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La caída de la economía del secuestro: Una explicación microeconómica.

El estudio de la economía criminal es un fenómeno relativamente reciente pues sólo fue hace cuatro décadas que Gary Becker inició, por accidente, una reflexión sobre las motivaciones racionales de los individuos que violan la ley. De esta forma y a pesar de la juventud de esta rama de la ciencia económica, se han desarrollado numerosos estudios que buscan responder, desde una perspectiva de costes y beneficios, por qué las personas deciden tomar decisiones y ejecutar acciones que son socialmente indeseables. Este ensayo, siguiendo esta línea de análisis y utilizando las herramientas aprendidas durante el semestre, pretende dar explicaciones a la fuerte caída en el número de secuestros extorsivos perpetrados en Colombia durante la última década y, adicionalmente, al desplome en los pagos medios efectuados a los secuestradores para devolver a la libertad a un cautivo.[1]

El número de secuestros reportados a las autoridades colombianas se contrajo dramáticamente en la última década. Según el Ministerio de Defensa (2011), en 1999 fueron recibidos 3204 reportes de casos de privaciones de la libertad, de los cuales 2587 tenían fines extorsivos –es decir, que hay una expectativa de remuneración explícita por parte de los captores- . Mientras tanto, en 2010 los guarismos fueron, respectivamente, 282 y 188, lo que implica que hubo una reducción de 91,2% en el número total de raptos y del 92,8% en los ilícitos con un claro objetivo de ganancias monetarias. Adicionalmente, según la Policía Nacional de Colombia (2010) y Briggs (2002) el pago promedio pactado para finalizar un cautiverio pasó de aproximadamente $365.797.771[2] en 1999 a $272.247.619 en 2007. Entonces, conociendo estas espectaculares variaciones, ¿existe algún aporte de la teoría microeconómica para ayudar a entender estos fenómenos? La respuesta a este interrogante es afirmativa: Como se mostrará en los párrafos subsiguientes, el cambio en el número de secuestrados y el precio promedio de las transacciones puede interpretarse como el resultado de transformaciones en la demanda, asociados a la mejora de un sustituto gratuito al proceso de negociación por libertad, y modificaciones en la configuración de costos de los captores, derivadas de las pérdidas masivas de territorio en los últimos años que destruyeron economías de escala.

La demanda: La mejora de un sustituto.


Según el Banco Mundial (2010), la percepción de los individuos sobre la efectividad del gobierno de Colombia para hacer el efectivo el imperio de la ley en el territorio nacional ha mejorado sustancialmente en la última década. De esta forma, la calificación que ha recibido el país ha pasado de -0.93 en el 2000 a -0.33 en el 2010, siendo -2.5 la menor evaluación posible y 2.5 la más alta. Existe cierto consenso relativo a que esta mejora se debe al fortalecimiento de las capacidades de la Fuerza Pública y su capacidad para desarrollar operaciones sofisticadas contra actores violentos con poderosas chequeras y un know how perfeccionado por varios años (Ortiz, 2011). Esta mejora cualitativa en la forma en que se combate a los violentos –y la correspondiente percepción ciudadana de que eso efectivamente sucede en la práctica- ha permitido que los interesados en negociar la libertad de un individuo tengan una alternativa cada vez más viable para terminar con el cautiverio de una persona: El rescate[3]. Este cambio en las preferencias tuvo como consecuencia que, dada la mejora en la calidad (se volvió una alternativa menos riesgosa) de ese sustituto gratuito, la demanda a la que se enfrentan los raptores se contrajo y, consecuentemente, la disponibilidad a pagar de los consumidores cayó, lo que redujo el poder de negociación de los secuestradores, su poder de mercado y, eventualmente, las entradas que podrían obtener al convenir una suma para efectuar una transacción. A su vez, y asumiendo una estructura de costos constante, esto implica que los captores estarían dispuestos a colocar menos unidades en el mercado –es decir, efectuar menos secuestros en el mediano plazo- pues su ingreso marginal sería más pequeño.

La estructura de costos.


Según Briggs (2001), la carencia de control territorial por parte del Estado es una variable relevante para que el secuestro prospere como negocio puesto que es indispensable para que las organizaciones criminales puedan construir redes e infraestructura que les permitan tener holgura en sus operaciones y, al final del día, tener poder de negociación a la hora de pactar algún trato con individuos interesados en la libertad de un cautivo. En Colombia, y como se mencionó brevemente en el apartado anterior, este problema ha venido disminuyendo en la última década. De esta manera, según el Ministerio de Defensa, el ataque a poblaciones –un termómetro aceptable de qué tanto control tiene el Gobierno sobre el territorio nacional- pasó de 85 en el año 2000 a 1 en 2010. Este hecho de fondo tuvo implicaciones relevantes para estos empresarios del crimen pues las estructuras que habían soportado el negocio se vieron afectadas de forma notable: En una afamada crónica sobre el secuestro en Colombia publicada en la revista de The New York Times, Semple (2001) relata cómo las FARC habían logrado construir una organización tan maquiavélica como milimétrica para manejar el negocio del secuestro desde el páramo del Sumapaz. Hoy en día, no sobra recordarlo, en esa misma región existe un Batallón de Alta Montaña del Ejército Nacional. 

En términos generales, la destrucción de las redes y la infraestructura que los señores del secuestro habían construido se tradujo en un aumento en los costes marginales que se deben asumir para privar de la libertad a alguien pues ya no sólo era mucho más riesgoso de efectuar –con el progreso del control territorial, el número de capturados con cargos de secuestro llegó a 694 en 2009 (Policía Nacional de Colombia, 2010)-, sino más costoso de realizar y sostener pues los arreglos organizacionales (las tecnologías de producción, podríamos llamarlas también con un poco de cinismo) –como la Oficina del Secuestro de las FARC en el Sumapaz- que permitían quitarle la libertad a más individuos sin mayor preocupación por el lugar en el que se deberían pernoctar o por lo que iban a recibir para subsistir –es decir, economías de escala- desaparecieron. Esto implica que, asumiendo una curva de ingresos marginales invariada y dado el incremento en los costes marginales, los captores estarían dispuestos a colocar menos unidades en el mercado que en la situación anterior. 

Conclusión

Según Caplan (2010), los secuestradores secuestran por que los beneficios exceden los costos de hacerlo. Y para enfrentar el problema sólo hace falta hacer un par de cosas: Disminuir los ingresos y aumentar los costes, para reducir las utilidades. Como vimos en este artículo, nuestro país ha logrado hacer ambas cosas, permitiendo que los captores pierdan poder de negociación –y eventualmente ingresos- y haciendo más difícil la labor de secuestrar, impulsando hacia arriba los costos de hacerlo. Y en buena hora sucedió, pues ya Colombia no sólo era tristemente célebre por convertirse en la mayor nación exportadora de cocaína, sino también por haber engendrado la industria del secuestro más eficiente del planeta. Afortunadamente, y por las leyes de oferta y demanda, uno de esos dos títulos ya es historia. 


Referencias 


Banco Mundial. (2010). Worldwide Governance Indicators 2010 (Rep.). Consultado en Noviembre 23, 2011, en http://info.worldbank.org/governance/wgi/pdf/wgidataset.xls


Briggs, R. (2001). A Rational Problem with Rational Causes. En The kidnapping business. Consultado en Noviembre 23, 2011, en http://fpc.org.uk/fsblob/46.pdf


Briggs, R. (2002, July 1). Hostage Inc. Foreign Policy. Consultado Noviembre 23, 2011, en http://www.foreignpolicy.com/articles/2002/07/01/prime_numbers_hostage_inc?page=0,0


Caplan, B. (2010, June 29). The Strange Political Economy of Kidnapping [post de blog]. Consultado en Noviembre 23, 2011, en http://econlog.econlib.org/archives/2010/06/the_strange_pol.html


Ministerio de Defensa. (2011, June). Avance de la Política de Defensa y Seguridad. Ministerio De Defensa. Consultado en Noviembre 23, 2011, en http://www.mindefensa.gov.co/irj/go/km/docs/Mindefensa/Documentos/descargas/estudios%20sectoriales/info_estadistica/Avance%20de%20la%20Politica%20de%20Defensa%20y%20Seguridad.xls


Ortiz, R. D. (2011, Agosto 13). Una "tercera fase" contra las Farc | ELESPECTADOR.COM. Noticias | ELESPECTADOR.COM. Consultado en Noviembre 23, 2011, en http://www.elespectador.com/impreso/nacional/articulo-291702-una-tercera-fase-contra-farc


Policía Nacional de Colombia. (2010). Tercer Año de Gestión: 2009-2010 (Rep.). Consultado en Noviembre 23, 2011, en el sitio web de la Policía Nacional de Colombia: http://www.policia.gov.co/portal/page/portal/INSTITUCION/balance_gestion/Balance%20de%20Gesti%F3n%202009-2010.pdf


Semple, K. (2001, June 03). The Kidnapping Economy in Colombia - NYTimes.com. The New York Times - Breaking News, World News & Multimedia. Consultado en Noviembre 23, 2011, en http://www.nytimes.com/2001/06/03/magazine/03KIDNAPPING.html?scp=1


[1] Para lograr el objetivo de este artículo, se ha asumido que la industria del secuestro tiene una estructura de funcionamiento productiva propia de un monopolio que discrimina perfectamente precios pues hay dos elementos analíticos que permiten pensar que es razonable suponerlo: En primer lugar, una vez una persona es retenida, inclusive teniendo en cuenta los recientes avances de las ciencias genéticas, es complicado encontrar una persona que suplante, exactamente, todas las funciones sociales del individuo que perdió la libertad. Esto implica que no pueden existir más ofertantes que aquellos que retuvieron al cautivo por primera vez. Y, en segunda instancia, existe un proceso de negociación donde los captores intentan explotar la máxima disponibilidad a pagar de los interesados en que el secuestrado sea liberado.

