde el Estado se vuelve un tirano.
Para impulsar el TLC...
Ya es famosa la carta enviada por varios congresistas de los Estados Unidos (republicanos y democratas) al Presidente Uribe en la que critican a Jose Obdulio Gaviria. Y bueno, me parece que tienen la razón: El Asesor Presidencial se ha dedicado a botar fuego por la hoguera que tiene como boca con declaraciones que no sólo son políticamente incorrectas, pero fuera de tono (por ejemplo, asociar automáticamente la marcha del 6M con la guerrilla) y totalmente desubicadas dentro del contexto diplomático y geopolítico en el que se encuentra Colombia. Creo que Uribe haría bien en destituir a Jose Obdulio, de una vez por todas, por dos motivos: i) No es bueno asesorarse con gente que le dice a uno que todo está bien. El sentido crítico es importante a la hora de actuar, y en especial, cuando se poseen responsabilidades tan grandes y ii) una externalidad de lo anterior, puede ser que le dé un impulso al TLC, porque finalmente, sería un buen mensaje para algunos congresistas democratas que todavía son escépticos frente a la buena disposición (y resultados) del gobierno cuando se habla de sindicalismo y derechos humanos.P.S.: Que las FARC no son terroristas?. Vean esto.
El pueblo americano y las elecciones...
Estos días he estado un poco alejado de los medios, especialmente, porque el calor de esta nueva ciudad me ha afectado (sí, imaginenme con los cachetes colorados) y eso ha tenido efectos negativos (externalidades?) sobre mi estado físico. Me siento cansado y he empezado a hacer lo que siempre critiqué: Siesta. En todo caso, hoy después de un descansito, entré a The Economist a ver qué había de nuevo. Varias cosas interesantes, como la fusión de Delta y NWA, la llegada del Papa a los Estados Unidos y algo de las elecciones en ese mismo país. Con algo de pereza, me referí directamente a una sección (At a glance) que me gusta mucho, porque suelen presentar estadísticas de cosas espontáneas (estúpidas e interesantes al tiempo). Encontré esta interesante gráfica, basada en la encuesta The Economist/YouGov, que trata sobre topicos relacionados con las elecciones. Esta es sobre quien podría hacer el mejor trabajo en algunos temas especificados.

Lo que me llama la atención es que Barack Obama está de primero sólo en un asunto, el de los altos precios del combustible. Tal vez es porque ese candidato se ha dedicado más a vender su mensaje romántico (sí, ya me dí cuenta) de cambiar la política, que a plantear propuestas puntuales, como probablemente Hillary y McCain sí han hecho.
En últimas, si ganara Obama (que no parece, según la misma encuesta, si se enfrentara con McCain, ambos tendrían el 44% de los votos), podríamos decir que el pueblo americano habría evirado hacia una postura más idealista y menos racional de la política porque estaría votando por un personaje con carisma y pocas propuestas concretas, en vez de otro con postulados claros, aunque no tan popular.

