Pequeñas diferencias

Hombres y mujeres parecen empecinados en recalcar sus diferencias. En aumentar sus discrepancias. En resaltar sus incompatibilidades. Por ejemplo, todos los machos que alguna vez hemos usado el e-mail, en algún instante, hemos recibido alguna cadena con una dosis de orgullo masculino que deja ver, por lo menos entre letras, nuestra aparente superioridad sobre las hembras. Nuestra increíble habilidad para alistarnos rápido antes de una fiesta, que contrasta con la parsimonia de ellas para maquillarse y peinarse. En últimas, el mensaje es una inyección ineludible para nuestro desgastado ego varonil. Y las mujeres no se quedan atrás: Las bandejas de entrada de las señoras generalmente están invadidas por mensajes que replican las bien repetidas ideas sobre la ineptitud de los señores. O nuestros parecidos con los cerdos. O nuestra tragedia evolutiva, al parecernos más los Homo Sapiens a los simios que las Homo Sapiens a las poco libidinosas micas. En fin, la lista es larga y el intercambio de insultos oscila entre lo más cómico y los ofensivo. Pero el asunto es que el enfoque que usan los criticones de lado y lado es errado: Buscar con tanto ahínco las diferencias entre ambos sexos es, en el mejor de los casos, improductivo. En el peor, poco saludable. Al final, lo que dice Florence Thomas, una convencida y ruidosa feminista radicada en Colombia, es tan absurdo como lo que pretende decir el arisco que se refiere –y trata- a las mujeres como hembras.

Por ejemplo, las mujeres siempre han sido estereotipadas como las románticas de los cuentos amorosos. La luna es bella, y ellas la miran. Mientras tanto, los hombres hemos sido invariablemente etiquetados como unos seres rígidos y extremadamente racionales. La luna es bella, ellas la miran y nosotros refunfuñamos porque nos parece lo más normal. Pero a veces los estereotipos engañan, y las mujeres no quedan muy bien paradas como representantes de la sensibilidad: Un reciente estudio de la Universidad de New Castle, llevado a cabo en China y que involucró a más de 5.000 personas, reveló que el número de orgasmos que una mujer tiene en una relación sexual está directamente relacionado con la chequera y los ingresos del hombre en cuestión. Y más revelador aún: El mundano componente monetario tiene preponderancia sobre otras características esperadas del hombre perfecto (amor, pasión, técnica, etc…).
Por el mismo lado, los estudios del economista Tim Harford sugieren racionalidad (y muy poca sensibilidad) por parte de las mujeres a la hora de escoger pareja: En las ciudades grandes como Nueva York o Bogotá, el número de señoritas agraciadas y bien preparadas excede con presteza el número de hombres atractivos y con buenas chequeras. Dado el poder de la escasez que obtienen los señores, estos sacan provecho y van por la mejor opción. Mientras que en áreas rurales, donde el número de machos es mayor al de mujeres, estas actúan igual que los hombres: Obtienen ventaja mediante el poder que les da ser escazas. Y no se acuerdan de pobres diablos (como el autor) que no tienen mucho que ofrecer. Mucho menos los lerdos gorditos con gafas como Piggy, personaje de El Señor de las Moscas de William Golding.

En últimas, como muestran los ejemplos, las mujeres no se comportan de maneras tan diferentes a los hombres. El mismo estudio de la Universidad de New Castle habla de la existencia de un patrón genético y evolutivo común para los dos sexos: Estamos genéticamente predispuestos para explotarnos los unos a los otros sin piedad para conseguir las mejores oportunidades de supervivencia de nuestros genes. Que finalmente, no somos tan diferentes. Que es más cuestión de parafernalia y lugares comunes. Y que después de todo, no estaría tan mal seguir la letra de la canción de Arjona que escucho en este momento: Nosotros con el machismo / ustedes al feminismo... y al final / la historia termina en par / pues de pareja vinimos y en pareja / hay que terminar...