[2] Pesos constantes de 2007. Las series provienen de fuentes diferentes pero su comparación contribuye, grosso modo, a generar una noción sobre lo que ha sucedido con el precio de la transacción promedio.

[3] Según el Ministerio de Defensa (2011) en 1999 por cada 100 secuestros se efectuaban 15, 51 rescates mientras que 2010 esa cifra fue exactamente del 35,46.

Utopía y paranoia.

Columna publicada en el periódico La Campana de Popayán, en Agosto de 2010.
En la anterior edición de este periódico el columnista Gabriel Bustamante, palabras más, palabras menos, expuso que la Tutela es el único mecanismo que ha hecho posible cumplir con los derechos constitucionales de una gran parte de la población colombiana, siendo, según su argumento, que el Neoliberalismo acabó con la posibilidad de hacer cumplir las leyes y normas constitucionales que garantizaban un Estado Social de Derecho.
Sin embargo, cabe hacerse algunas preguntas: ¿Acaso el Estado Social de Derecho ya existía previamente, y permitía el cumplimiento cabal de las leyes y normas que satisfacen los derechos humanos de todos los colombianos? ¿Acaso la Tutela no generó distorsiones en las prioridades del gasto del Estado? ¿Acaso algunos fallos obligados por las tutelas no generaron incentivos inesperados en el sector Salud, que terminaron por beneficiar de forma inesperada a las EPSs? O acaso ¿Algunas reformas a la ley inspiradas en estos mecanismos de ayuda a sujetos vulnerables no generaron resultados totalmente contrarios a los esperados?
La idea según la cual la justicia y la redistribución dependen más de la voluntad de los gobernantes y hombres de poder que del control y predicción de ciertos incentivos y de ciertas acciones involuntarias ha dado sustento desde hace décadas a lo que el filósofo Alemán Karl Popper (1945) llamó la teoría de la conspiración de la sociedad. Según esta teoría, un fenómeno social se explica cuando se descubre a los hombres o grupos humanos interesados en que suceda este fenómeno. Por ejemplo, la dificultad del Estado y sus gobernantes para redistribuir riqueza y generar justicia se explica solamente porque se supone que hay un grupo económico o político con mucho poder que ha llevado a cabo acciones necesarias para debilitar cualquier acción que propenda por la redistribución o la justicia. Este tipo de teorías suelen exponer una utopía social previa al fenómeno o conflicto social que quieren explicar, y suponen que esta utopía puede lograrse siempre y cuando quienes creen son los causantes de un mal dejen de tener la intención de perpetuarlo. Por ello plantearon la teoría del Neoliberalismo como una teoría política o de poder, y nunca buscaron entender el fenómeno económico y social que hizo viable y necesario al libre mercado, más allá de cualquier posición moralizante, no muy diferente de aquellas posiciones religiosas que culpaban al Demonio por los actos egoístas de los hombres. No parece extraño también que en el campo de la normatividad (del derecho, la legislación y la interpretación de las leyes) haya sido tradicional el suponer que toda acción humana voluntaria tiene consecuencias sociales voluntarias. Que toda norma es el producto de un buen razonamiento, y que este debería hacerse realidad con la mayor premura y facilidad. Pero resulta que, como sabiamente lo explica Popper, en el mundo social las acciones humanas intencionales tienden a tener repercusiones sociales no intencionales. El mundo económico suele explicar las paradojas por el comportamiento caprichoso, no de los hombres con poder, sino de los incentivos que son difíciles de prever cuando hay reformas al gasto y a la inversión a través de leyes que siguen siendo nuevas y que tienen efectos inesperados que los congresistas, miembros de la constituyente y magistrados no suelen tener presentes, porque no suelen analizar la posibilidad de estos efectos inesperados. Cabe resaltar, otra vez, los efectos inesperados de las tutelas como principales beneficiadoras de las EPSs, aumentando sus ingresos para seguir invirtiendo en la tercerización del servicio en Salud. También los efectos inesperados de las leyes de subsidio a madres cabeza de hogar, que solo aumentaron la tasa de adolescentes embarazadas; Los subsidios a las madres cabeza de familia, que solo aumentaron los divorcios racionales; Y los subsidios a las escuelas en las regiones con poca cobertura, situación que disminuyó las transferencias a escuelas municipales con mayor cobertura.
Como sabiamente ha resaltado Jon Elster, profesor en sociología de la Universidad de Columbia, las constituciones cobran vida y son efectivas, no solo si están “bien escritas”, de forma acorde al derecho internacional. Su valor no está solo en su coherencia normativa, su carácter racional o en sus intenciones humanitarias. Las constituciones cobran vida si son eficientes en lo económico y si facilitan la toma de decisiones en los niveles locales. Pero la Tutela parece tener efectos contrarios a lo esperado.

El boom minero-energético y la reforma al sistema de regalías

Después de importantes reformas institucionales que han alentado masivas inversiones en los últimos años (Country Profile: Colombia, 2010) y unos precios internacionales que siguen encaminados en una tendencia alcista de largo plazo (World Oil Outlook, 2010), las perspectivas del sector minero-energético colombiano parecen ser muy buenas. Y a pesar de las implicaciones directas positivas (el crecimiento el producto), hay algunas externalidades negativas asociadas a la expansión de esta parte de la economía que pueden convertirse en obstáculos importantes para el desarrollo del país en el largo plazo. Como veremos más adelante, la evidencia internacional muestra que estas consecuencias pueden gestionarse, de tal manera que su impacto se minimice. En este artículo exploraremos los rasgos generales del marco institucional de distribución de regalías, evaluaremos sus efectos recientes sobre el bienestar de los ciudadanos que viven en las poblaciones beneficiadas por las mismas e intentaremos responder si es adecuado para la nueva realidad minero-energética que va a enfrentar Colombia en el mediano plazo. Adicionalmente, describiremos y comentaremos la propuesta de política pública del gobierno para reformar el Sistema de Regalías Colombiano. 


i.) El problema 


a.) El Sistema de Regalías Actual: Arquitectura, evolución y evaluación

La infraestructura institucional que soporta al actual Sistema de Regalías, en términos generales, descansa sobre la Constitución Política de 1991 que reza que el Estado es propiertario del subsuelo y, consecuentemente, de los recursos naturales no-renovables que allí se encuentren. Por ello, cuando algún privado explote el subsuelo, el Estado debe recibir una contraprestación económica. Los montos de estas transferencias varían de acuerdo al tipo de recurso no-renovable explotado[1]. Los destinos de estas transacciones no han sido constantes siempre dadas las eventuales reformas, pero según cifras del Ministerio de Hacienda (2010), en promedio desde 1994 hasta 2009, los departamentos productores han recibido un 49% de los giros, mientras que los municipios productores un 23%, los municipios portuarios un 7% y el Fondo Nacional de Regalías un 21%[2]. El monto total girado por concepto de regalías en el mismo período fue de $42.2 billones de pesos constantes de 2009, de los cuales $33.3 fueron directas y $8.9 indirectas. La cantidad de dinero anual transferido ha venido creciendo consistentemente desde aproximadamente $0.5 billones en 1994 hasta $4 billones en 2009. Adicionalmente, es relevante mencionar que los receptores de estas rentas son altamente concentrados: Tan sólo 8 departamentos han recibido el 80.5% de los recursos girados desde 1994 a 2009. 

Teniendo en cuenta esta breve descripción de la arquitectura institucional y la evolución del Sistema de Regalías, es conveniente preguntarse: ¿Ha funcionado?. Esta es una pregunta robusta y cuya respuesta tiene implicaciones de política pública profundas, especialmente a la luz de las perspectivas de mediano plazo del sector minero-energético en Colombia (que exploraremos más adelante). Para intentar responderla con las herramientas conceptuales disponibles, compararemos el desempeño social de los 8 departamentos que acaparan más de 4/5 de los recursos de regalías con el promedio nacional. Para evaluar esto utilizaremos el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) derivado de los censos poblacionales de 1993 y 2005. 


Fuente: DANE 

En el gráfico hay 3 barras por cada departamento. La primera muestra la pobreza por NBI en 1993, mientras que la segunda en 2005. La tercera muestra la reducción porcentual entre la primera y la segunda. 

Llama la atención, sin lugar a dudas, la enorme volatilidad de las diferentes barras entre departamentos. Esto implica que hay regiones que han sido más exitosas que otras reduciendo la pobreza. Para eliminar estas variaciones y hacer una comparación que sea sencilla de analizar, se han promediado de forma ponderada los indicadores en los departamentos receptores de regalías, de tal manera que se pueda comparar con el average nacional. Los resultados de esta comparación son reveladores: No hay casi diferencias entre el promediado nacional y el de departamentos receptores (“Promedio” en la gráfica). Esto, si se tiene en cuenta que los departamentos receptores evaluados han recibido aproximadamente $26.8 billones de pesos de 2009 desde 1994, revela el primer gran problema del actual Sistema de Regalías Colombiano: La ineficiencia. Básicamente las regiones que se han visto beneficiadas por las royalties originadas en la extracción de petróleo e hidrocarburos han hecho lo mismo (al menos a nivel agregado), en términos de reducción de pobreza por NBI, que las que regiones que no. Este punto se ve reforzado por el análisis que los tecnócratas del Ministerio de Hacienda (2010) hacen al observar la evolución de las coberturas mínimas en todo el país y en los departamentos receptores: A pesar de las regalías, estos departamentos, en promedio, siguen estando por debajo de las metas objetivo impuestas hace unos años y muy cerca de la media nacional (a pesar de haber contado con recursos mucho mayores). 