Lo que me llama la atención es que Barack Obama está de primero sólo en un asunto, el de los altos precios del combustible. Tal vez es porque ese candidato se ha dedicado más a vender su mensaje romántico (sí, ya me dí cuenta) de cambiar la política, que a plantear propuestas puntuales, como probablemente Hillary y McCain sí han hecho.
En últimas, si ganara Obama (que no parece, según la misma encuesta, si se enfrentara con McCain, ambos tendrían el 44% de los votos), podríamos decir que el pueblo americano habría evirado hacia una postura más idealista y menos racional de la política porque estaría votando por un personaje con carisma y pocas propuestas concretas, en vez de otro con postulados claros, aunque no tan popular.
Un experto en petróleo explica que podría hacer Washington sin importaciones de crudo venezolano
Por Andrés Oppenheimer
Juzguen ustedes, pero a mi el testimonio me parece muy elocuente respecto a quién está en una posición más débil o más fuerte en todo este conflicto.
Esto viene de un ex alto funcionario petrolero venezolano, que me pidió no ser identificado por su nombre. Sostiene que los Estados Unidos podría reducir las importaciones de petróleo de Venezuela sin causar grandes problemas en su economía.. Quería compartir con ustedes sus comentarios, y obtener sus comentarios. Aquí va:
"Lei tu columna ayer en el Herald. Trae una serie de conversaciones muy interesantes que has tenido con autoridades Colombianas y con expertos forenses en materia de computacion. Excelente tu analisis que de paso comparto. Esta vez quisiera reforzarte algunos puntos en relacion a lo esencial de Venezuela como suplidor a USA y si esto seria un atenuante tal que evitaria que USA le perdone su ingerencia y patrocinio a la FARC.
El crudo Venezolano representa solo el 6% del consumo diario de USA. En una situacion extraordinaria como la que se impondria por sanciones de pais promotor de terrorismo, este crudo puede perfectamente ser reemplazado por los casi 700 millones de la reserva estrategica [SPR] en las cavernas de sal de Louisiana. Es decir alli hay el equivalente de unos 540 dias [1 y 1/2 annos] de importaciones de Vzla. Lo critico es la importacion a USA de productos refinados, dada la situcion de crisis de refinacion inclusive a escala mundial, y en especial la gasolina de motor de la cual se consumen diariamente unos 9 Millones de barriles por dia.
Como en la mayoria de paises industrializados, hay solo 21 dias de stock en USA. Sin embargo en los momentos y debido a la crisis operativa de PDVSA en Vzla, solo estamos enviando un cargamento mensual de 350 mil barriles al mes. Esto es solo el 0.1 % del consumo diario.
Lo que es mas, en una situacion como esta, si USA impone una reduccion de la velocidad maxima en carreteras de 65 a 60 mph [en la crisis de los 70s se bajo la velocidad maxima de 65 a 55 mph], se ahorraria un 10% del consumo de combustibles; es decir 100 veces la cantidad que envia Venezuela.
Algo mas, el huracan Katrina infligió en el mercado petrolero de USA un dano que se ha calculado en:
1. refinacion: de 3 a 5 MM bpd y el cierre de la ultima refineria se mantuvo casi 10 meses; esto es equivalente a mas de 300 Hugos [unidad actual de exportacion de productos de Vzla de 10,000 BPD];
2. En produccion se tuvo cerrado hasta 3 MM BOPD en el Golfo hasta por 5 a 6 meses [ 2 Hugos de produccion];
Colapsó la economia de USA? claro que no, y a las dos semanas el efecto de habia diluido.
La unica manera que Chavez puede hacerle un dano significativo al mercado es si cierra totalmente su produccion y refinacion. Pero, en ese caso, no duraria muchas semanas aun decretando un estado de emegencia y asumiendo poderes dictatoriales."
Juzguen ustedes, pero a mi el testimonio me parece muy elocuente respecto a quién está en una posición más débil o más fuerte en todo este conflicto.
El FED y la crisis...

Ya todos sabemos que el mundo, y en especial los Estados Unidos, atraviesa una crisis financiera de dimensiones preocupantes. Algunos, sobre todo los fundamentalistas del mercado, le han echado la culpa a la Reserva Federal del exceso de prestamos. Otros, intervencionistas desaforados, han dicho que el error ha sido de las calificadoras de riesgo y que el papel del FED es irrelevante.
A mi me parece, con lo poco que sé de economía, que ninguna de las dos posiciones es correcta, porque van contra los hechos y - intuyo- son guiadas por ideologías: Por argumentos como "yo creo" o verdades modificadas o infladas.
Al parecer, la crisis ha tenido origen en dos sectores importantes: La FED y el mercado, encabezado por las calificadoras de riesgo. Los dos, ni uno ni otro.
El papel negativo del FED puede resumirse, haciendo un viaje en el tiempo, a las épocas de Alan Greenspan, quién dejó las tasas muy bajas durante mucho tiempo (ver gráfico) y le dió al mercado la excesiva liquidez que hoy tiene con dolores de cabeza a los yuppies de Wall Street.
Ahora sigue el mercado, cuyo error fue prestar demasiado a personas que no podían o no querían pagar. Algunas veces porque estuvieron mal informados y escogieron créditos de tasa variable (que se dispararon con el alza desde que Ben Bernanke llegó a la silla de jefe en el Banco Central en Sept. de 2005) y otras veces por el famoso riesgo moral (donde sólo supones que te van a pagar).
En últimas, parece que el papel del mercado fue más oscuro que el de el FED, ya que si bien este último organismo presta dinero a los bancos, son los bancos los que deciden a qué personas darle el dinero.
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