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Movilidad y Política


El nuevo decreto para darle vida al sistema integrado de movilidad de la Alcaldía de Bogotá está siendo elaborado. Si bien se ocupa de generar incentivos para regular de forma conjunta las operaciones sobre la malla vial y el sistema integrado de transporte, las condiciones financieras, administrativas, políticas y técnicas que son necesarias para tal fin todavía no están muy claras. Hasta el momento la secretaria de movilidad no se pronuncia sobre los cambios a nivel de regulación entre empresas que son requeridos y el alcalde tampoco deja muy en claro cuáles son los compromisos políticos de su gobierno para tal fin. Si bien el nuevo decreto busca reestructurar el sistema público, e integrarlo, las condiciones que pueden hacer de esta una labor exitosa en los próximos diez años no son muy claras. Todavía no se ha continuado con el diseño que la administración Peñalosa y la administración Mockus plantearon como necesario, siendo que desde la administración Garzón no se han cumplido las metas de chatarrización, no se han desincentivado la creación de sistemas paralelos a Transmilenio y tampoco se hicieron las proyecciones esperadas sobre el incremento de usuarios y de rutas requeridas, así como estudios que contabilizaran los tiempos a pie recorridos por los usuarios. Pero tal vez lo más preocupante, es que las políticas de movilidad desde la alcaldía de Garzón no han tratado con dos principios básicos planteados por las administraciones de Peñalosa y Mockus, que son la desincentivación del uso del carro particular en zonas congestionadas y la generación de compromisos tributarios para aportar al sistema integrado de movilidad por parte de los ciudadanos que pueden responder en mayor medida, y que es necesario se integren también al sistema masivo de transporte y a la ciudad como tal, para que no se vayan a vivir fuera de la ciudad sin pagar sus obligaciones tributarias mientras que contribuyen con más carros en las zonas congestionadas. Si el aumento del recaudo no se da, no se solucionarían los problemas básicos, como son la movilidad de los más pobres, la sobre oferta de buses en zonas congestionadas que lleva a aumentar los precios de los tiquetes y la suburbanización de la ciudad que incentiva el uso del carro particular en las zonas congestionadas.
La ampliación del pico y placa es claramente una medida coyuntural que no soluciona el problema estructural del transporte, y que paradójicamente lo agrava, al incentivar la compra de otro vehículo por parte de un importante sector de la población. Si bien esto no parece afectar a quienes andan a pie, sí lo hace a largo plazo, porque mantiene el caos en el sistema público, incrementando los precios de los tiquetes, aumentando el número de rutas requeridas para trayectorias extensas o no muy concurridas, y principalmente, porque mantiene el gran hueco financiero, que crece año tras año, que es requerido tapar con inversión para hacer sostenible la movilidad en Bogotá. El problema es que el usuario de a pie y el usuario que tiene dos carros pueden no sentirse afectados todavía cuando encuentran la forma para no necesitar un sistema de movilidad bien integrado. Pero las soluciones que van encontrando, como llenar la ciudad de más buses y de más carros, solo garantizan una problemática financiera sin precedentes y una ciudad que crece a un ritmo desordenado y completamente separado, que se está alejando de los planteamientos de las administraciones de Peñalosa y Mockus.

Ok... tú ganas, Sammy.

En este espacio critiqué con fervor a Samuel Moreno.
En esencia, su partido político no me gusta y me parecia que era un demagogo más: Temía que iba a quebrar al distrito e iba a repartir contratos entre Jaime Dussán, Jorge Robledo y los secuaces de la izquierda más cerrada en Bogotá. Pero bueno, ha pasado algo de tiempo, y creo que me equivoqué.



La verdad es que no ha pasado mucho, que es buena seña, y el gabinete de secretarios, al parecer, tiene algún criterio técnico (Juan Ricardo Ortega puede ser un buen ejemplo) y no se basó únicamente en los intereses de los maestros de Sociales afiliados a FECODE. Además, se mantiene Invest in Bogota, la iniciativa de la Alcaldía Mayor y la Cámara de Comercio, que ahora cuenta con el respaldo de la Primera Dama del Alcalde.



Sigo algo preocupado por lo del Metro: Puede ser muy costoso y Bogotá puede tener otras prioridades en estos momentos que obras gigantescas y que pueden ser, desde el punto de vista económico, ganancia para la sociedad. El punto flaco (y muy importante, por como lo promocionó en campaña) es, tal vez, no haber estudiado otros sistemas de transporte masivo, como por ejemplo, el Aerobús, que también es limpio y puede ser, económicamente, más viable que un tren metropolitano, para la Alcaldía y para los ciudadanos (críticos para el éxito del proyecto), ya que el tiquete costaría tan sólo $700, frente a los $1200-$1300 que cuesta un boleto en Transmilenio.


Por ahora, me retracto de mis vaticinios fatalistas. Por ahora, Sammy ha ganado la batalla.
Ojalá, por el bien de mi ciudad, que el equivocado y el perdedor, en la futurología, termine siendo yo.

Sobre el Metro de Bogotá....



Yo creo que uno de los temas más trascendentales para que SamuEL Moreno ganara la Alcaldía de Bogotá, fue su posición respecto a Transmilenio, y en especial, su propuesta de Metro en la capital. Peñalosa perdió por ser un candidato realista y sincero con respecto al tema de la movilidad.

