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Mea Culpa

Los latinoamericanos tenemos varios patrones de comportamiento que suelen repetirse constantemente. Por ejemplo, algunos dicen que somos más alegres y creativos que las aburridas y cuadriculadas razas anglosajonas. Otros que tenemos dotes afectivos superiores a las castas blancas de otros continentes. Pero si hay algo que nos identifica, al menos en lo que es relativo a nuestras relaciones con otros países, es la tendencia a adjudicarle la culpa de nuestras desgracias a otras naciones: Que los españoles del siglo XVII para atrás, después los ingleses, después los gringos y recientemente las potencias de Oriente que nos empiezan a robar clientes de manufactura por su increíble habilidad para progresar en productividad. Pero en medio del tiempo que gastamos en nuestros alegatos que intentan retratarnos como víctimas inofensivas de la historia, nunca reparamos en que nosotros mismos nos hemos encargado de hacer de nuestras instituciones democráticas y económicas (algo clave para la innovación y la inversión, y por ende para el crecimiento económico de largo plazo) un desastre. Tal vez la prueba fehaciente de lo anterior es la reciente aprobación –cuya unanimidad es preocupante- del referendo reeleccionista en el Senado de la República, que seguramente terminará en un deterioro más profundo de nuestra ya debilitadas instituciones políticas.

La importancia de la independencia del Banco de la República

ESTE ENSAYO ES UN BORRADOR. NO ESTÁ COMPLETO. PODRÍA ASUMIR QUE TIENE EL VALOR DE "WORKING PAPER", AUNQUE ES CLARO QUE NO ES UN"PAPER".

América Latina ha catado diferentes sabores de capitalismo a lo largo y ancho del siglo XX y ahora, una fracción del siglo XXI. Primero, durante los años sesenta y setenta, tuvimos la oportunidad de saborear el desarrollismo, palpar los efectos negativos de centrarnos sólo en aspectos económicos. Más adelante, y hasta cierta parte de la década de los ochentas, nos encontramos con un Estado gigante, demasiado obsesionado con factores sociales, que dejó de lado importantes conceptos muy ligados a la buena economía, como por ejemplo, la sostenibilidad. Así, hasta los noventas, donde el continente latino fue víctima (en su sentido menos literal) de las siempre bienvenidas garras del reformismo. Laregión sufrió un revolcón de cambios económicos y políticos de semblante relativamente liberal: Se liberalizaron muchos mercados financieros y se abrieron las puertas al comercio internacional. Pero además, en muchos países de América del Sur, se emprendió una complicada y heroica batalla por separar a los bancos centrales de los brazos del ejecutivo y en general, del resto del poder público. De sacar del alcance del muchacho glotón la máquina que produce golosinas a borbotones y por pedido. Esto es, en términos más técnicos, brindarle independencia al Banco Central y hacer que este sea manejado y dirigido por personas capcitadas para tal. En nuestro concepto, esto es enormemente positivo por varias razones, las cuales examinaremos a continuación.
Vale la pena empezar este réquiem tecnocrático con una frase de alguien un poco ajeno a este tema y a América Latina:
La política no es ninguna ciencia, sino un arte.
Otto Von Bismarck.
No hacemos esta cita por aparecer como unos letrados estadista que emergerán en el futuro. O por posar de filósofos o literatos de corta edad cuyo pensamiento se basa en las enseñanzas y reflexiones de los imperialistas de antaño, pues finalmente esta es fruto de una búsqueda en Google sobre política. No. Lo que queremos resaltar aquí es esa parte de arte: Basándonos en Bismarck, en lo que vemos casi todos los días y en el mismo sentido común, podemos decir que la política es per se algo subjetivo: No se trata de buscar que es lo mejor -o lo peor- para la sociedad, sino de lo que cada persona piense y argumente según lo que su conciencia le dicte. Y esa relatividad, llevada a un plano tan trascendente en una economía de mercado, como la que representa el Banco Central, es muy peligrosa. Que las tasas de interés o el monto del dinero que se inyecta al sistema financiero y crediticio varíe de acuerdo a criterios que suelen ser de corto plazo -los políticos son los políticos, casi sobra decirlo- plantea inmensos riesgos para la estabilidad económica de un país y especialmente, para la inflación, que a su vez afecta a los comportamientos y las formas de ver las cosas de los agentes económicos. Por ejemplo, sabemos que en los Estados Unidos hay una crisis inmobiliaria de grandes proporciones. Entonces, para tratar de diligenciar algunas solución para el asunto, darle liquidez e incentivar el consumo -que es casi 3/4 partes de la economía americana-, el FED (banco central de ese país) bajó sus tasas de intervención de 5,25% a niveles cercanos al 2% en menos de 18 meses. Y no lo ha hecho más porque su criterio técnico se lo impide. Mientras tanto, varios candidatos republicanos claman por tasas más bajas, sin importar lo que ocurra con los precios. Por ejemplo, Jhon McCain en un momento pidió que esas tasas fueran del 0%.[1]Y sí, todos quisiéramos pedir prestado a tasas reales negativas (esto es, tasas de interés menores que la inflación), pero no a toda costa y menos en cualquier situación.