Otro punto relevante para la discusión del Sistema de Regalías Colombiano es el de la equidad: Han sido los dineros originados en regalías repartidos de una manera equitativa?. Para responder esto, hay que tener en cuenta que por mandato de la Constitución Política, los recursos del subsuelo son propiedad del Estado y, como en teoría, el Estado somos todos los colombianos, los beneficios nos deberían llegar a todos. O al menos, debería existir cierta proporcionalidad entre lo repartido y los que en teoría deberíamos ser los receptores. Ahora, ha existido eso? Según las cifras del Departamento Nacional de Planeación, plasmadas en la siguiente gráfica, no: Un sólo departamento (que tiene el 0,7% de la población nacional) ha recibido poco menos de ¼ de todos los frutos de las regalías. 



Fuente: DNP 

De esta manera, queda demostrado que el Sistema de Regalías Colombiano no ha funcionado bien en los años recientes. Como quedó planteado arriba, no sólo tiene problemas de eficiencia, sino también de equidad. Estos inconvenientes que de por sí son bastante serios, pueden multiplicarse y hacerse más graves en el futuro, especialmente cuando se consideran las perspectivas de mediano plazo del sector minero-energético colombiano, que implicarán muchas más regalías, en tanto los volúmenes de producción y los precios internacionales de las materias primas serán mucho más altos. 


b.) Lo que se viene 

Ante un panorama minero-energético cada vez más sombrío, en el año 2003 la administración Uribe inició una profunda reforma a la arquitectura institucional asociada a los procesos de exploración y perforación de hidrocarburos[3], con el fin de incentivar la inversión privada y asegurar la autosuficiencia energética nacional en el largo plazo. A grandes rasgos, el gobierno implementó incentivos tributarios, mejoró las condiciones de los contratos para el sector privado, creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos (entidad que gestiona la política petrolera colombiana) y se comprometió a proveer un ambiente de seguridad robusto, pre-requisito para la operación exitosa de las compañías del sector. Eventualmente, las reformas han tenido los efectos esperados (Country Profile: Colombia, 2010) Según cifras del Ministerio de Minas y Energía (2010), los pozos de exploración petrolera, por ejemplo, pasaron de 10 en 2002 a 98 en 2008. Y aunque el crecimiento en la actividad minero-energética ha sido importante en los años recientes[4], este tal vez sea sólo el comienzo de una gran expansión, pues según estimaciones del Gobierno Nacional, de 2010 a 2015 se esperan U$57.697 millones de dólares de nuevas inversiones para el sector. Este dinero, sin lugar a dudas implicará una mayor producción pues aproximadamente la mitad está destinada a nuevas perforaciones petroleras y la construcción de nueva infraestructura minera. De esta manera podemos deducir el primer gran rasgo del panorama a mediano plazo del sector minero-energético colombiano: Mucha más producción. 

La segunda gran característica, sin lugar a dudas, es la consolidación de la tendencia alcista en los precios de los commodities que exportamos. Según el World Oil Outlook (2010), la OPEC, por ejemplo, espera que los precios del barril de crudo se sitúen alrededor de los U$85 hasta 2020 y los U$106 hacia 2030, niveles que son elevados, especialmente a la luz de sus históricos. Este fenómeno encuentra explicación en el fuerte incremento de la demanda de materias primas de las economías emergentes, especialmente la de China (World Energy Outlook, 2010). 

Así, queda claro que las perspectivas del sector minero-energético colombiano son bastante positivas, pues combinarán dos fuerzas que impulsarán su crecimiento: Mucha más producción y precios elevados para esa producción. Ahora, ¿cuáles son las implicaciones? 


c.) Los riesgos de “Lo que se viene” 

Las implicaciones para la sociedad colombiana de este inevitable boom minero-energético son amplias y profundas. En primer lugar, hay una consencuencia obvia y positiva: El producto va a crecer porque esa actividad económica en particular se va a expandir. No obstante lo anterior, la experiencia internacional nos demuestra que este tipo de auges vienen acompañados por problemas que pueden anular las ganancias directas asociadas a la expansión directa de la actividad minero-energética. Mencionaremos los riesgos más representativos de estos booms a continuación. 

  • Aparición de secuestradores de rentas: Cuando hay incrementos sustanciales en los ingresos de alguna institución en particular, empiezan a aparecer presiones ejercidas por diferentes grupos de interés que tienen como objetivo último apropiarse de las nuevas rentas[5]. Esto es particularmente relevante para la discusión actual pues se espera que los ingresos de la Nación por el concepto de regalías aumenten de $9.3 billones en 2011 a aproximadamente $23 billones en 2021 (León, 2010). Cabe anotar que estos grupos de interés buscan, valga la redundancia, proteger sus intereses, no los de la sociedad en general. 

    Adicionalmente, en el caso colombiano puede existir una particularidad y es el tipo de buscadores de renta: Ya hemos presenciado cómo los grupos armados ilegales se han apropiado de recursos de regalías para financiar sus expansiones operacionales. Ortiz (2006) identifica en este tipo dineros uno de los tres “orígenes financieros” del incremento en las operaciones de las FARC y el ELN en la década de los noventa. Adicionalmente, Ross (2004) menciona que hay consenso entre los académicos sobre la relación positiva entre la disponibilidad cercana de este tipo de recursos naturales (o de las regalías) y la duración de un conflicto armado. 

  • Manejo imprudente de las finanzas públicas: El Ministerio de Hacienda (2010) ha identificado que en épocas de bonanza, el comportamiento más habitual de los países beneficiados es apalancar los enormes flujos transitorios originados en el boom para emitir deuda y financiar diversos proyectos, lo que se vuelve insostenible cuando la bonanza se diluye y a los gobiernos sólo les quedan los buenos recuerdos y un stock de deuda más alto que antes de la bonanza. De esta manera, es imposible hacer una política fiscal anticíclica que vuelva más estable el ciclo de crecimiento económico.

  • Inestabilidad Macroeconómica: La entrada de flujos masivos de moneda extranjera por booms como el que se espera que el sector minero-energético experimente en los próximos años suele asociarse con varios problemas macroeconómicos. El más relevante y conocido se conoce como enfermedad holandesa y está asociado a la apreciación de la tasa de cambio dada la entrada masiva de moneda extranjera, que termina por afectar la competitividad de los sectores exportadores (que en el caso colombiano son intensivos en mano de obra), aumentar el consumo de bienes importados y, consecuentemente, deteriorar el balance de la cuenta corriente[6]. 

  • Profundización de los problemas actuales: En el caso Colombiano en particular, debería esperarse que, con una bonanza minero-energética y asumiendo que no se modificará la regulación existente, los problemas asociados a la distribución de regalías continúen y se vuelvan más profundos, en tanto la disponibilidad de recursos aumenta y la regulación que enfrentan los individuos no cambia. 

De esta manera, quedan planteados los problemas potenciales que una economía puede afrontar en un escenario de bonanza minero-energética. La experiencia internacional muestra que estas implicaciones potencialmente negativas pueden ser gestionadas, pues hay paises como Chile o el Perú que han logrado manejarlas y usar los ingresos de este tipo de booms para financiar responsablemente las necesidades de largo plazo de sus economías (infraestructura, por ejemplo). De igual manera, hay arquetipos que nos recuerdan que estos problemas son amenazas reales: Lamentablemente, existen numerosos ejemplos para soportar este argumento: Venezuela, Nigería, etc. (Álvarez & Hanson, 2009) y (“Feeling the heat”, 2010). 

Conscientes del punto anterior, funcionarios del Gobierno Nacional han propuesto una amplia reforma al Sistema de Regalías para intentar solucionar los problemas que describimos anteriormente (inequidad y eficiencia, especialmente) y atajar los inconvenientes potenciales que acabamos de mencionar.


ii.) La respuesta del gobierno 

La reforma propuesta por la Administración Santos cambia las reglas del juego de la distribución de regalías, pues elimina la estructura actual de pagos directos, girados a municipios y departamentos, e indirectos, que enviados al Fondo Nacional de Regalías. De ser aprobado el proyecto de ley y teniendo en cuenta las modificaciones recientes que ha sufrido, se crearía el Sistema General de Regalías (SGR), que a su vez se dividiría en varios fondos: i.) Fondo de Ahorro Pensional Territorial, que absorbería un 10% del SGR, ii.) Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación, al que también se le asignaría un 10% del SGR, iii.) Fondo de Ahorro y Estabilización, sin un monto puntual específicado, que sería administrado por el Banco de la República y estaría orientado a construir la capacidad de hacer política fiscal contra-cíclica, iv.) Fondo de Desarrollo Regional, que sería utilizado para financiar proyectos de desarrollo regional formulados por en forma colegiada por autoridades del orden nacional, departamental y municipal, v.) Fondo de Compensación Regional, cuya función sería promover el desarrollo de las regiones más pobres del país (costeras, fronterizas y de periferia) y tendrá una vigencia de 30 años a partir de la promulgación del proyecto de ley. Adicionalmente, los dineros restantes quedarían disponibles para ser girados bajo la modalidad de regalías directas, como una compensación por los efectos ambientales nocivos que la extracción de recursos del subsuelo puedan generar. 