Y yo me pregunté: Porqué (además del cantinflesco argumento de que "si Medellín tiene, porqué Bogotá no?) la gente votó por el Metro en el Distrito Capital?. De algunas charlas que he tenido con algunas personas que votaron por Moreno, he podido distinguir los siguientes fenómenos:


  • Ignorancia: La gente cree que en el prometido Tren Metropolitano va a ir más cómoda que en Transmilenio. Esto es absolutamente falso. Sólo lo pueden decir personas que no han montado en Metro en horas pico. En los metros donde he podido estar, la situación no es mejor que en Transmilenio. Así son los Sistemas de Transporte Masivo, y a eso nos tenemos que acostumbrar. O por lo menos, a no querer estar en el sillón de primera clase de un avión en este tipo de transporte.

  • Ignorancia II: Transmilenio mueve más pasajeros/hora/sentido que el 90% de los metros en el mundo.

  • " Es viable": Esta me parece horrible (sobre todo cuando viene de las loras anti-BID, anti-BM, etc...).
    "El metro se puede pagar. Para eso están los Bancos".
    Que barbaridad!!!!!. Ese pensamiento simplista (irresponsable y bastante Samperista) fue el que dejó que en Colombia la deuda pública se multiplicara por 4 o 5 en la década de los 90's.'

Es lamentable. Votamos mal. Y mucha plata se va a perder....

Lucho: Fuera del Polo!!

Esta mañana se ha dado un buen debate (sobre todo en radio) sobre las picantes declaraciones de Lucho Garzón en ElTiempo, ayer domingo. Y no es para menos... El alcalde fue bien certero y sincero con la gente del PDA. Habló hasta de salirse (o que lo echaran) y de formar un nuevo partido. Y a mi personalmente no me disgusta lo último, en esencia, por dos motivos:
  • Lucho no es un auténtico del PDA como Petro y Carlos Gaviria. Son distintos. Lo que busca la gente que apoya al PDA es diferente a Lucho: Por ejemplo, en 2006 en las primarias del Polo ganó Carlos Gaviria, una persona de izquierda vieja (y marcada) contra alguien más moderado como Antonio Navarro. O en el 2007, en las pasadas elecciones locales, ganó SamuEL Moreno contra Maria Emma Mejía. En fin: Son tendencias distintas y por ello deberían separarse.
  • Lucho es moderno, de la izquierda que podría tener futuro en Colombia. No es de esos que la vanidad, tan natural en los humanos, les parece opulencia.
    Y bueno, si sigue en el PDA, chocaría con la vieja tendencia y podría perder brillo. Al separarse, se podrían dar las condiciones para crear un movimiento auténtico de centro-izquierda para Colombia.

Peñalosa: Una campaña exitosa

Hoy en medio de la vagancia y la pereza de seguir leyendo, me metí al site de Enrique Peñalosa para Alcalde. Yo pensé que sería lo típico: Los candidatos como personas en el cielo, sin contacto con la gente y omnipotentes, que su opinión solo se puede escuchar cada vez que hablan en los medios y ya. Pero no, me equivoqué: Peñalosa tiene un sitio web muy útil para los queremos ver su programa, así sea a grandes rasgos. Además, posee herramientas que casi ningún político en Colombia ha usado: Blogger, Youtube, MySpace, Hi5, etc..
A mi me da una impresión de que el candidato está al alcance de la mano, que no es lejano y arrogante como nos dicen que es.
Con esto, Peñalosa seguramente se ganará el voto de muchas personas (como yo, que estoy emocionado) más o menos jóvenes y metidas mucho en el cuento de la red. Para mí, esto se sale de lo normal y va a ser algo muy exitoso.
Para que este buen éxito siga, el grupo de locos que acompañan al alcalde (perdòn, creativos) debe inventarse algo para que este alegría y emoción llegue a los demás bogotanos que no saben de estas maravillas de la post-modernidad.

Cifra del día



Cifra del día: En la administración Peñalosa I, se invirtieron 7 veces los recursos de Transmilenio en educación. Estas cifras son las que dan gusto ver.

Una ciudad sin rumbo

En estos días de encuestas y noticias sobre política regional y local, decidí buscar en el ciberespacio información sobre los candidatos con mayor opción de voto en Bogotá (es decir, Peñalosa, Maria Emma Mejia y Samuel Moreno). Y encontré de lo mismo (en lo poco que hay, sobretodo con Peñalosa)... Transporte público, movilidad, educación distrital, etc...


Sin embargo, encontré en ninguna campaña (Si alguien que lea esto me puede corregir, bienvenido sea) algo parecido o asociado a posicionar a Bogotá como un verdadero centro económico para X o Y vocación. Alguna donde tengamos ventajas comparativas con otras ciudades como Sanitago de Chile, Rio de Janeiro o Buenos Aires y de allí sacar un provecho económico y social realmente profundo que derive de las altas tasas de crecimiento de la inversión y de la generación de empleo.


Por ahora, seguiremos viendo las propuestas de asistir de siempre. De subsidios y subsidios. Debemos pensar a donde ir, qué camino coger para realmente empezar a avanzar y no deambular por el subdesarrollo y el presente. Más bien, Bogotá necesita alguien que le ponga un rumbo hacia donde caminar. Mientras que no pase eso, olvidemonos del desarrollo.