Entre otros variados ejemplos, está el de los gobernantes que quieren que las economías vayan más rápido de lo que pueden ir, profundizando los ciclos crecientes y positivos de las mismas: Inyectan mucho dinero (más del necesario para fortalecer el ahorro y generar inversión) que puede terminar en calentamientos o alzas innecesarias en los precios. O en crecimientos más altos y titulares más elocuentes en el presente, pero problemas difíciles de afrontar más adelante. Esto, no sobra recordarlo, también tiene efectos negativos sobre la percepción de los agentes de mercado sobre la calidad y transparencia de las instituciones, lo cual es muy trascendente para el crecimiento futuro, la innovación y el desarrollo societal en general[2].

Otro aspecto importante para mencionar es la famosa tentación de los gobiernos de incurrir en décitis y solucionarlos con préstamos por parte del Banco Central. Y eso es cierto: Pocos o ningún político van a resistir la tentación de gastar y gastar cuando tienen una chequera prácticamente en blanco. Eso, en nuestra opinión, puede tener varios efectos indeseables, los más notables: i) Indisciplina fiscal y ii) Populismo. Entonces, si el Banco es independiente, tendrá la facultad o la obligación de decirle NO al gobierno y los problemas arriba mencionados se evitarían, al menos si la causa fuera que el Banco sea la chequera del gobierno.

Dados ya los puntos, lo curioso del asunto es que alrededor del globo todavía se alzan voces contra la ya nombrada autonomía. Lo hacen personajes tan diversos como el ministro de Agricultura de nuestro país, Andrés Felipe Arias, y el Premio Nobel de Economía de 2001, Joseph Stiglitz. Además de ser críticos, tienen dos rasgos en común: i) Son doctores en economía titulados en prestigiosas universidades de los Estados Unidos y ii) Sirven a su clientela. Para el caso del ministro es fácil de entender, ya que ha pasado de ser un tecnócrata con ambiciones investigativas a un personaje con futuro de político y, valga la redundancia, aspiraciones políticas, lo que hace que su análisis objetivo se vea comprometido. Y con Joseph Stiglitz -y muchos otros- la dinámica es diferente -aunque similar en cierta manera-, ya que el Nobel sigue siendo un académico. Sin embargo, es un académico sesgado: Hace fiel copia a la típica caricatura de personas con un pasado estudioso y un presente donde escriben -y escriben- para mantener contenta a su cuotade público, en este caso algunos movimientos juveniles y su carreta antiglobalización.

