Una crisis más...
Además de que los guarismos, que parecen tener cierta tendencia a mejorar desde Marzo de este año, hay cierto consenso dentro de los economistas que este rebote es verdadero. Inclusive, Nouriel Roubini, famoso por ser uno de los economistas que predijo la crisis financiera de finales del año pasado y apodado Dr. Doom por sus pronósticos apocalípticos, ha admitido que lo peor de la recesión ya ha pasado. Inclusive, varias empresas que hacen parte del SP500 y que han publicado sus resultados trimestrales con guías para el trimestre que entra para los inversionistas, ven el futuro con más optimismo que antes.
Es probable que la dinámica del capitalismo que vimos hasta hace unos años no sea la misma. Finalmente, habrá menos fuentes de crecimiento, pues los países desarrollados han quedado tremendamente endeudados por los paquetes de rescate financiero y por los planes de estimulo fiscal implementados en los últimos meses. Sólo quedarán como fuente fuerte de crecimiento global los países emergentes, especialmente Brasil, Rusia, India y China. Pero a pesar de todo, seguiremos creciendo. Y el mundo no se acabó. Esta crisis, como muchos también dijeron, terminó siendo otra crisis más dentro del ciclo de destrucción y creación a la que está ligado el capitalismo.
Ayyyy Chávez!
Ya sabemos que el Presidente Chávez redujo el cupo de carros importados desde Colombia para este año a tan sólo 20.000 vehículos y que eso ha generado recortes en empleos y disminución de los turnos de trabajo en las plantas de ensamble de autos. Eso me dió tristeza, pero lo último que he sabido me ha dado es ira:Las ensambladoras locales no fueron las únicas damnificadas con la decisión del presidente venezolano Hugo Chávez de limitar la importación de vehículos procedentes de Colombia. Resulta que Volkswagen había decidido montar una planta de producción para abastecer a los países de la región andina, y estaba a punto de elegir en qué país lo haría, cuando Chavez anunció la restricción de importaciones. Volkswagen, que tenía a Colombia en la lista corta de países opcionados para recibir la inversión, decidió suspender por término indefinido este proyecto.
Revista Dinero, No. 298.
Vale la pena preguntarse si la reducción del cupo de importaciones, que ha dejado a muchos colombianos proletarios (sus defendidos) desempleados e hizo que se cancelara la instalación de una nueva planta que tambien traería nuevos trabajos, es un gesto de hermandad. Yo no sé cómo hace, es que no sé.
P.S.:Yo sé que esto puede ser demagogía, pero me indigna tanto que puedo rayar hasta en la estupidez o en los excesos de rigurosidad...
Sobre los aumentos en el salario mínimo...
- Es injusto con las empresas. El 10% está muy por encima de lo que el IPC ha tenido en 2007 y de las ganancias en productividad que hemos tenido los colombianos.
- Este es el que más me preocupa: Un aumento exagerado puede disminuir la dinámica del empleo formal y destruir algunos puestos de trabajo, como ya se ha visto en los Estados Unidos con el aumento a del SM (a $7.25/hora en 2009). Y el empleo que se genere (por los menores costos) no terminará beneficiando a los ricos, sino a los pobres. Esta gráfica es muy ilustrativa:
Fuente: Gaviria (2003).Este es un tema difícil, pero con tanta gente desempleada, la prioridad (por ahora) debería ser el empleo digno.
Dos razones para una reforma agraria
2.) Incentivar a los propietarios para que aumenten su productividad agrícola (y sus ingresos, etc.).
Inversión Extranjera: Reflexión para el futuro
Las recomendaciones se basan en tratar de atraer inversión extranjera más productiva que la que ahora se está recibiendo (particularmente las de ganar mercados, como Bavaria y SabMiller o Éxito y Casino) y disminuir las cargas impositivas a las empresas para ser verdaderamente competitivos en el ámbito internacional.