iii.) Comentarios y Conclusiones 


El proyecto de reforma constitucional presentado por el Gobierno Nacional parece caminar en la dirección correcta, si el objetivo es atacar las falencias del actual Sistema de Regalías y prevenir los problemas que suelen acompañar a las bonanzas de productos básicos. En primer lugar, es importante destacar que la distribución de las rentas va a ser mucho más equitativa y consciente de la realidad nacional, pues el dinero ya no se va a destinar en proporciones tan elevadas únicamente a las regiones productoras: El Fondo de Compensación Regional es una herramienta que puede convertirse, en el largo plazo, en una fuerza relevante para cerrar las profundas brechas que existen dentro de las regiones de Colombia. Adicionalmente, el Fondo de Desarrollo Regional podrá financiar proyectos de interés de las regiones con la supervisión del Gobierno Nacional, lo que es positivo desde el punto de vista de los departamentos y municipios, pues podrán ejecutar sus proyectos, y desde el de la sociedad en general, pues i.) estas iniciativas contarán con la supervisión de la Autoridad Central, lo que en principio sería positivo, al menos a la luz de los problemas descritos anteriormente - -ineficiencia e inequidad- y ii.) la formulación de grandes proyectos puede generar economías de escala que pueden hacer que se mejore la eficiencia del dinero gastado. En segunda instancia, es necesario mencionar que el Fondo de Ahorro y Estabilización puede ser no sólo un instrumento para neutralizar a los secuestradores de rentas y evitar presiones sobre alcistas sobre el tipo de cambio, sino también para revitalizar el concepto de política contra-cíclica en el país, que es tan relevante para la reducción de la volatilidad macroeconómica, que a su vez se asocia con un menor crecimiento del producto en el largo plazo (Larraín & Parro, 2008). Y finalmente, la creación del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación senta un precedente importante para la financiación de iniciativas que puede ser importantes para el desarrollo de largo plazo de Colombia y que en este momento cuentan con escasas alternivas de fondeo. No obstante lo anterior, hay algunos puntos sobre los cuales todavía existen dudas. Por ejemplo, no tenemos todavía definidos criterios de evaluación que nos permitan saber que tan eficiente va a ser esta nueva arquitectura institucional. De igual forma, no hay certeza sobre los entes que evaluarán y supervisarán a los agentes gubernamentales que ganarán poder con el nuevo Sistema General de Regalías. Y tampoco hay nuevos elementos de control para las regalías directas, que por motivos de real politik, resucitaron, ya que habían sido eliminadas en el proyecto de ley original. 

En conclusión, la iniciativa del gobierno es plausible porque camina en la dirección correcta: Ataca los problemas que hoy caracterizan a nuestro sistema de regalías y crea cierta institucionalidad que nos ayudaría a minimizar las externalidades negativas que suelen acompañar a las bonanzas de productos primarios. Y si bien hay algunos interrogantes que todavía deben resolverse, la reforma parece bien concebida y debería funcionar pues ha sido diseñada teniendo en cuenta experiencias internacionales como la de Chile o Perú. Sin embargo, sólo la historia y el pasar del tiempo podrán determinar con exactitud el nivel de éxito de esta iniciativa. 


iv.) Bibliografía

- Alvarez, C., & Hanson, S. (2009, Febrero 9). Venezuela´s Oil Based Economy. Council on Foreign Relations. Recuperado Diciembre 02,2010, de http://www.cfr.org/publication/12089/venezuelas_oilbased_economy.html#p4
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- Colombia, Ministerio de Minas y Energía. (2010, Julio). Balance de Gobierno 2002-2010 - Ministerio de Minas y Energía. Recuperado en Diciembre 1, 2010, de http://www.trabajohechosycorazon.com/docs/sep_minminas.pdf
- Constitución Política de Colombia. (n.d.). Recuperado Diciembre 1, 2010, de web.presidencia.gov.co/constitucion/index.pdf
- Estados Unidos, US Energy Information Administration. (2010, Marzo). Country Profile: Colombia. Recuperado en Diciembre 1, 2010, from http://www.eia.doe.gov/emeu/cabs/Colombia/pdf.pdf
- Feeling the heat. (2010, Mayo 13). The Economist. Recuperado en Diciembre 2, 2010, de http://www.economist.com/node/16104226
- Larraín, F., & Parro, F. (2008). Chile menos volátil [Abstract]. Trimestre Económico, 75(299), 563-596. Recuperado Diciembre 3, 2010, de http://econpapers.repec.org/article/eltjournl/v_3a75_3ay_3a2008_3ai_3a299_3ap_3a563-596.htm
- León, J. (2010, Septiembre 1). Las cinco piezas que Santos mueve con la Ley de Regalías. La Silla Vacía. Recuperado en Diciembre 1, 2010, de http://www.lasillavacia.com/historia/17711
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- Ortiz, R. (2006). La Guerrilla Mutante. En F. Leal (Ed.), Colombia en la encrucijada. Bogotá: Norma-UniAndes.
- ¿Qué es el Fondo Nacional de Regalías? (2008). Ministerio de Minas y Energía. Recuperado en Diciembre 1, 2010, de http://www.minminas.gov.co/minminas/gas.jsp?cargaHome=3&id_categoria=124&id_subcategoria=280
- Ross, M. (2004). What Do We Know About Natural Resources and Civil War? Journal of Peace Research, 41(3), 337-356. Recuperado Diciembre 2, 2010, de JSTOR.
- Vera, J. (2009). La política petrolera de Colombia y sus resultados [PDF]. Bogotá: Ministerio de Minas y Energía.
-Tornell, A., & Lane, P. (1999). The Voracity Effect [Abstract]. American Economic Review,89(1), 22-46. Recuperado Diciembre 1, 2010, de http://ideas.repec.org/a/aea/aecrev/v89y1999i1p22-46.html
- World Energy Outlook 2010 (Publicación). (2010, Noviembre 9). Recuperado en Diciembre 01, 2010, del sitio web de la International Energy Agency: http://www.worldenergyoutlook.org/docs/weo2010/key_graphs.pdf
- World Oil Outlook 2010 (Publicación). (2010). Recuperado Diciembre 1, 2010, del sitio web de la OPEC: http://www.opec.org/opec_web/static_files_project/media/downloads/publications/WOO_2010.pdf

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[1] Para definiciones más detalladas, las proporciones están definidas en los artículos 31 al 48 de la Ley 141 de 1994. Algunas modificaciones recientes se han promulgado en los artículos 20 al 22 y 27 al 29 de la Ley 756 de 2002 y el artículo 3 de la Ley 1283 de 2009. También vale la pena mencionar que desde la Ley 141 se establecieron las “coberturas mínimas” que son objetivos de cubrimiento en servicios básicos cuya consecución se debe efectuar, en parte, con dinero de las regalías. Los municipios y departamentos sólo dispondrán del 40% de los ingresos que tengan por giros de regalías para financiar proyectos de inversión no relacionados con los servicios báscis hasta que cumplan con estos objetivos.


[2] De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energías (2008) el Fondo Nacional de Regalías es el receptor de las llamadas regalías indirectas, es decir, las que no reciben los municipios y departamentos productores. Sus fondos se utilizan para financiar o co-financiar proyectos que tienen como objeto aumentar el stock de infraestructura de gas combustible en Colombia. Eventualmente se ha usado para financiar otros proyectos de diversos tipos.


[3] Los detalles del panorama minero-energético que afrontaba el país en 2002, así como los detalles de las reformas institucionales realizadas, puede encontrarse en Vera (2009). De igual manera, la US Energy Information Administration (2010) ofrece un resumen documentado del sector minero-energético colombiano.


[4] Según el Ministerio de Minas y Energía (2010), entre 2002 y 2009, la producción de carbón aumentó 87%, la de ferroníquel un 17.7%, la de platino un 40.5% y la de oro un 65.9%.


[5] Esto se conoce como Efecto Voracidad ó Voracity Effect y es desarrollado por Tornell & Lane (1999).


[6] El Ministerio de Hacienda (2010) hace un recuento de otros efectos macroeconómicos asociados a las bonanzas de bienes primarios.

La maldición de los recursos naturales...

Dubai, llena de elefantes blancos y a punto de dejar de pagar su deuda. Es la maldición de los recursos naturales, una y otra vez, como ya les pasó a estos mismos países en décadas anteriores. Ahora, en el caso hipotético (no muy lejano) de que Dubai entre en default y se le cierre el acceso a los mercados internacional de crédito, solo falta que algún despistado por ahí llegue maldiciendo a los yuppies en Nueva York y en Londres por cerrarle el grifo de la plata fácil a su nación, causante de sus propias desgracias...

Importancia de la estabilidad en los precios en zonas de bajo desarrollo socio-económico: El caso del Cesar

La inflación es un fenómeno muy importante en la economía, especialmente en la llamada economía de todos los días, la que más nos afecta en nuestro diario vivir: Su variación determina qué y cuánto de determinados bienes podemos comprar cuando tenemos un ingreso constante. Y sus efectos sobre las diferentes esferas sociales son variadas:

Por ejemplo, para personas afortunadas en una sociedad latinoamericana como la colombiana (clases altas), tiene efectos mixtos, a saber: i) Incialmente, sus posesiones se valorizan, pues cuando hay inflación descontrolada, hay, en exceso, más compradores que vendedores y los precios de los activos, consecuentemente, suben[1]. Sin embargo, esto se ve opacado en el mediano plazo por la ii) la incertidumbre que confunde a los agentes, los hace más propensos a tomar malas decisiones o los lleva a ser más cortoplacistas[2]. Ejemplo de lo anterior puede ser Venezuela, pues muchos de sus empresarios, en ausencia de certidumbre por motivos políticos ( especialmente expropiaciones) y económicos (inflación, inyección de capital desmedida por parte del Banco Central) han decidido radicarse en Colombia[3], que según el Informe Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, es una nación con una estabilidad macroecónomica buena (entre otras cosas, gracias al buen comportamiento de la inflación en la última década) y unas Instituciones relativamente fuertes para su entorno regional [4]. Para las personas de clase media, la historia tampoco es buena: Su poder adquisitivo disminuye, pues en general son empleados que ganan una cantidad mensual generalmente constante mientras los precios de los bienes y servicios que consumen siguen subiendo. La parte más fuerte de los problemas que causa la inflación se lo llevan las capas sociales más vulnerables, pues sus ingresos son pequeños y deben empezar a racionalizar su gasto, y algunas veces ese ejercicio puede terminar en la eliminación de la lista de compras a productos de la dieta básica, desplomar el consumo de calorías y dejarlos en la pobreza no sólo estadística, sino también nutricional.