Aquí deberías concluir este ensayo: Se ha esbozado, a grosso modo, el porqué de la independencia de los Bancos Centrales y muy especialmente, del Banco de la República. Se podría terminar con un párrafo optimista alabando la libertad aparente de esta institución. Y así debe ser. Sin embargo, fue nuestra intención ir un poco más allá y buscar si todos los argumentos, en los que gastamos algún tiempo considerable, tienen un sustento empírico, y verificar si se quedarán sólo plasmados en este papel, o tendrán alguna trascendencia práctica. Después de la búsqueda, lo curioso es que no hay conclusión. O bueno, si la hay sólo que con algunos peros, como por ejemplo: Hay relación positiva entre libertad de la Banca Central y disminución de la tasa de inflación, sin embargo, los análisis e índices realizados para América Latina no toman en cuenta que otras reformas estructurales pueden haber llevado a reducciones en los precios del consumidorl[3]. Entonces, uno podría decir que no hay sustento empírico claro más allá que el del sentido común y entraría a descalificar los argumentos aquí brevemente esbozados. Sin embargo, esto, en nuestro juicio, es otro gran error. En últimas, el sólo hecho de elevar la discusión sobre política monetaria de un nivel poco académico y muy politizado -quién sabem hasta de pronto podríamos ver reducciones de tasas en los Consejos Comunitarios de la actual administración- a otro más profundo y más técnico, es ganancia. Se pasó de deambular en actos políticoscon las tasas de interés y las bases monetarias a discusiones más serias en salas con teoría económica y cifras de por medio. Y eso, lo reafirmamos, ya es ganancia.

Economist, T. (10 d Octubre de 2007). Free Exchange Blog. Recuperado el 20 de Mayo de 2008,
de The Economist: http://www.economist.com/blogs/freeexchange/2007/10/thank_goodness_for_central_ban.cfm.
[2] North, D. (2005). Entendiendo el proceso de cambio económico. Princeton, NJ. Editorial Norma.
[3] Jácome, L., & Vásquez, F. (2005). Any Link Between Legal Central Bank Independence
and Inflation? Evidence from Latin America & the Caribbean.
Washington: IMF Working
Papers.



COMENTARIOS FINALES AL BORRADOR
  1. Este ensayo fue realizado con gentiles colaboraciones de mi profesor de economía y sociales, Boneth Daza, y mis dos compañeros y amigos Manuel Barros y Alan Daza para el concurso "De la Banca escolar a la Banca Central" del Banco de la República.
  2. No sabemos si nuestra propuesta quede entra las finalistas. De hecho, nadie lo sabe. Pero estamos preocupados porque el ensayo tiene dos particularidades que seguramente lo harán diferente de muchos otros y puede hacer que sobresalga, aunque también que se sepulte sólo: i) Es políticamente incorrecto en muchos aspectos -aunque gracias a la colaboración de los personajes arriba mencionados, es más políticamente correcto ahora- y ii) Usa algunas fuentes que, según me han comentado, pueden poner en duda la autoría del ensayo por parte de unos estudiantes de grado 10. No sé.
  3. Quiero agradecer a Carlos -el libertario colombiano- por sus comentarios centrados respecto al ensayo. Lastimosamente sus sugerencias no alcanzaron a ser tomadas en cuenta para la versión que se entregó al Banco -esta misma, publicada en este blog-. Por eso, todavía tiene el rótulo de "Borrador" al comienzo de la entrada. También a Juan Francisco Muñoz por sus ánimos a la hora de animarme a escribire aquí y sensateza la hora de h acer críticas a lo que escribo. Finalmente, a Mario Chacón, profesor de sociales que me sugirió un par de cosas, que como con Carlos, no pudieron ser tomadas en cuenta por motivos de tiempo.

Y vuelve...

Chávez ya empezó de nuevo con su cantaleta y sus improperios. El estilito de este bellaquito es insultar o armar conspiraciones cuando hay hechos concretos contra él. Y así son todos sus secuaces. Esto ya lo habíamos dicho por aquí y por acá. Vamos a seguir pendientes cómo se desarrolla todo esto; ojalá Uribe haya reflexionado y decida manejar estos momentos difícil con asesores de talla y guantes de seda. No con muñequitos que le dicen que todas sus rabietas están bien y machete diplomático.

Embelecos Bolivarianos

Acabo de ver en las noticias que el Presidente Chávez de Venezuela ha guardado, por sugerencia de una de las asistentes a su narciprograma Aló Presidente, un minuto de silencio en memoria del bandido Raúl Reyes. Y como si fuera poco, también dijo que rendía tributo a un “excelente revolucionario”. Que barbaridad, que asco. Eso significa desconocer a fondo la historia de Colombia y los actos (las declaraciones, el cinismo, todo…) de una persona de esa calaña tan baja (el hecho de ser el No. 2 de las FARC, como en cualquier organización violenta, significa que tras su espalda deben haber por lo menos 1000 cadáveres). Pero en fin, no se puede esperar más de una persona con problemas mentales como Hugo Chávez.