Yo creo que esta voz es una alerta para el gobierno, que puede estar haciendo esfuerzos en la dirección equivocada. El Presidente tiene razón al afirmar que uno de los pilares para el desarrollo del país debe ser la confianza inversionista, sin embargo, ahora que esta última se ha establecido más o menos, la pregunta es ¿Qué tipo de Inversión Extranjera dseamos recibir?. Yo creo que por sentido común, es la que el experto nos recomienda, una más productiva en términos sociales y económicos que la mera apropiación de activos nacionales por parte de extranjeros.
De esta manera, es importante que el gobierno rediseñe su estrategia para recibir inversión extranjera "de la buena".
Pueden existir incentivos a formalizar toda la inversión, como una reducción del impuesto de renta y pasar a un sistema de flat tax, como ya se hizo en Irlanda y se está haciendo en toda Europa.
También, se puede ofrecer apoyo gubernamental en otros sentidos como servicos integrados de gobierno a los extranjeros que inviertan en proyectos que generen empleo o colaboren con la modernización productiva y tecnológica del país. Algo así como La red de Lucha contra la Pobreza Extrema, pero dirigida a las empresas que traigan inversión socialmente productiva, es decir, empleo. Con una verdadera masificación del empleo , muchos de los programas asistencialistas y subsidiados serían necesidad del pasado.
Sobre los origenes del "mamertismo"...
Yo le creo a Alejandro más que a Jaime porque dudo que las universidades tengan miles de muñequitos manejados como títeres, no sólo porque es absurdo (en medio de la juventud irreverente y hasta indiferente en algunos casos) sino también porque a esa edad las bases ideológicas están muy cimentadas y cambiarlas resulta difícil.
Yo creo que el problema (si así se le puede llamar) viene de más atras. De los años de pasividad política, de la adolescencia temprana, de la secundaria media, antes de prepararse para la universidad.
Creo que el "mamertismo" tiene origen allí porque esos años, como ya dije, son de pasividad política, de repetición de "Los ideales de Marx eran...." ó "el injusto capitalismo de la revolución industrial" y de lectura de poetas y autores mamertos como William Ospina, Arturo Alape y Ernesto Sabato, quienes no vacilan en criticar al "capitalismo salvaje" ó a la "globalización" y hacer melancólicas metáforas de porque el mundo es pobre, mientras ignoran grandes exitos del capitalismo en paises como República Checa e Irlanda.
Esa insistencia de melancolía, de pesimismo y destructivismo sistémico termina por colarse en las mentes de los "mamertos" del futuro porque no les interesa pensar más allá de sus narices (al menos en política) (Por preferencias claramente dirigidas por las hormonas juveniles). Entonces, van por el camino fácil de pensar lo que otros piensan sin saber aún de otros puntos de vista como Oppenheimer y Baghwati.
Además, yo creo que los docentes apoyan esto con el fin de "incentivar el sentido crítico".
Que bueno sería que ese sentido fuera crítico y no destructivo.
La Sociedad Ideal*
El propósito de este ensayo no es dar respuestas perfectas, aplicar al modelo de algún soñador social a Colombia ó escribir el libreto de un reinado de belleza. Más bien, es un esfuerzo para comunicar desde un punto de vista no tan idealizado, como sería una sociedad ideal, o al menos, algo más acercado a eso de lo que tenemos hoy en día.
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Quisiera hacer especial énfasis en la movilidad en todas sus dimensiones: La económica, la social, la cultural y la política. Simplemente por el hecho de que una sociedad móvil y dinámica puede afrontar cambios y soluciones a problemas de una forma menos traumática y más rápida que una rígida que se guíe por principios que muchas veces no se pueden ajustar a las distintas situaciones y retos que el destino nos puede plantear.
Siguiendo en ese orden de ideas, creo que es necesario descartar el socialismo como opción para Colombia, no sólo porque no poseemos evidencia que sugiera que exista la llamada “solidaridad proletaria”, sino también porque es un sistema rígido, que una vez alcanza su estado utópico, se estanca y que además, no permite la libre expresión de los individuos, que de una u otra manera, pueden llegar a impulsar cambios en la sociedad mediante la comunicación de sus inconformidades y ese bien tan preciado llamado libertad.