Pero a pesar de que la inflación es un fenómeno que, en general, puede considerarse negativo para todas las economías, sus implicaciones económicas y sociales son mucho más graves en los países subdesarrollados (como Colombia) que en los países desarrollados. Por ejemplo, al presentarse un fenómeno inflacionario en un país europeo o en los Estados Unidos, seguramente habrán muchas quejas porque el poder adquisitivo de las personas se ve afectado, así como la competitividad de la economía en general por costos que no paran de subir. De igual manera, como ocurrió en el 2008 con la crisis global de alimentos, los hacedores de la política pública de salud se preocuparían porque los índices de obesidad empiezan a subir, pues los productos naturales como frutas y vegetales se volverian un lujo y las personas pobres, para mantener un nivel de consumo de calorías respetable, deberían empezar a consumir comidas rápidas y baratas, que no son las más saludables[5]. Al sufrir el mismo problema, un país como Colombia enfrentaría adversidades diferentes: Los inversionistas extranjeros especulativos sacarían dinero del país por preocupaciones sobre el valor relativo de la moneda local, la bolsa de valores caería varios puntos porcentuales y el gobierno tendría que encarar problemas fiscales pues el costo del endeudamiento externo se dispararía (los dólares se habrían ido volando bastante rápido, estos se habrían hecho para entonces mucho más escasos y consecuentemente, más caros) y los intereses de la deuda en bonos en pesos se dispararían por el mismo movimiento especulativo que habría disparado la tasa de cambio. Pero más allá de todo eso, que de por sí es bastante grave, la consecuencia más profunda sería la reducción en el estándar de vida de muchas personas, pues con el mismo dinero tendrían que comprar bienes y servicios más caros y hacer, consecuentemente, algunas reducciones en consumo (puede ser de alimentos, de vestuario, de diversión), que para los sectores más pobres de la población significaría consumir menos alimentos, lo que puede llevar a efectos sociales preocupantes como la desnutrición.


De igual manera, la dinámica de los efectos de la inflación varía, por las mismas razones que cambia de país a país, dentro de las regiones de una misma nación: Las cadenas productivas y la distribución del gasto son diferentes por varios motivos (financieros, geográficos, etc...). En el gráfico 1 se ilustra el porcentaje del PIB Departamental que aportan tres tipos de industrias: i) Alto Valor Agregado (IAVA), que incluye fabricación de sustancias químicas, material de transporte, fabricación de maquinaría y refinerías de petróleo, ii) Mediano Valor Agregado (IMVA), que incluye alimentos, bebidas, tabaco, textiles y papel, y iii) Bajo Valor Agregado (IBVA), que incluye a la industria del cuero y de la madera.




Fuente: DANE, Indicadores de industrias por Indice Industrial de Uso del Conocimiento.


Del gráfico se puede inferir que el Cesar tiene una estructura productiva diferente a la de otros departamentos del país: Más primitiva que la de Departamentos que albergan grandes urbes, pero ligeramente más sofisticado que el de regiones absolutamente aisladas del resto de la nación como La Guajira y Chocó. Algunos comentaristas regionales achacan esa ausencia de progreso industrial a las malas vías de acceso (claves para sacar productos a otros mercados), instituciones débiles y una escolaridad bastante baja. Por ejemplo, Josefina Palmera, una destacada señora en la sociedad vallenata, le afirma a Alonso Sánchez Baute en una entrevista [6] que las primeras carreteras que vió Valledupar, la capital del hoy Departamento del Cesar, empezaron a construirse en 1920 y sólo fueron terminadas hacia 1940.

De alguna manera, esa ausencia de posibilidades de industrialización incentivó a los líderes locales a buscar nuevas alternativas para mejorar el estado de la economía regional. Dentro de esas opciones siempre ha estado aprovechar las burbujas que la economía global se invente: De 1975 a 1980, el precio del algodón pasó de 56 a 93 centavos/libra[7], y gran parte de las tierras del Cesar son aptas para sembrar algodón, por lo que muchos individuos aprovecharon e intentaron hacer algún dinero por ese lado. Sin embargo, de 1980 a 1985, el precio cayó hasta un mínimo de 37 centavos/libra[7], dejando en la ruina a muchos productores. Y sólo un ambiente inflacionario estable pudo haber permitido una recuperación vigorosa. En esos momentos, lamentablemente, la inflación nacional se situaba alrededor del 20-25% [8] (no hay datos para nuestra región, pero se espera que sea más alta por la misma bonanza del algodón y las externalidades que tiene que sufrir la región por ser fronteriza con un país con tendencias inflacionarias como Venezuela, que en 1988 alcanzó a registrar un incremento en el IPC de casi 70%)[9], lo que seguramente retrasó y ralentizó la recuperación de la economía cesarense.

Otra de las opciones que se han explorado y vivido ha sido la de las actividades ilegales como el narcotráfico y el contrabando, que suelen estar acompañadas de enormes flujos de efectivo que no han generado muchos efectos positivos a largo plazo, pues han terminado inflando precios y no han generado bases para un crecimiento económico sostenido.

En conclusión, la inflación descontrolada es un fenómeno que puede afectar a diferentes economías, independientes de sus estructuras productivas o su interconexión con otras regiones o países. Sus consecuencias económicas son limitadas ante las tragedias sociales que puede ocasionar, especialmente en países y regiones con niveles de desarrollo limitados.

Bibliografía
[1] Cardenas, Mauricio. Introducción a la economía colombiana. Bogotá D.C.: AlfaΩ, 2006. Impreso.
[2] Gaviria, Alejandro. "Pregunta técnica." Mensaje a Luis F. Jaramillo. Enero 28. 2007. E-mail.
[3] "Empresarios venezolanos le apuestan a Colombia."Revista Dinero. Agosto 15. 2008. Web. 10 Oct. 2009. http://www.dinero.com/negocios/empresarios-venezolanos-apuestan-colombia_51217.aspx.
[4] "Competitividad: Más deseo que realidad." Revista Dinero. 18 de Septiembre. 2009. Web. 10 Oct. 2009. http://www.dinero.com/edicion-impresa/coyuntura/competitividad-deseo-realidad_63606.aspx.
[5] Lubrano, Alfred. "High food costs may boost obesity among poor in U.S." The Philadelphia Inquirer. Mayo 14. 2008. Web. 10 Oct. 2009. http://www.deseretnews.com/article/1,5143,700225991,00.html.
[6] Sánchez, Alonso. Líbranos del Bien. 1ra ed. Bogotá D.C.: Alfaguara, 2008. Impreso.
[7] "Monthly Prices." Cotton Average Monthly Prices. National Cotton Council of America, Septiembre 1. 2009. Web. 10 Oct. 2009. http://www.cotton.org/econ/prices/monthly.cfm.
[8] Indice de Precios al Consumidor - IPC y variación anual desde 1954. Banco de la República de Colombia, 1 Oct. 2009. Web. 10 Oct. 2009. http://www.banrep.gov.co/estad/dsbb/srea_012.xls.
[9] Huerta, José. La inflación en Venezuela. Web. Octubre 10. 2009. http://www.josebhuerta.com/inflacion.htm.

Basura (ii)

Hace algunas semanas asistí a Expogestión, un foro sobre gestión empresarial, economía y negocios. La apertura, en la ya acostumbrada ausencia del Presidente, estuvo a cargo del Vicepresidente Santos. El discurso de Santos fue como se esperaba: Las mismas ideas de Uribe, pero con ese toque tan coloquial que siempre carga Francisco Santos. Sin embargo, hubo algo que personalmente NO me esperaba: Que ante la comunidad empresarial de los países andinos y un panel relevante de expertos internacionales se presentara este vídeo, lo que quiere decir que verdaderamente se comen el cuento. El argumento de Santos es sencillo y fácilmente abatible:

Colombia, hace 7 u 8 años estaba con el agua hasta la nuca: Un Estado debilitado, una economía anémica y ausencia de liderazgo. Pero en el 2002 llegó Alvaro Uribe, que pudo pensar en grande y sacar al país del atolladero en el que se encontraba. No creíamos en nosotros, estabamos derrotados mentalmente y ese era el, problema. Ahora, tenemos el agua en las rodillas y tenemos muchas más facilidades para enfrentar el futuro y llegar al estado que plantea el video. Es cuestión de actitud...

Detesto ser aguafiestas, pero no es sólo cuestión de actitud: Si en el 2002 esta nación empezó a salir del atascadero en el que estaba, no fue por mera actitud: Fueron políticas económicas y de seguridad concretas las que nos sacaron adelante y nos tienen en un estado relativo de bienestar y seguridad frente a años anteriores. La pregunta es ¿Existen o se han formulado políticas serias que permitan pensar en un futuro como  el que se plantea en el vídeo? Permítame dudarlo....