9 comentarios:

Russia dijo...

Me sentiría rara si mis orgasmos fuesen por una billetera... aunque quien sabe =D
Asdf, me ha gustado O:

juan francisco muñoz dijo...

Tengo que conseguir freakonomics!!

yo creo que hay muchas explicaciones posibles a la correlación orgasmos-dinero. Creo que la idea del gen sigue sienod inadecuada. Pienso que esas interpretaciones ocurren es por el papel que los cientìficos cumplen como interlocutores, pero no creo que sea la misma ciencia la que haga estas afirmaciones. Yo creo que hay una diferencia entre la ciencia y la ideología, entre el mundo natural (que es el unico del que habla la ciencia) y el mundo de las convenciones sociales (que es el mundo de las ideologías y del capital). Creo que es difìcil que los genes expliquen las carateristicas de este "segundo mundo". Aunque el gen haga a las personas tendientes a cierta conducta en ciertos momentos, eso no alcanza a explicar el caracter arbitrario de la conducta sexual humana. Creo que extrapolar los principios de la selección natural de una manera tan brusca es errado, los genes tienen el código de las disposiciones corporales, pero no tienen el "còdigo" de la vida. Sin embargo, habra que investigar qué tanto la conducta social que se puede simplificar por factores puede explciarse de manera exclusivamente biológica... todo eso es discutible, no hay que olvidar que la ciencia tmbién se perpetua por la ideología, incluso la ciencia màs seria.

Luis Felipe Jaramillo dijo...

JF:

De acuerdo con lo de Freakonomics: Es una visión del mundo que revoluciona la mente. Vale la pena leerlo.

Me parece que la diferencia entre nuestros puntos de vista radica en los cimientos filosóficos de nuestro pensamiento: Yo confío más, tal vez demasiado, en las ciencias duras(genética, biología, etc..): Acepto sus explicaciones para fenómenos variados sociales, como la cultura y la forma en que nos comportamos. Y más bien, probablemente en mi afán empirista, desprecio otro tipo de ciencias suaves como la psicología. Contigo es tal vez a la inversa, por tu formación (eres psicólogo). Aunque tu no desechas las ciencias de la misma manera como yo hago con las ciencias suaves. Tal vez es resultado de la lectura de Freakonomics y Tim Harford, con su cacareo sobre la racionalidad de los seres humanos, que viene inscrita en sus genes, por motivos más bien darwinianos.

camilo castaño dijo...

no estoy de acuerdo con los datos ¨tan curiosos¨ arrojados por la universidad de new castle, pues estudios aún más recientes nos dicen que la atraccion sexual de las mujeres hacia los hombres acto prvocador del orgasmo femenino, se debe al ego de la mente masculina, cuya reaccion secundaria es la segregacion de fermonas que atraen al sexo opuesto.Dato curioso en consecuencia de lo anterior es el sudor que expide el hombre en el contacto (afectivo) con la mujer; este aroma atrae especialmente a las hormonas sexuales femeninas, prendiendolas en pasión, estudio que contrapone o por asi decirlo ridiculiza a la hipotesis planteada por la universidad de new castle.

Luis Felipe Jaramillo dijo...

Camilo,

Es imposible que los estudios de los que hablas sean más recientes que los de la Universidad de New Castle, pues ese estudio se publicó la semana pasada y el argumento de las feromonas tiene sus años: Inclusive hay ya en el mercado perfumes con ese tipo de sustancias.

Además, tal vez la misma respuesta de los seres a esos olores están determinados por la selección natural y los genes que tienen cada uno de los individuos en este planeta. Y esos genes son los mismos que desde su perspectiva son totalmente racionales, como las mujeres...

camilo castaño dijo...

vamos a dejarlo como dos compuestas hipotesis con su fundamento cada una, no vale la pena plantear argumentos opuestos, pues hablar de genetica siempre es incierto. Acerca del tiempo de dicho estudio puede que sean paralelos en su vigencia; igual si estoy seguro que mi argumento es actualizado, pues hasta ahora no ha sido descartado por tal motivo no es viejo... demosle via libre a la labia, a la chequera, a las fermonas, etc; pues ya dicen que en la guerra y en el amor todo se vale jeje

Luis Felipe Jaramillo dijo...