El orden económico debe ser absolutamente móvil: Quién nace pobre, puede morir rico, ó por lo menos en condiciones mejores a las de la pobreza. Quién nace rico, debe contribuir a la sociedad para mantenerse en su estado y no convertirse en un parásito social. Para eso, debemos premiar a la libre iniciativa (para crear empresas), fortalecer el sistema financiero y sus instituciones (con el fin de que las mayorías puedan acceder de una manera relativamente económica al crédito y que las empresas tengan un mejor acceso a nuevos recursos) y disminuir los impuestos al trabajo (de tal manera que sea relativamente atractivo trabajar en la formalidad frente a la informalidad o el desempleo subsidiado). Además, no debemos perder tiempo en la discusión ideológica de que si el Estado debe o no desaparecer. Más bien, es necesario que lo redefinamos: Que sea una herramienta de los ciudadanos para exigir justicia y un brazo de la sociedad para ayudar a los que el mercado, en sus fallas, no puede asistir.
Y esa asistencia debe servir para que salgan de la pobreza en el futuro, no para que sigan siendo una carga para el Estado. La forma más fácil de hacer eso es con la educación, porque es la potencial liquidadora de la desigualdad salarial (dentro de las limitaciones del capitalismo), una de las causas de la desigualdad social.
Además, un pueblo educado de cierta manera, es un pueblo libre y con mejores herramientas para ejercer sus derechos democráticos.
Es imposible dejar de hablar de conflicto armado cuando uno se refiere a Colombia. Y es triste, además, el panorama no es muy alentador. Sin embargo, tengo esperanzas de morir con una Colombia en paz. Y estoy convencido de que así será si atacamos la pobreza y el desempleo rural con estímulos a las empresas que inviertan allí, continuamos con las políticas de recuperación de la soberanía nacional sobre grupos ilegales y hacemos del respeto por la libertad, la vida y la propiedad de los demás otro de los imperativos de nuestras vidas.
Después de todo este texto, de estas palabras que expresan ilusión, esperanza y frustración a la vez, sólo me queda por decir que deseo una Colombia donde la gente rica pueda respirar con tranquilidad, los pobres tengan la oportunidad de progresar, seamos capaces de afrontar cambios y logremos eso que hace dos siglos algunos malolientes franceses gritaron: ¡Libertad, igualdad y fraternidad¡
NOTA: Es probable que este ensayo carezca de cimiento científico o académico, pero la naturaleza del mismo lo permite.
El Presupuesto de Colciencias.
Más que incentivar este tipo de gasto público, el gobierno debería crear exenciones tributarias muy, pero muy razonables para que el sector privado, quién tiene más capital, se le meta con toda a este tema. Pero si imaginamos que este 3% del PIB lo va a hacer el Estado, estamos en la olla. Sólo los privados pueden hacer de estos proyectos algo serio y para que estas ideas se ejecuten, se deben dar incentivos (Los más poderosos causantes de cambios en la sociedad) reales en el sector tributario. Mientras tanto, muchos años más exportando raw materials y con sueldos de minero u obrero de fábrica de zapatos.
Deseos
Y el Presidente Uribe reaccionó de una forma entusiasmada y alegre, y con razón, el desempleo, al menos en cifras, empezaba a bajar !. Sin embargo, fiel a su personalidad, llamó al empresariado a crear más puestos de trabajo con afiliación a la seguridad social para derrotar la pobreza y que el índice de desempleo baje por debajo del 10%, un nível tal vez no visto desde hace unos 15 años. Y es allí el problema. El Presidente está pidiendo cosas a base de sentimientos, deseos con fervor patriota que se distorsionan y convierten a irrealizables en el futuro cercano. La utopía del modelo uribista, el deseo caudillista y mesiánico de hacer todo entre prosas patrióticas y "rapidito", muchas veces sin una base sustentable, que para este caso significa exenciones reales de los impuestos por crear nuevos puestos de trabajo, se están conviertiendo en el reemplazo de las propuestas con fondo académico y lógico para la sociedad en la que hoy vivimos.
Mientras que no se formulen políticas claras, serias y atractivas desde el punto de vista del capital de generación de empleo, las peticiones del Presidente Uribe, no dejarán de ser más que deseos del equipo económico del gobierno.