El valor del idealismo

James McWilliams is an historian at Texas State University-San Marcos who has appeared on this blog before. He writes to tell us that he was driving in Austin when he passed a (presumably) homeless man holding up this sign:
McWilliams liked the sign so much that he offered the man $10 for it. “Evidently,” McWilliams says, “more than his labor was for sale.” The sign now hangs in McWilliams’s office.
Perhaps capitalism doesn’t suck as much as the man thought.

Un ejemplo bien simpático del verdadero valor del idealismo y las reacciones de los seres humanos ante situaciones adversas. Sencilla y certera, como es costumbre de Freakonomics.

Basura



No sé si este video causa vergüenza o sencillamente risa, pero si sé que es escandaloso. No entiendo como alguien pudo tener tanto tiempo y se esforzó tanto por aglutinar tanta carreta en una sola toma. Me pregunto que papel desempeñará en la sociedad: ¿Es un multimillonario criollo hecho a puntas de negocios de 15 minutos en los mercados de divisas que es aficionado a las multinacionales y al capital extranjero? o ¿es sencillamente un desquiciado sin empleo y consecuentemente con muchas horas para botar al abismo de las utopías tan irrealizables como la que podemos apreciar arriba?. Tampoco lo sé. Tal vez lo único que me permite pensar que esto es una auténtica locura, algo absolutamente imposible, es esto: Las imágenes de esos politiquillos acariciandose es tan escandalosa como el propio video. Y bueno, también nuestro pesado, inteligible e inequitativo sistema tributario, los altos impuestos al trabajo formal, la falta de inversión en carreteras, los ministros ineptos, entre tantas otras...

El verdadero valor de los rescates financieros de hace unos meses...

"Dividends (de las acciones preferenciales dentro del marco del TARP): 5 percent, equity warrants, 2 percent. Financial system not going into total abyss: priceless."


Lee Sachs, Consejero del Secretario del Tesoro de los Estados Unidos en Is TARP profitable?, Slate.

La crisis y los asiáticos...

Western populists will no doubt once again try to blame their own sluggish performance on “unfair” Asia. Ignore them. Emerging Asia’s average growth rate of almost 8% over the past two decades—three times the rate in the rich world—has brought huge benefits to the rest of the world. Its rebound now is all the more useful when growth in the West is likely to be slow. Asia cannot replace the American consumer: emerging Asia’s total consumption amounts to only two-fifths of America’s. But it is the growth in spending that really matters. In dollar terms, the increase in emerging Asia’s consumer-spending this year will more than offset the drop in spending in America and the euro area. This shift in spending from the West to the East will help rebalance the world economy.
En Asía: An astonishing rebound, The Economist.

Creo que el artículo es bastante claro: El incremento de gasto del consumidor en los países emergentes de Asia (ejemplo: China, Corea del Sur, Taiwan, etc...) será mayor al necesario para compensar la fuerte contracción en los gastos que hacen los consumidores europeos y americanos por el efecto de la crisis económica. Y eso es una noticia espectacular para el concierto global, sin embargo, para Colombia no significa mayor cosa, pues nuestra exposición a los mercados que ahora están creciendo es muy pequeña: China, tal vez el más importante de los países de los que se habla arriba, no está dentro de los 8 principales destinos de nuestras exportaciones.  Y es algo que debemos solucionar con celeridad, pues es en Oriente donde se fundamentarán las bases del crecimiento económico global en este siglo. Sabemos que se han estado impulsando iniciativas para abrir mercados los mercados asiáticos a nuestros productos. Sin embargo, el problema radica en la lentitud de los avances: Desde hace ya varios meses se repite lo mismo: Se firmó un acuerdo de eliminación de doble tributación con China... y se  firmó un acuerdo de eliminación de doble tributación con China...  y se firmó un acuerdo de eliminación de doble tributación con China. Y eso es un problema cuando otros vecinos se han movido más rápido que nosotros, como Perú, que hace poco firmó el TLC...

Una crisis más...

Después de tantos vaticinios apolcalípticos y muchas sentencias que sugerían futuros devastadores, la crisis económica que atraviesa el mundo, en buena parte, ya ha pasado. O por lo menos, está en proceso de superarla. Así lo confirma, por lo menos, la tendencia a mejorar de varios indicadores de la economía de los Estados Unidos y de la China. Por ejemplo, el PIB Americano creció -1% en el segundo trimestre del año, rebotando de -5.5% en el primer trimestre de este año. El indicador de Ventas de viviendas nuevas, importante en un sector que en esta recesión es importante para la recuperación (el inmobiliario), subió 11% año a año en Junio. Las peticiones de subsidio de desempleo en Estados Unidos siguen siendo relativamente altas, pero están alejadas de los picos de Febrero y Marzo. Además, hay que recordar que el empleo es un indicador tardío del estado de la economía. Por el lado chino, los números son mucho mejores: En junio, Las ventas de carros nuevos subieron 48% y el PIB se expandió a una tasa anualizada de 8%. Vale la pena resaltar que ese ritmo de ascenso, para algunos analistas a comienzos de año, era improbable.


Además de que los guarismos, que parecen tener cierta tendencia a mejorar desde Marzo de este año, hay cierto consenso dentro de los economistas que este rebote es verdadero. Inclusive, Nouriel Roubini, famoso por ser uno de los economistas que predijo la crisis financiera de finales del año pasado y apodado Dr. Doom por sus pronósticos apocalípticos, ha admitido que lo peor de la recesión ya ha pasado. Inclusive, varias empresas que  hacen parte del SP500 y que han publicado sus resultados trimestrales con guías para el trimestre que entra para los inversionistas, ven el futuro con más optimismo que antes.


Es probable que la dinámica del capitalismo que vimos hasta hace unos años no sea la misma. Finalmente, habrá menos fuentes de crecimiento, pues los países desarrollados han quedado tremendamente endeudados por los paquetes de rescate financiero y por los planes de estimulo fiscal implementados en los últimos meses. Sólo quedarán como fuente fuerte de crecimiento global los países emergentes, especialmente Brasil, Rusia, India y China. Pero a pesar de todo, seguiremos creciendo. Y el mundo no se acabó. Esta crisis, como muchos también dijeron, terminó siendo otra crisis más dentro del ciclo de destrucción y creación a la que está ligado el capitalismo. 

El ascenso de los asiáticos

En la amplitud de los últimos siglos, la especie humana ha descubierto formas de satisfacer sus necesidades y mejorar su calidad de vida: Retretes de flujo, iPods y aires acondicionados. Todos símbolos de modernidad. Pero si hay algo en lo que los seres humanos han fallado, tal vez por su naturaleza de arte, es en encontrar la fórmula mágica para hacer buen cine. O por lo menos, se les ha olvidado, pues las últimas películas que tenemos los consumidores en carteleras son poco más que moscorrofios artísticos que no cumplen con su justa función de entretener a cabalidad. Pero a veces, los humanos inventan cosas que son útiles a fines diferentes para los que originalmente fueron concebidos. Por ejemplo, el descubrimiento de los rayos X y el Viagra fueron casualidades. Y tal vez, así mismo ocurra con las películas: Ante su inoperancia para distraer, tal vez puedan servir para muchas otras cosas. No sé qué función divertida le hayan encontrado los lectores (una excusa para no ir a alguna parte, el inicio del cortejo, etc…), pero hoy, cuando en medio de un desocupe enardecido me choqué con el filme El Núcleo, le encontré otra utilidad. La trama del rollo en mención la pego aquí, y es cortesía de este sitio :

El núcleo interior de la Tierra deja de rotar, por lo que el campo magnético terrestre empieza rápidamente a desaparecer. Una sucesión de extraños incidentes empieza a ocurrir, como la muerte de personas con marcapasos, o palomas perdiendo su orientación en una plaza. Supertormentas eléctricas destruyen el Coliseo de Roma y haces de microondas el Puente Colgante de San Francisco. La solución a la que llega el gobierno de Estados Unidos es enviar una supernavío al interior de la Tierra para denotar un dispositivo nuclear que restaure la rotación de la Tierra. A cargo van varios científicos estadounidenses y rusos.

Después de terminar de ver el esperpento por el que Caracol TV pagó varios dólares (y no sé porqué terminé de ver), recordé que hace pocos días me fui al cine con unos amigos a ver otro adefesio que tenía algo en común con lo que me topé, además de la ridiculez: El día que la tierra se detuvo, cuya trama se resume aquí.
El asunto es que tienen varias similitudes en la trama (el fin del mundo, el liderazgo de Estados Unidos para salvar a la especie, un reto gigantesco y algún toque rosa de enamoramiento). Pero la semejanza que más me llamó la atención es que siempre hay un grupo de científicos a cargo. En El Núcleo, son americanos y rusos los que tienen la misión de salvarnos a todos los terrestres. En El día que la tierra se detuvo, además de anglosajones, hay asiáticos y musulmanes. Y tal vez sin quererlo, los de Hollywood, en su ineficiencia para entretener, han dado para proyectar realidades: Del total de papers científicos publicados en todo el mundo, la participación asiática saltó de 16% en 1990 a 25% en el 2004. O de los 179.000 títulos doctorales en biología, ciencias físicas e ingeniería que de 1983 a 2003 se otorgaron en los Estados Unidos, más del 50% fueron para brillantes estudiantes asiáticos.
En últimas, tal vez el cine actual sea basura y no haya cumplido su labor ociosa. Pero si ha servido, probablemente como las telenovelas, para reflejar ciertas realidades sociales. Entre esas, el incontenible y rimbombante ascenso de Oriente en el mundo de la tecnología. Y la silenciosa y triste ausencia de América Latina en él...