Camilo:

Es una salida tan fácil como extraordinariamente cómica. Tal vez es porque estamos en la frontera del avance de la ciencia y aún no sabemos con certeza qué elemento tenga una preponderancia sustancial. Tocará ver si los olores son capaces de mover tantas caderas como las chequeras. Pero bueno, estoy de acuerdo con tu consejo, pues finalmente, la mezcla de todos no puede significar otra cosa que el éxito reproductivo. jaja

juan francisco muñoz dijo...

Camilo y Felipe:
No creo que el orgasmo tenga que ver con la atracción. el orgasmo es simplemente una respuesta corporal, de hecho yo me atrevería a afirmar que hay un considerable porcentaje de gente atractiva que tiene pocos orgasmos.
La selección que hacen las parejas hoy en día puede ser distinta a la que puede estar inscrita en código genético. Precisamente, a diferencia de hace miles de años, hoy en día otros factores como el prestigio social, el dinero y la estabildiad familiar pueden contar tanto o más que la selección de los genes del compañero(a). Si ustedes ven la generación de sus papás encontrarán que muchos matrimonios se iniciaron fue por los embarazos inesperados y por la creencia en la familia como unidad vital de la sociedad. También por el status social, miren que la gente con más expectativas sociales mas que ser más selectiva en ese entonces, era más consecuente con los ideales del matrimonio. Esto muestra que los cambios económicos que permean la selección de pàreja tienen cierta independencia de la determinación genética. Creo yo que la principal diferencia está en que el comportamiento determinado genéticamente es aquel que se generaliza a todos los contextos y que genera disposiciones personales (temperamento, respuesta sexual, inteligencia...). En cambio, el comportamiento económico (que incluye el ajuste del comportamiento sexual a las convenciones sociales) tiende a funcionar de maneras diferentes en diferentes contextos, depende de dinámicas ajenas al organismo y requiere adaptación.
Creo que partir de la idea de sobre valorar lo genético simplemente porque es "una ciencia dura" es màs una forma ideológica de valdidar un argumento que una forma científica. Sin embargo, me falta leer más cuidadosamente el estudio que cita Luis F.
Para mí no existe tal diferencia entre ciencias duras y suaves. Creo que la ciencia solo trata sobre el mundo natural, y todos los argumentos dados en otros saberes (que incluyen a las "ciencias blandas", a la filosofía y a la religión) son parte de las convencioens sociales que han tenido éxito. Tampoco creo que el simple uso de la estadística haga de un saber científico. De hecho, la economía y la psicología están llenas de teorías valdiades de forma estadítica que no tienen mucho sentido y que poco han aportado a la lógica de estas ciencias.
Al punto al que voy es que lo que yó considero verdadera ciencia tiende a ir por la misma trayectoria de lo que yó considero verdadera filosofía.
Ahora, tengan presente que el empirismo no es garantía de veracidad. La evidencia es manipulable por cualquier discurso.

Luis Felipe Jaramillo dijo...

JF:

Creo que esa independencia de los dos patrones (económico y genético) puede ser errada. Finalmente, en estos momentos, el bienestar material (y sus posibilidades de sobrevivir y seguir replicandose) de los genes será determinado por la posición económica de la pareja.

Respecto a la división entre ciencias, tal vez tienes razón en que es algo ideológico. Aunque yo preferíria cambiarlo por filosófico. El asunto es que, personalmente, le doy más peso a los datos y a lo comprobable empíricamente (así sea falsificable retóricamente) que a lo especulativo, así sea racional. Y eso se refleja en las ciencias a las que les presto más atención.