Todos estos actos, que vienen desde la petición del status de beligerancia para las FARC, le generan más dividendos a Colombia (y al Presidente Uribe) que ganancias o aplausos a Chávez. Con todo lo que ha estado haciendo Mico-mandante, sólo se está ganando el desprecio total y absoluto del pueblo colombiano y asesinando el indeseable futuro de cualquier revolución en nuestro país. Con sus declaraciones, está generando un apoyo cada vez mayor al Presidente de Colombia, que brilla porque no ha caído en el juego de palabras vulgares y que deben estar alejadas de la boca de cualquier estadista respetable.

En últimas, las barbaridades que está haciendo y ordenando el Presidente de Venezuela (ahora nos va a mandar aviones a la frontera), son contraproducentes para el mismo. Con sus actos está haciendo que Colombia, de por sí bastante lejana a sus ideas irresponsables, se aleje todos los días aún más del opaco futuro rojo que tenía para nosotros. Y así, por sus propias locuras y gracias a nuestra memoria, nos salvará por un buen tiempo de cualquier embeleco bolivariano, sin importar el color del horizonte que lo manejara.

Colombia: Vamos por mal camino.

Estos días han sido movidos para mí porque he viajado a un par de lugares de Colombia.
Uno en plan de vacaciones y veraneo, y el otro en plan académico, y bueno, también de veraneo. Ambos son sitios muy distintos (que no voy a decir cuales son) por variados motivos: su composición económica, la personalidad de su gente, su nivel de desarrollo en general, etc... En fin: sitios distintos en planes distintos y con gente distinta.

Y todo era normal (y bastante anti-político), hasta que en una charla informal con un familiar (y en el otro lado con otra persona menos cercana), me dí cuenta de esa admiración casi mesiánica que muchas personas le tienen al Presidente Uribe: Y con razón, aunque en temas como el empleo están levemente estancados, ahora pueden respirar tranquilos y tener muchas más libertades que antes, en épocas donde el terror fue el dueño y señor de una gran cantidad de país. Entonces, intrigado por saber más de sus opiniones (porque son prototipo de su región y no les faltan detalles para hablar de los demás), les pregunté si apoyarían un tercer período para el Presidente Uribe. Y la respuesta fué más que contundente: Sí, tiene nuestros dos votos (padre y madre) y en el 2010 el de Mateo (que en 2008 va a ser mayor de edad) . Ese tipo no se puede reemplazar: Ha sido el único que nos ha dado garantías para vivir contentos.
De ahí en adelante no hice nada más que seguir charlando de cosas de todos los días: el calor, la familia, etc... para no herir susceptibilidades ni ponerme a discutir en discusiones interminables y sin sentido.
'
Y bueno, ya en las tierras más frías del altiplano, me puse a analizar lo que había escuchado en esos viajes y concluí que el pueblo colombiano i) ha retrocedido en democracia, ii) ha avanzado en ver permisivamente el autoritarismo, iii) está dispuesto a poner en riesgo la calidad de las instituciones en el largo plazo en medio de necesidades de mediano plazo.

Y me parece, todos son graves. Pero me parece, que para el futuro, el más grave es el iii, porque según Douglass C. North, en su libro Para entender el proceso de cambio económico (que parece un óvalo: vueltas y vueltas), un aspecto clave para que el crecimiento económico tenga lugar, es tener buenas instituciones democráticas y legales. Y como vamos, no creo que esas instituciones de North tengan mucho caso.

Los análisis tontos....


Toda América Latina se encuentra llena de analistas de medio pelo. De mamertos que ya se saben las verdades irrefutables del mundo de memoria. Que hablan y hablan basura. Siempre están encontrados con los números, con la lógica y hasta con las verdades empíricas del mundo. Nunca están contentos, no hay ningún progreso que valga y, como diría una profesora que alguna vez me enseñó Sociales, están llenos de "espíritu crítico" (yo diría que sufren de criticonismo, que no es más que el que sufre de ceguera mental para aprender nuevas cosas). Siempre terjiversan los hechos para que su habladuría y sus propósitos, sean más atractivos al oído del ciudadano común y corriente.