Elecciones Insípidas

Las elecciones presidenciales de este año en los Estados Unidos me han parecido muy aburridas. Extremadamente insípidas. Desaboridas en exceso. Desproporcionadamente secas. Y muy especialmente, sí traemos a colación el hecho de que son parecidas a todas las campañas anteriores: Ataques personales de ambos lados y técnicas recurrentes de la ciencia publicitaria: Hombres sonrientes, lugares comunes (los chicos malos de Wall Street, la necesidad de un cambio en Washington, etc…), las tradicionales ovaciones colectivas después de la mención de los lemas bien aprendidos (Change We can belive in ó Country first) y la exaltación, bien remachada, de los valores propios de la nación norteamericana: Disciplina, trabajo y perseverancia. Los de siempre, por antonomasia. En últimas, no sobra recordarlo, esta es una elección más: Tal vez no por su contexto de crisis, sino por su contenido y las formas ya bien revisadas en el pasado de cómo se están haciendo las cosas. Y tal vez por eso me tiñe un poco de desesperanza: A pesar de que haya un cambio, es probable que las cosas sigan muy parecidas. Por ejemplo, la disposición de ambos candidatos para reformar las chuzadas a llamadas telefónicas y muchos otros poderes del gobierno federal que violan algunos derechos inherentes de los seres humanos, es nula . Es muy probable, tal vez un hecho, que cierren o reformen Guantánamo. O que dejen de capturar a individuos calificados como terroristas, por puras sospechas y caprichos de idiotas –como diría Thomas Friedman - sentados en una silla en la oficina Oval. Pero en suma, las expectativas de cambios verdaderos y soluciones prácticas a los problemas que agobian a esa gran nación parecen ser sólo ilusiones, pues además del actual derrumbe de la economía, hay muchos otros problemas: Los ghettos, los empleados blue collar dejados de lado por la nueva economía globalizada de alta tecnología, un sistema de educación media deficiente, el quebrado sistema de seguridad social y las guerras sin fin aparente, como Irak y Afganistán. Y las soluciones a esos problemas pueden estar planteadas, pero son imposibles de aplicar por el mismo ambiente político que reina en el país del norte. Por ejemplo, para enfrentar los problemas del sistema de seguridad social, se podrían aumentar los impuestos a la nómina en un 90% o disminuir los beneficios sociales en un 110%. Algo complicado, mucho más con el actual contexto político. Una lástima.

Y mientras tanto, los que esperamos esos cambios y seguimos a los que probablemente sabrán solucionar muchos de esos asuntos -tecnócratas, generalmente-, seguiremos esperando. Escribiendo. Tratando de hacer ruido. Para ver si algún día la sensatez llega. Aunque, teniendo en cuenta algunas experiencias en otros asuntos, la sensatez llega tarde. Y muchos más si es en los políticos....

Fasten Seat Belts?

Heading the list of those most vulnerable are countries whose markets have been viewed for some time as badly behaved: Venezuela, Argentina and Ecuador. Venezuela, which has given up producing things that its consumers want, importing them instead on the back of its oil revenues, looks particularly exposed. The same oil revenue has allowed the number of public-sector jobs to more than double since President Hugo Chávez came to power in 1999, and is also underwriting a big new arms deal with Russia. Cutting public spending is an option, but not one which he would wish to contemplate before critical regional elections at the end of November. Even then it may not be easy to switch into austerity mode. Despite a recent increase in the arrests of “foreign imperialist plotters”, Mr Chávez would find it hard to explain away large numbers of people descending onto the streets.

If lower commodity prices lead to lower costs of staple foods, this would provide Argentinians with some relief against their country’s rampaging inflation. But for President Cristina Fernández’s government it would be a different story. It gets 10% of its revenue from export taxes. A fall in commodity prices would squeeze farmers (who already pay a 35% tax on exports) even more and might reignite their recent protests. Ms Fernández might be tempted to make up the shortfall by raiding pension funds. There is also a currency concern. The peso, which has won back trust after its crash in 2001, is backed by high soyabean prices. If these fall, it could lead to a fresh flight to dollars for those able to get them, and misery for everyone else.

For well-behaved countries, such as Mexico, Brazil, Colombia and Peru, things look better. Their governments have balanced their budgets and built up trade surpluses along with dollar reserves. In some places growth is still strong: the latest year-on-year figures show an 8.3% rise in Peru for July, and 6.1% rise in Brazil for the second quarter. Not everyone is convinced by this rosy picture. “Economists who talk about structural shifts on the eve of a cyclical downturn should all be taken outside and shot,” says Gray Newman of Morgan Stanley, a bank.

The Credit Crunch in Latin America, The Economist 

Hay algo que me llama la atención en esto y es, como dice el artículo, el hecho de que es de las primeras crisis financieras mundiales donde los titulares no tienen a algún país de América Latina. Pero a pesar de lo anterior, nada nos garantiza que no volvamos a las primeras páginas, pues esta crisis, con seguridad, afectará -y ya está afectando- los factores que han determinado la expansión económica en los últimos 7 años. Por ejemplo, dos claves han sido los altos precios de las materias primas y el amplio financiamiento internacional . Ambos se han visto afectados: El precio del petróleo y de otros commodities han bajado considerablemente en los últimos días y fruto de la desaceleración es factible que bajen más. Y el asunto de la disponibilidad de crédito ya está más que publicitado. Lo que es más preocupante es que a pesar del Plan Paulson , la situación no mejorará necesariamente, pues los Money Markets, importantes para todo el sistema financiero, siguen faltos de liquidez.


No sé. Lo único que es seguro es que los que fueron serios y responsables con las ganancias de los últimos tiempos, como Chile, podrán moverse con más facilidad y sufrirán menos. Los irresponsables ya se están empezando a preocupar. Y eso puede ser tan sólo el aperitivo.

Sobre el rescate...

Toda la semana hemos escuchado por medios nacionales e internacionales la propuesta de rescate financiero de $700.000 millones de dólares del gobierno de los Estados Unidos para salvar de una catástrofe a Wall Street.

En general, hay dos mensajes para los políticos que tienen en sus manos la decisión de aprobar, rechazar o modificar el Plan de Henry Paulson para darle un respiro al sistema financiero:


  1. Hazlo. Si no lo haces, el sistema financiero colapsará.
  2. No lo hagas. Es inmoral que los contribuyentes paguen las aventuras de los CEO's. Además, esto puede financiar la toma de riesgo excesivo más adelante, pues el mensaje es: Aquí está el gobierno, te salvaremos de cualquier manera...
Es un dilema difícil, pues ambas opciones dialécticas tienen algo de razón o de lógica. En este tipo de situaciones, donde los ahorros y la riqueza de millones de personas están en riesgo, no caben los idealismos. Sólo hay lugar para el pragmatismo. Por eso es que me inclino por la primera opción, pues a pesar de que va a solucionar ninguno de los posibles causantes de la actual crisis (el problema de las hipotecas, la insolvencia de muchas empresas del sector financiero, etc...), le va a dar cierto respiro que el mercado, ahora tan tribulado, necesita. La discusión que debe seguir es sobre la forma de invertir esos 700.000 millones de dólares, de tal manera que el patrimonio de los contribuyentes estadounidenses no se vea muy afectado. Y tal parece que el asunto va en la dirección correcta, pues los casi todos los sectores de opinión están haciendo propuestas constructivas al respecto. Eso está bien, y es el primer paso para seguir con algunas reformas que pueden hacer más efectiva la regulación financiera en los Estados Unidos y que pueden suavizar los efectos de posibles crisis en el futuro, aunque no las crisis como tal (ver aquí, pararle bolas a Niall Ferguson  y aquí .)

Derrumbados

Creo argentinos que estamos en un momento de profunda introspección de nosotros mismos, viendo cómo ese mundo, ese primer mundo que nos habían pintado en algún momento como la meca a la que debíamos llegar, se derrumba como una burbuja. Y aquí nosotros, modestos y humildes los argentinos, con nuestro proyecto nacional, con nuestro construir con nuestros propios esfuerzos, con la acumulación de nuestras reservas, con la construcción de un modelo industrial, de acumulación de trabajo, de educación, aquí estamos, en medio de la marejada, firmes, como este colegio, reconstruidos y dispuestos a seguir enfrentando como siempre el presente y el futuro.

Cristina Fernández de Kirchner en un discurso ante una escuela argentina.

Escuché esta cita en CNN en Español, en Economía y Finanzas. La busqué en el website de la Casa Rosada y la encontré -por fortuna- fácilmente. Quisiera comentar varios aspectos: i) humildes los argentinos?, ii) si bien es cierto que los Estados Unidos se encuentran en una posición débil (un sector financiero supremamente frágil, una tasa de desempleo en altos niveles históricos, Afganistán e Iraq sin fines programados aparentes, etc...) es dudoso que ya se esté derrumbando. Por ejemplo, hay muchas fortalezas en muchos otros aspectos: sus universidades, la ciencia y la tecnología, su industria militar, etc... Incluso, es improbable pensar en un mundo actual sin ese país. Y iii) Cuál modelo argentino? Desde el punto de vista económico no es nada nuevo. Sencillamente es la repetición de la de sustitución de importaciones, trabas a las exportaciones y nacionalismo económico. Incluso a los brasileños, los vecinos pobres y morenos, les ha ido mejor y están más preparados para estos tiempos difíciles que se avecinan....

La importancia de la independencia del Banco de la República

ESTE ENSAYO ES UN BORRADOR. NO ESTÁ COMPLETO. PODRÍA ASUMIR QUE TIENE EL VALOR DE "WORKING PAPER", AUNQUE ES CLARO QUE NO ES UN"PAPER".