Probablemente, quien mejor calificaría para una vacante con el perfil de arriba descrito sería Jorge Enrique Robledo, flamante Senador del Polo Democrático Alternativo. Su retórica es agresiva y sus gafas lo ponen más ciego de lo que es. En los debates nunca construye, sino que se encarga de triturar cualquier consenso que exista. Cree que su profundidad intelectual es oceánica, pero se inventa algunas relaciones bastante estúpidas (por ejemplo, alguna vez en MOIR aparecia un artículo de opinión diciendo que entre mayor fuera el flujo de exportaciones, más pobreza tendríamos) y sus cifras son bastante rebuscadas.
Su visión del mundo, creo yo, es bastante Martiana: las responsabilidades son sólo suyas (a los países desarrollados) porque ustedes nos han explotado por siempre, así que, ¿qué esperan?.

Por ejemplo, en los debates del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos hablaba siempre de lo mismo: explotación, dominación, bla,bla,bla,bla. Siempre tomaba a México como ejemplo. Y es Colombia no puede tomar a ese país como ejemplo o referencia para el TLC. Existen vastas diferencias demográficas y de composición del sector productivo. Además, los Estados Unidos Mexicanos se quedaron a esperar que el libre comercio les arreglara sus problemas por arte de magia. Colombia tiene en la agenda cosas muy distintas: Reconversión productiva, nueva generación de dobles calzadas y otras cosas. Probablemente algo a lo que hizo Irlanda o está comenzando a hacer Chile. Pero a él no le importa, es libre comercio y por eso es malo. Y así es en varias cosas tan trascendentales como por ejemplo, las privatizaciones o los temas relacionados con seguridad social.
No colabora y está en contra de las tendencias modernas de la política de des-politización de las decisiones y el establecimiento de nuevos estamentos programáticos y pragmáticos. Se quedaron atrás, en la guerra fría y el viejo orden mundial de "comunistas y capitalistas". No se han dado cuenta de que el nuevo orden es "países receptores de capitales y espanta-capitales". No han avanzado en la línea del tiempo y sus ideas son viejas y obsoletas. Ellos no sirven para el debate que queremos. Son un estorbo para las discusiones sensatas que este país necesita.

Venezuela y el terremoto (2)

El anterior post criticaba a Venezuela por no enviar ayuda humanitaria al Perù. Hoy leì en ElTiempo que algo se enviò y me retracto de la anterior entrada. Sin embargo, creo que Venezuela, si de verdad quiere formarse una imàgen de lìder humanizado y no politizado, deberìa enviar màs ayuda que ahora.

Venezuela y el terremoto

En estos días que el Perú se ha visto sacudido por un terremoto fuertísimo, la voz de ayuda de muchos países alrededor del mundo se ha escuchado. No obstante lo anterior, algo bulloso brilla por su ausencia: Ese es el Gobierno de Venezuela y sus millonarios proyectos de inversión en toda América Latina. A pesar de que su chequera esta boyante (o eso parece), no se ve nada de ayuda para el Perú. Eso no es fraterno, eso no es de "hermanos latinoamericanos". Es contradictorio y anti-humanista: Las diferencias con Alan García no deberían atascar la ayuda que el Perú tanto necesita.
Esto puede ayudar a desenmascarar las verdaderas intenciones del Presidente Chávez: No es la integración latinoamericana para el desarrollo, es la integración latinoamericana con centro en Venezuela para satisfacer la sed de poder del burdo lunático que gobierna a los venezolanos. Es conseguir aliados que le sirven y no ayudar con estas causas verdaderamente nobles, como por ejemplo, Chile ha hecho: A pesar de que sólo un día antes del terremoto el gobierno Chileno llamó a consultas a su embajador en Lima, ya envió ayuda humanitaria para los afectados al terremoto.
Una vez más, Chávez no contribuye a la unidad y la fraternidad de América Latina, sólo divide y fomenta el sectarismo. Lo único que tiene de bolivariano, es lo peor de todo el pensamiento del libertador: La presidencia vitalicia.

¿Se acabaràn los buenos tiempos?

En estos dìas en que la crisis del mercado de vivienda de Estados Unidos ha empezado a afectar la estabilidad del dòlar y muy probablemente la direcciòn de los flujos de dinero en los mercados internacionales, vale la pena preguntarse si los buenos tiempos y las nuevas realidades que el gobierno nos ha pintado, eran puro espejismo en medio de un respiro en nuestras crisis sociales o si eran un verdadero salto al desarrollo. Es en estos momentos, donde se verà si la construcciòn y bonanza de confianza seràn duraderas o si, como ha pasado con otras èpocas de auge, seràn pasajeras. Sòlo el tiempo lo dirà. Veremos quien gana, si Alejandro Gaviria y la mayorìa de la tecnocracia y su discurso convincente y empìricamente basado o si la alegrìa presentista del gobierno.

PD: Este es nuestro post#50. Gracias a todos nuestros visitantes y lectores.

Sobre los origenes del "mamertismo"...

Mucho se ha discutido sobre el orígen de los "mamertos". Algunos como Jaime Ruíz dicen que son fruto del perverso y parcializado manejo ideológico que dan los profesores en las universidades. Otros como Alejandro Gaviria argumentan que son víctimas de un modelo sociológico que han escuchado siempre, donde se sienten víctimas del sistema, son bastante pesimistas y exageran las desigualdades (reales) de una manera indignante. Tan indignante que solo cabe en los discursos populistas y de la extrema izquierda.

Yo le creo a Alejandro más que a Jaime porque dudo que las universidades tengan miles de muñequitos manejados como títeres, no sólo porque es absurdo (en medio de la juventud irreverente y hasta indiferente en algunos casos) sino también porque a esa edad las bases ideológicas están muy cimentadas y cambiarlas resulta difícil.
Yo creo que el problema (si así se le puede llamar) viene de más atras. De los años de pasividad política, de la adolescencia temprana, de la secundaria media, antes de prepararse para la universidad.
Creo que el "mamertismo" tiene origen allí porque esos años, como ya dije, son de pasividad política, de repetición de "Los ideales de Marx eran...." ó "el injusto capitalismo de la revolución industrial" y de lectura de poetas y autores mamertos como William Ospina, Arturo Alape y Ernesto Sabato, quienes no vacilan en criticar al "capitalismo salvaje" ó a la "globalización" y hacer melancólicas metáforas de porque el mundo es pobre, mientras ignoran grandes exitos del capitalismo en paises como República Checa e Irlanda.

Esa insistencia de melancolía, de pesimismo y destructivismo sistémico termina por colarse en las mentes de los "mamertos" del futuro porque no les interesa pensar más allá de sus narices (al menos en política) (Por preferencias claramente dirigidas por las hormonas juveniles). Entonces, van por el camino fácil de pensar lo que otros piensan sin saber aún de otros puntos de vista como Oppenheimer y Baghwati.
Además, yo creo que los docentes apoyan esto con el fin de "incentivar el sentido crítico".
Que bueno sería que ese sentido fuera crítico y no destructivo.

Deseos

Hoy el DANE publicó que la cifra de desempleo desde abril de 2006 a 2007 bajó a 11%, tal vez, el más bajo del cuatrenio Uribe y de la historia post-recesión aquí en Colombia.

Y el Presidente Uribe reaccionó de una forma entusiasmada y alegre, y con razón, el desempleo, al menos en cifras, empezaba a bajar !. Sin embargo, fiel a su personalidad, llamó al empresariado a crear más puestos de trabajo con afiliación a la seguridad social para derrotar la pobreza y que el índice de desempleo baje por debajo del 10%, un nível tal vez no visto desde hace unos 15 años. Y es allí el problema. El Presidente está pidiendo cosas a base de sentimientos, deseos con fervor patriota que se distorsionan y convierten a irrealizables en el futuro cercano. La utopía del modelo uribista, el deseo caudillista y mesiánico de hacer todo entre prosas patrióticas y "rapidito", muchas veces sin una base sustentable, que para este caso significa exenciones reales de los impuestos por crear nuevos puestos de trabajo, se están conviertiendo en el reemplazo de las propuestas con fondo académico y lógico para la sociedad en la que hoy vivimos.

Mientras que no se formulen políticas claras, serias y atractivas desde el punto de vista del capital de generación de empleo, las peticiones del Presidente Uribe, no dejarán de ser más que deseos del equipo económico del gobierno.