América Latina ha catado diferentes sabores de capitalismo a lo largo y ancho del siglo XX y ahora, una fracción del siglo XXI. Primero, durante los años sesenta y setenta, tuvimos la oportunidad de saborear el desarrollismo, palpar los efectos negativos de centrarnos sólo en aspectos económicos. Más adelante, y hasta cierta parte de la década de los ochentas, nos encontramos con un Estado gigante, demasiado obsesionado con factores sociales, que dejó de lado importantes conceptos muy ligados a la buena economía, como por ejemplo, la sostenibilidad. Así, hasta los noventas, donde el continente latino fue víctima (en su sentido menos literal) de las siempre bienvenidas garras del reformismo. Laregión sufrió un revolcón de cambios económicos y políticos de semblante relativamente liberal: Se liberalizaron muchos mercados financieros y se abrieron las puertas al comercio internacional. Pero además, en muchos países de América del Sur, se emprendió una complicada y heroica batalla por separar a los bancos centrales de los brazos del ejecutivo y en general, del resto del poder público. De sacar del alcance del muchacho glotón la máquina que produce golosinas a borbotones y por pedido. Esto es, en términos más técnicos, brindarle independencia al Banco Central y hacer que este sea manejado y dirigido por personas capcitadas para tal. En nuestro concepto, esto es enormemente positivo por varias razones, las cuales examinaremos a continuación.
Vale la pena empezar este réquiem tecnocrático con una frase de alguien un poco ajeno a este tema y a América Latina:
La política no es ninguna ciencia, sino un arte.
Otto Von Bismarck.
No hacemos esta cita por aparecer como unos letrados estadista que emergerán en el futuro. O por posar de filósofos o literatos de corta edad cuyo pensamiento se basa en las enseñanzas y reflexiones de los imperialistas de antaño, pues finalmente esta es fruto de una búsqueda en Google sobre política. No. Lo que queremos resaltar aquí es esa parte de arte: Basándonos en Bismarck, en lo que vemos casi todos los días y en el mismo sentido común, podemos decir que la política es per se algo subjetivo: No se trata de buscar que es lo mejor -o lo peor- para la sociedad, sino de lo que cada persona piense y argumente según lo que su conciencia le dicte. Y esa relatividad, llevada a un plano tan trascendente en una economía de mercado, como la que representa el Banco Central, es muy peligrosa. Que las tasas de interés o el monto del dinero que se inyecta al sistema financiero y crediticio varíe de acuerdo a criterios que suelen ser de corto plazo -los políticos son los políticos, casi sobra decirlo- plantea inmensos riesgos para la estabilidad económica de un país y especialmente, para la inflación, que a su vez afecta a los comportamientos y las formas de ver las cosas de los agentes económicos. Por ejemplo, sabemos que en los Estados Unidos hay una crisis inmobiliaria de grandes proporciones. Entonces, para tratar de diligenciar algunas solución para el asunto, darle liquidez e incentivar el consumo -que es casi 3/4 partes de la economía americana-, el FED (banco central de ese país) bajó sus tasas de intervención de 5,25% a niveles cercanos al 2% en menos de 18 meses. Y no lo ha hecho más porque su criterio técnico se lo impide. Mientras tanto, varios candidatos republicanos claman por tasas más bajas, sin importar lo que ocurra con los precios. Por ejemplo, Jhon McCain en un momento pidió que esas tasas fueran del 0%.[1]Y sí, todos quisiéramos pedir prestado a tasas reales negativas (esto es, tasas de interés menores que la inflación), pero no a toda costa y menos en cualquier situación.

Entre otros variados ejemplos, está el de los gobernantes que quieren que las economías vayan más rápido de lo que pueden ir, profundizando los ciclos crecientes y positivos de las mismas: Inyectan mucho dinero (más del necesario para fortalecer el ahorro y generar inversión) que puede terminar en calentamientos o alzas innecesarias en los precios. O en crecimientos más altos y titulares más elocuentes en el presente, pero problemas difíciles de afrontar más adelante. Esto, no sobra recordarlo, también tiene efectos negativos sobre la percepción de los agentes de mercado sobre la calidad y transparencia de las instituciones, lo cual es muy trascendente para el crecimiento futuro, la innovación y el desarrollo societal en general[2].

Otro aspecto importante para mencionar es la famosa tentación de los gobiernos de incurrir en décitis y solucionarlos con préstamos por parte del Banco Central. Y eso es cierto: Pocos o ningún político van a resistir la tentación de gastar y gastar cuando tienen una chequera prácticamente en blanco. Eso, en nuestra opinión, puede tener varios efectos indeseables, los más notables: i) Indisciplina fiscal y ii) Populismo. Entonces, si el Banco es independiente, tendrá la facultad o la obligación de decirle NO al gobierno y los problemas arriba mencionados se evitarían, al menos si la causa fuera que el Banco sea la chequera del gobierno.

Dados ya los puntos, lo curioso del asunto es que alrededor del globo todavía se alzan voces contra la ya nombrada autonomía. Lo hacen personajes tan diversos como el ministro de Agricultura de nuestro país, Andrés Felipe Arias, y el Premio Nobel de Economía de 2001, Joseph Stiglitz. Además de ser críticos, tienen dos rasgos en común: i) Son doctores en economía titulados en prestigiosas universidades de los Estados Unidos y ii) Sirven a su clientela. Para el caso del ministro es fácil de entender, ya que ha pasado de ser un tecnócrata con ambiciones investigativas a un personaje con futuro de político y, valga la redundancia, aspiraciones políticas, lo que hace que su análisis objetivo se vea comprometido. Y con Joseph Stiglitz -y muchos otros- la dinámica es diferente -aunque similar en cierta manera-, ya que el Nobel sigue siendo un académico. Sin embargo, es un académico sesgado: Hace fiel copia a la típica caricatura de personas con un pasado estudioso y un presente donde escriben -y escriben- para mantener contenta a su cuotade público, en este caso algunos movimientos juveniles y su carreta antiglobalización.

Aquí deberías concluir este ensayo: Se ha esbozado, a grosso modo, el porqué de la independencia de los Bancos Centrales y muy especialmente, del Banco de la República. Se podría terminar con un párrafo optimista alabando la libertad aparente de esta institución. Y así debe ser. Sin embargo, fue nuestra intención ir un poco más allá y buscar si todos los argumentos, en los que gastamos algún tiempo considerable, tienen un sustento empírico, y verificar si se quedarán sólo plasmados en este papel, o tendrán alguna trascendencia práctica. Después de la búsqueda, lo curioso es que no hay conclusión. O bueno, si la hay sólo que con algunos peros, como por ejemplo: Hay relación positiva entre libertad de la Banca Central y disminución de la tasa de inflación, sin embargo, los análisis e índices realizados para América Latina no toman en cuenta que otras reformas estructurales pueden haber llevado a reducciones en los precios del consumidorl[3]. Entonces, uno podría decir que no hay sustento empírico claro más allá que el del sentido común y entraría a descalificar los argumentos aquí brevemente esbozados. Sin embargo, esto, en nuestro juicio, es otro gran error. En últimas, el sólo hecho de elevar la discusión sobre política monetaria de un nivel poco académico y muy politizado -quién sabem hasta de pronto podríamos ver reducciones de tasas en los Consejos Comunitarios de la actual administración- a otro más profundo y más técnico, es ganancia. Se pasó de deambular en actos políticoscon las tasas de interés y las bases monetarias a discusiones más serias en salas con teoría económica y cifras de por medio. Y eso, lo reafirmamos, ya es ganancia.

Economist, T. (10 d Octubre de 2007). Free Exchange Blog. Recuperado el 20 de Mayo de 2008,
de The Economist: http://www.economist.com/blogs/freeexchange/2007/10/thank_goodness_for_central_ban.cfm.
[2] North, D. (2005). Entendiendo el proceso de cambio económico. Princeton, NJ. Editorial Norma.
[3] Jácome, L., & Vásquez, F. (2005). Any Link Between Legal Central Bank Independence
and Inflation? Evidence from Latin America & the Caribbean.
Washington: IMF Working
Papers.



COMENTARIOS FINALES AL BORRADOR
  1. Este ensayo fue realizado con gentiles colaboraciones de mi profesor de economía y sociales, Boneth Daza, y mis dos compañeros y amigos Manuel Barros y Alan Daza para el concurso "De la Banca escolar a la Banca Central" del Banco de la República.
  2. No sabemos si nuestra propuesta quede entra las finalistas. De hecho, nadie lo sabe. Pero estamos preocupados porque el ensayo tiene dos particularidades que seguramente lo harán diferente de muchos otros y puede hacer que sobresalga, aunque también que se sepulte sólo: i) Es políticamente incorrecto en muchos aspectos -aunque gracias a la colaboración de los personajes arriba mencionados, es más políticamente correcto ahora- y ii) Usa algunas fuentes que, según me han comentado, pueden poner en duda la autoría del ensayo por parte de unos estudiantes de grado 10. No sé.
  3. Quiero agradecer a Carlos -el libertario colombiano- por sus comentarios centrados respecto al ensayo. Lastimosamente sus sugerencias no alcanzaron a ser tomadas en cuenta para la versión que se entregó al Banco -esta misma, publicada en este blog-. Por eso, todavía tiene el rótulo de "Borrador" al comienzo de la entrada. También a Juan Francisco Muñoz por sus ánimos a la hora de animarme a escribire aquí y sensateza la hora de h acer críticas a lo que escribo. Finalmente, a Mario Chacón, profesor de sociales que me sugirió un par de cosas, que como con Carlos, no pudieron ser tomadas en cuenta por motivos de tiempo.